Desde del Corazón

José Dos Santos | Maqueta Sergio Berrocal Jr

No puedo recibir 2019 con el mal humor que me brota con demasiada frecuencia en estos tiempos por las insatisfacciones, inconformidades, indolencias, deterioros de todo tipo desde el físico hasta el anímico–, las perdidas (sobre todo las muy cercanas) y la atmosfera critica que me rodea. Este año que agoniza ha sido uno de los más duros de mi existencia, por razones que mis cercanos conocen y prefiero no relacionar aunque no las olvido. Por ello trato de pensar en estas últimas horas del adiós a 2018 en lo lindo y positivo que me da combustible para seguir, desde mi familia, dispersa en lo geográfico pero muy unida en lo espiritual, y las amistades (las nuevas, las reencontradas, las permanentes –sin importar distancias)  hasta la voluntad de cambiar, mejorar, enfrentar lo mal hecho, hacer más y mejor revolución, que se expresa cada vez con mayor fuerza desde la cúspide de la nación y reclama la mayoría de la gente, aunque aún con tímidos resultados. Ayer, en un programa infantil, la trama incluía la capacidad de un aparato o de alguien de borrarle la memoria a un personaje. Lo veía porque mi nieta Amalia es de las entusiastas a los muñes y ayer nos visitaba. Pero incluso en ese espacio para la distracción, las reflexiones no me dejan de asaltar y comente que nos haría falta semejante artilugio para limpiar nuestras mentes de lo feo y dejar solo los recuerdos bonitos. De inmediato me di cuenta de mi ingenuo y superficial error: borrar de nuestra memoria lo mal hecho, lo frustrante, lo desagradable y todos los demás signos negativos de nuestra existencia, impediría valorar en su justa medida lo bueno hecho o logrado, la importancia del legado heredado y de honrarlo haciendo mejor el que estamos construyendo dia a dia. Debemos recordar de este 2018 sus errores (y los que le antecedieron) para no repetirlos; valorar en su justa dimensión los logros, que no son pocos a pesar de las criticas condiciones en los que los hemos alcanzado, para profundizar en ellos y hacerlos sustentables en el tiempo. Debemos saludar 2019 con un mayor compromiso de todos, insisto de todos, por superar desde las deficiencias a las mentiras (piadosas o no), lo inadecuado a lo utópico, las malas conductas y la abulia. La participación ciudadana, como hoy en la mañana insistía una joven dirigente ante la televisión, es una de las claves centrales para que ese compromiso se haga efectivo. Y en ese batallar, desde lo que ahora es mi trinchera (el teclado, en mi casa) me encontrarán los tiempos por venir.

Logremos mayor felicidad en 2019