La cuba de Cristóbal Colon

 

Rafael Lam | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Un archipiélago pequeño como el nuestro ha sido cuna de muchísimos géneros musicales, y ha popularizado más de 25 ritmos. ¿Cuál será el misterio?A partir de la llegada del almirante Cristóbal Colón y sus acólitos, una pléyade de exploradores y forasteros se esparcieron por el continente americano en menos de 40 años, a través de Cuba. Ante todo, Cuba era la meta, el destino y el trampolín. Además de los españoles y europeos, que arribaron en grupos numerosos, a las costas cubanas llegó más de un millón de negros provenientes de África; ellos portaban una cultura cargada de ritmos, timbres y un verdadero yacimiento sonoro que todavía hoy —y para siempre— nutre la música cubana. Por encontrarse en el corazón del Caribe y ser considerada la llave del Golfo, Cuba era un país de servicio, de tránsito, especialmente la capital, y era menester ofrecer a los visitantes alimentos, recreación espiritual y espacios de diversión.

Basta leer cualquier pasaje del ensayo etnográfico La clave xilofónica de la música cubana, de Fernando Ortiz:

«La Habana fue durante siglos la Sevilla de América, capital marina de las Américas. Todos recalaban en esta rada de San Cristóbal de La Habana. La Habana fue, como lo ha sido siempre todo puerto marítimo, muy frecuentada, famosa por sus diversiones y libertinajes. (…) La Habana alegre y disipada, con un ambiente bullicioso, musical, con mulatas del rumbo, el aguardiente de caña, el tabaco habano, los bailes y canciones de tres mundos, al son de la música más sensual, excitante y libre que las pasiones sin freno lograban arrancar a la entraña humana. Cantos, bailoteos y músicas fueron y vinieron de Andalucía, de América y de África».

A todo esto, hay que añadir que Cuba llegó a alcanzar un alto desarrollo en comparación con otros pueblos de América, gracias a productos como el azúcar, el tabaco, el aguardiente, el café y las dulces frutas de una tierra privilegiada.

Nuestra música se desenvuelve en un aspecto decisivo de la socioantropología. Los cubanos, en sentido general, son divertidos; aman el baile y la alegría. Con estos presupuestos, Cuba creó una música rica, viva y universal. No solo dio origen a abundantes ritmos, sino que muchos de ellos alimentaron el inicio de varias músicas en América Latina: la habanera nutre al tango; el samba nutre a la danza mexicana, al merengue y hasta al jazz estadounidense. Después de la habanera vienen las congas, las rumbas, los danzones, las criollas, las guarachas, el mambo y el chachachá.

¿Todos los cubanos conocen el poder de la música cubana? Muchos jóvenes nacidos en el siglo XXI no tienen idea del alcance y el valor de nuestra música. Los centros educativos son los principales encargados de mostrar los valores de la historia musical cubana y sus exponentes.

«Un cubano que no conoce su música presupone una gran incultura», dijo el cineasta Julio García Espinosa. Tomando en cuenta sus palabras, es preciso hacer una cruzada ante las constantes invasiones y avalanchas musicales foráneas. De todas esas invasiones Cuba salió siempre vencedora, pero ello no significa que todos reconozcan la grandeza de nuestra cultura. Más que reconocerla, debemos integrarnos a ella y ser parte de su creación popular.

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