Jazz con apellido cubano

José dos Santos | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

LA HABANA

Dediqué mi libro Jazz Cubano: Leyendas del mañana: A todos los que mantienen viva la esencia del jazz, su libertad de creación y exhaltación de los mejores valores de la cultura nacional y universal; a los de antes, los de ahora y los del mañana.., a los que ahora tengo tambien presentes cuando les hablo.Hay un mundo sonoro que nos rodea y del que, la mayoría de las veces, no estamos conscientes. Por la vida vamos escuchando desde el pregón al claxon de los vehículos, la madre llamando al inquieto hijo o los bullangueros que pululan, sobre todo en la las noches de las ciudades. La música es un bálsamo que prevalece en ese entorno, aunque algunos consideran un tipo de ella como ruido indeseable. Por suerte eso no es lo que sucede con el jazz entre nosotros, por lo general permeado de raíces criollas; que se amalgama con lo popular bailable y de concierto al punto en que no existen claras fronteras, como ya pasa en todo el planeta.

A los históricos o consagrados del género se sumó en los años 80 y 90 una generación muy bien preparada en lo académico y con fibras creativas que la llevó a expresarse mediante el jazz, ideal para la composición espontánea y la liberación de ideas musicales. Al finalizar el siglo XX, ya ellos habían contribuido con su labor – y éxitos– a expandir la semilla, a trazar un camino cada vez más amplio y nada ajeno. Esos nuevos sumaban varias docenas cuando el escenario cubano y las posibilidades de grabación comenzaron a quedarse pequeños y salieron al mundo.. y lo conquistaron. Por ello resulta lógico que, enumerar ahora un centenar de jóvenes en pleno ascenso en el jazz cubano, sea un parco intento de reflejar esa realidad con la que esta época tendrá que lidiar. De aquellas fuertes raíces brotaron troncos robustos y éstos dieron flores y frutos que resplandecen donde quiera que se presentan. Son mas, muchos mas, los que, naciendo desde escuelas de música de un humilde municipio hasta graduarse en una universidad dedicada a las artes, abrazan el jazz en Cuba como una forma de expresar sus ideas musicales mas trascendentes. Y ese efecto dominó, asentado en una sociedad que cada vez mas les da el valor que merecen y familias que apoyan sus sueños, seguirá multiplicándose en la medida que pase el tiempo, lo que hará cada vez más difícil abarcar a todos los que ya están haciendo historia en el jazz y constituirán la leyenda cubana del siglo XXI.

Con esa óptica, la amisora radial CMBF, Radio Musical Nacional, está convocando un Concurso de improvisación (que aspiramos tenga continuación en años venideros) por el 50 aniversario de La Esquina del Jazz, el 21 de marzo próximo, enfocado a estudiantes, aficionados y jóvenes jazzistas. Este es un esfuerzo mas que se hace en Cuba para consolidar un género con profundas raíces en nuestra música popular y que adquiere relieve, cada vez mas, en planos internacionales.

Un ejemplo de ello, además, se encuentra en el pasado Cubadisco, con una alta y calificada participación de jazzistas jóvenes no sólo en esa categoría musical –en esta ocasión en tres vertientes– sino en música instrumental e incluso como parte de agrupaciones populares bailables. Todo esto da pie para hablar de ese futuro –que ya es presente– de la pujanza del género con apellido cubano. Hablamos sobre este tema, para nuestra suerte y alegría, en un bastión del jazz nacional y no es fortuito. Santiago de Cuba y sus músicos. autoridades culturales y público, con sus reultados en esta materia –como en muchas otras– primero ganó su derecho a ser subsede de los festivales Jazz Plaza, fiesta musical que durante muchos años no podía salirse del municipio capitalino que le dio nombre. Ahora coge la sesión inaugural del ya tradicional coloquio internacional asociado al festival desde hace 14 ediciones — por primera y esperamos que no sea única vez— y lo hace además con un participante de lujo como es Arturo O´farrill, un multipremiado jazzista descendiente de uno de los grandes de la historia musical de nuestro país pero, además, un cubano de corazón.

Su clase magistral tendrá receptores de primer nivel en este entorno, donde existe una abundante nueva generación formada en las escuelas de arte, y en una de las tradicionales musicales mayores de nuestra cultura. Mi colega Odalis Riquenes Cutiño reportaba sede aquí como a la enseñanza artística se dedicó el 5to. Encuentro de Jóvenes Compositores e Intérpretes Jazz Namá 2018, que se realizó en esta Ciudad Héroe el pasado febrero, convocado por la Asocación Hermanos Saínz provincial.

Ella resaltó, en palabras de sus entrevistados. los propósitos de la cita para defender la tradición jazzística santiaguera y aglutinar a los noveles cultores del género en la región oriental, Por su texto conocí que espacios como el Conservatorio Esteban Salas, la Casa del Joven Creador y la Escuela Profesional de Artes José Joaquín Tejada serían escenarios para la realización de conciertos y descargas. Okan Jazz — premio JoJazz—, Influencia, y Adriana Assef y Boomerang, encabezaron un acontecimiento que contaría con una sesión teórica, conducida por la máster Yorisel Andino, directora de la Sala de Conciertos Dolores, presentaciones de libros y revistas y la inauguración de la exposición*Espejos del Alma*, del artista Yudelkis Tejeda.

Ya sabía a través de un texto de Rafael González Escalona, del 2015, los esfuerzos realizados por estas tierras en materia de e0señanza artística, lo que explicaba para él –y para mi– la existencia de «una avalancha de jóvenes jazzistas», a la que he llamado a veces Tsunami cubano, que baña las costas mas imprevisibles de nuestro globalizado planeta.

De sus atinados comentarios e informaciones reproduzco: «¿Como es posible, se preguntan muchos, que en un pequeño país, en el que no se enseña nada de jazz en las academias de música, surjan, indetenibles, hornadas y hornadas de talentosos intérpretes del más libre de los géneros musicales. La respuesta se podría empezar a buscar en la idea misma del jazz, en la libertad que implica su ejecución, en la mezcla de improvisación y rigurosidad que lo define y que es esencial al desarrollo de la música cubana».

El destaca también: «Otro de los pilares de la potente escena joven es la existencia de una red de escuelas de enseñanza artística a todos los niveles que, si bien -y es una verdadera pena- no instruye explícitamente a sus estudiantes en dicho género, les aporta en cambio una rigurosa y esmerada preparación musical que, unida a la habitual interacción con grupos de música popular bailable, convierte a los jóvenes músicos en unos jazzistas natos.
Aunque no menciona lo que hace la radio por el género, incluido el programa que produzco y escribo ya arriba mencionado, y tiene un desliz en llamarle A Puro Jazz al espacio televisivo A todo jazz, que ayudé a fundar como guionista, el texto de Rafael es una excelente sinopsis de historia, actualidad y perspectivas del jazz con apellido cubano, ese que defendemos como parte de nuestra cultura y en la avanzada de su difusión e influencia en estos y futuros tiempos.