De compras virtuales por Dubai y La Habana

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Siempre había creído que los europeos era gente equilibrada y hasta bastante cartesiana en algunos casos, ya saben lógicos, racionales, pero desde que he visto un anuncio en Le Figaro Magazine, empiezo a dudarlo seriamente.En una página a todo color, que debe de costar un santo riñón, prueba de que los anunciantes creen en su producto, me ofrecen la posibilidad de ir de compras desde París, pero también es factible desde Madrid y algún otro punto de Europa, a Dubai, o más exactamente al Dubai Duty Free, a unos 7000 kilómetros en avión. Por lo visto ese Duty Free (tiendas de aeropuertos donde no se pagan impuestos) no es una tienda cualquiera de un aeropuerto cualquiera. Están especializados en la venta a lo largo y ancho de 38.000 metros cuadrados, donde se puede comprar de todo y donde venden de todo pero especialmente artículos de oro y los objetos más exclusivos de las marcas más exclusivas. Había oído hablar de ese tipo de cosas pero nunca lo había tomado en serio. Me parecía que eran fantasías de guionista de cine en busca de un buen tema. Ni el “oficial de medicina” Bovary , notable de un pueblo de Normandía en el libro Madame Bovary de Gustave Flaubert, podría con semejante tentación, él que tenía una mujer caprichosa hasta la ruina que compraba todo lo que aparecía a cien leguas de su pueblo.

Difícil imaginar a una dama elegante de Madrid, París o Roma ponerse un martes de acuerdo con unas amigas para ir el miércoles de shopping de compras, vamos, al duty free de Dubai, allá en los Emiratos Árabes Unidos, donde venden unas monerías de cosas, ni te digo las joyas montadas con rubíes como en las mil y una noches. Pero la verdad es que si existe esa página de publicidad en Le Figaro, es porque la cosa no es tan descabellada. Pongamos que hay unos 7.000 kilómetros de distancia, es lejos, pero los billetes de avión desde Madrid o París son relativamente baratos y por unos y trescientos y pico de euros ya tiene usted su pasaje para plantarse en el Dubai Duty Free, que siempre impresiona más que irse de comprar a los Campos Elíseos de París o al barrio de Salamanca de Madrid. Vamos, que da un cachet que ni te cuento.

Claro que el truco se encuentra al aterrizaje. Porque si el viaje ha resultado hasta entonces baratito, las compras cuestan seguramente un ojo y parte del otro. Esto contando con que nuestras compradoras lleguen en un vuelo, hagan sus compras de las mil y una noches y tomen otro avión de regreso el mismo día. Y que no pernocten en uno de los hoteles que en ese país no son precisamente de lo más barato.

Pero, se imaginan a nuestras damas compradoras, todas de las alta sociedad o por lo menos de los altos poderes adquisitivos, con maridos o papás suficientemente ricos como para darles ese capricho, cómo podrán presumir cuando vuelvan a casa con todo tipo de prendas, joyas e incluso posiblemente hasta algunos cartones de tabaco, que seguramente habrá también en esas tiendas del otro mundo.

Hagan un esfuerzo y trasládense con ellas a un bar donde van las amigas en París o en Madrid, enseñando sus alhajas, mostrando los vestidos fashion último modelo. Ya no se dirá como hasta ahora: “Hija, es que ví este modelito en la boutique que tú sabes y no me pude resistir”. Ahora exhibirán sus compras comentando la amabilidad de las azafatas, habrá que emplear un anglicismo porque la circunstancia lo exige, lo barato que está todo en Dubai y quita, quita, ni te puedes imaginar lo que es aquello. Como que tienes tiendas de todo tipo, zapatos de todos los horizontes, anillos y collares que ni te puedes imaginar, durante 38.000 metros cuadrados. A ver, dime tú, ¿conoces algunos almacenes que tengan esa superficie?.

Uno, que vive del cuento y de la imaginación, imagina que a ellas, a las señoronas derrochonas no les gusta el olor a petróleo, porque se quiera o no Dubai es petróleo en todos los rincones, decide un día hacer la misma locura de compras pero yendo a un lugar más atractivo, y donde ni siquiera la lengua es un problema. Pues nos vamos de comprar al Duty Free de La Habana.

Porque al ritmo de la modernización turística que se le está imprimiendo a la capital cubana, donde los hoteles más grandiosos surgen o surgirán donde antes había un simple terreno baldío, los restos de un edificio, puede soñarse con que lo mismo que ahora va usted a Dubai de compras pueda hacerlo mañana a La Habana.

Entre París, Madrid y La Habana hay más o menos la misma distancia que para ir a Dubai. Podemos imaginar que los negociantes harían lo necesario para que el precio del billete de avión fuera tan accesible que lo es hoy para ese punto de los Emiratos y ya está.

Y, además, por mucho que a mí me cuenten, yo siempre preferiría ir con mis amigas de compra a La Habana, donde hay unos mojitos que quitan el sentido y donde entre avión y avión tendríamos tiempo para tomarnos un sándwich cubano o pasar por el restaurante “La bodeguita del medio”donde te ponen un arroz con frijoles, sí hija con habichuelas, que quita el sentido. Y estoy segura que incluso tendríamos tiempo para ver dónde tomaban sus copas Ernesto Hemingway, bueno creo que hay que decir Ernest, porque un poquito de cultura nunca está de más. Seguro que Dubai no tienen ese chic cultural, además, hija mía, que hablan español como nosotras, bueno para ti francesa también te entenderías fácilmente. El único inconveniente que yo le veo a esta aventura de ir de compras a Dubai, ya veríamos después para La Habana, es que está lejos, aunque mientras los aviones funcionen…

Uno, que no quiere ser aguafiestas, recuerda que un día en Manaus, en la Amazonia brasileña , a solo unos 2.000 kilómetros de Brasilia, quise volver rápidamente a la capital federal brasileña porque había una emergencia noticiosa allí que yo tenía que cubrir.

En el aeropuerto, donde la gente es encantadora, me dijeron que el avión que me había llevado hasta Manaus se había roto y tendría que esperar a otro, que no sabían cuándo llegaría. Y pregunté cómo llegar por otro medio a Brasilia. Me informaron que había una carretera pero que no me lo aconsejaban. Y por el río Amazonas tampoco era viable porque Brasilia no tiene rio.

Pero ya ven ustedes lo que son las cosas. Al Duty Free se Dubai se puede ir hasta en coche, aunque coge un poco lejos. Son 6,893 kilómetros y pico o 68 horas pegado al volante sin parar, atravesando toda Europa, Oriente Medio y un cachito más. Pero luego ya tenemos un ratito para comprar si el viaje no les ha cansado mucho.Para el Duty Free cubano tendríamos obligatoriamente que tomar un avión, a menos que en barco… Se tardaría un poco más pero…