El hueco en tus brazos

Mª Victoria Páez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Mi editor me dirá una vez más que contradigo a Hemingway, y que no escribo en tercera persona. Sinceramente, hoy me es indiferente, ¿por qué?: llevo unos 10 días nostálgica, seria una necia si digo que no lo sé.Hubo muchos cambios, en muy poco tiempo, y, a mi, eso siempre me afecta, pero esta vez, se alarga más de lo normal. Mi amigo Javier me comenta, que , tal vez, esa muchacha que vive en mi espíritu desde hace 13 años se apoderó nuevamente de mí persona y mis ganas de vivir, tal vez. Dudo, medito, lloro, intento escribir, procuro leer…. Nada vale… hasta que encuentro la foto…… en ese momento me deshago a lágrimas, sin consuelo, tampoco quiero tenerlo. Me veo 10 años atrás, en el hueco de sus brazos, sujeta con su mano firme, y, abrazándome a él, para que no se escapara.

El hueco de sus brazos: ahí no cabía el mal, no había lucha, aplausos por cada  aventura, risas por cada payasada, ternura a kilos y protección de bunker.

Me veo atada a él fuerte, con una sonrisa de paz: mujer del siglo XXI que se cobija en el cuerpo su padre. Pierdo el sentido y me voy a buscar fotos, fotos de momentos que nos regalamos, de hombre que sonreía orgulloso entregando a su hija vestida de novia, que arropaba a sus nietos recién nacidos, que viajó al Rocío para que subieran a la reja…. No, no es bastante….salgo disparada a su casa y arranco de la estantería aquellos libros de matemáticas que vinieron de Argentina, porque a él se le quedaba corta España, huelo sus paginas, lloro encima de logaritmos sin razón y busco el Babor, ese Babor que él tanto consultaba, tal vez en sus páginas está la ecuación que me falta….tampoco…. a patadas abro su armario, que mi madre tiene primorosamente ordenado, rebusco el olor de su ropa, el tacto de sus camisas, me enfrasco en algún pijama….no, no, no………¡ NO ESTA PAPA!¡ NO ESTA EL HUECO DE SUS BRAZOS!¡ NO ESTA EL HOMBRE QUE ME ARROPA EN LA FOTO EL DIA DE SU CUMPLEAÑOS!¡NO LO HE LLORADO BASTANTE Y SIGO LLORANDO!

Lloro hasta que me suena el móvil: ¡ Mamá te estoy buscando!

Oigo la voz de un ángel, y me rescata de esa locura que me invade desde hace cinco años: “ En un rato estoy en casa príncipe, vine a visitar a la abuela”

Entonces… es entonces, cuando me acuerdo del hueco de sus brazos, de los brazos de un niño de 15 años. Rebusco en el móvil, encuentro la foto… no, papá no está en ningún lado…. Papá está ahí, esperándome, como cuando volvía tarde del trabajo…. Aquel “chiquita ¿ hoy qué ha pasado? “  se ha vuelto en “ mamá ¿algo interesante en el trabajo?”.

Miro y remiro la foto en el taxi… el conductor me observa preocupado: “ señora , perdone,¿ necesita algo?”, y así abro la puerta de mi casa, como si saltara mil obstáculos, y me cobijo en sus brazos llorando: “ no te asustes vida mía, necesitaba, solamente, un abrazo ”

Me cobija en silencio, besa mi frente, y apoya mi cabeza , despacio, en su pecho de adolescente recién brotado. No hace preguntas, el sabe porque lloro tanto : también extraña aquellos tiernos brazos.

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