Mujeres del siglo XXI

Mª Victoria Páez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Vive envuelta en la bandera de la IGUALDAD. Tiene quince hermosos años y todas las oportunidades por delante. Hace tres días, fueron a su colegio a dar una charla de igualdad de genero y, al nombrarle los detrimentos constantes que viven algunas mujeres. En un momento de esa charla no pudo soportarlo más, así que pidió turno de palabra, se puso en pie y enarboló su bandera: Mi madre no es menos que mi padre, los dos son médicos, hacen el mismo trabajo y tienen la misma responsabilidad. Mi madre no cobra menos que mi padre, es más, hay meses en los que ella gana más. A los dos les exigen lo mismo, los tratan igual, cumplen las mismas obligaciones: ¡ mi madre no es menos que ningún hombre!¡ni se lo ha planteado en toda su vida!¡ mi padre no es menos que ninguna mujer, ni las maltrata!

Me enferma el feminismo, me enferma el machismo; lo único que entiendo es la igualdad, ¿por qué os empeñáis en crear la diferencia?

Entraba pletórica, y aún envuelta en su bandera ,cuando las noticias de mediodía contaron que la seño Laura ,que se halló entre matojos ,ya tenía asesino con nombre y apellidos. Se le cambió la cara, se le rasgó la bandera, las lágrimas le caían a chorros. Sólo articuló a decirme:

  • ¿ Quién es ese sinvergüenza?¿ Qué derecho tenía?¿Por qué la tocó? ¿ Y si te pasa a ti en una de tus guardias?¿ Y si me pasa a mí?

Su cabecita de adolescente sin problemas estuvo a punto de mandar al carajo su bandera y apuntarse al partido feminista más radical. Por una vez, yo estaba allí para recoger sus lágrimas, abrazarla y explicarle, que “ Dios nos hizo hombre y mujer para amarnos y compenetrarnos”, y que nosotras teníamos la suerte de vivir envueltas de hombres maravillosos ( sobre todo yo que, en estos instantes vivo el momento más dulce de mis días); hombres que nos respetan, que nos idolatran, que nos apoyan, que nos empujan, que son capaces de hasta reírnos las gracias.

Le prometí , cruzando los dedos en mi espalda, que ni ella ni yo seríamos Laura, porque de una vez por todas este país se iban a encargar de que los psicópatas y asesinos tengan un medio de control que los impida acercarse a una mujer ( aunque yo a mis 51 años pasaría a tratamientos más crueles); le juré que no necesitaríamos protección, porque en su mundo de igualdad, del que me puso por ejemplo, ella sería una de las encargadas de que las leyes cambien para que determinados seres no anden sueltos.

Me detuve a explicarle lo que es un ser “asocial” y de cómo no tienen cabida en la vida cotidiana; también, la suerte que tenemos de ser lo que somos, porque hace muchos años ya se creía en esa igualdad y que ese emperramiento suyo con la bandera, lo heredo de su abuelo que me repetía una y otra vez “ que yo debía ser mujer del siglo XXI”. Lloró hasta quedarse dormida.

¿ Qué como terminó la historia?

A las 7 de la tarde fuimos a la parroquia, escuchamos misa por Laura y su calvario, hay mártires en el siglo XXI. Pusimos velas para que encontrara la luz y, prometimos ante el Altísimo seguir envueltas en su bandera y amar a esos hombres, que cada uno a su forma , nos adoran… bueno, también prometimos quererlos a ellos más que a nosotras mismas, si no fuera así no seriamos nada.

Prólogo:

Que todos y cada uno de aquellos que ponen la mano encima a un ser más débil sea mujer, niño o animal ardan en el infierno, aquí y en el más allá. Laura, cariño mío, descansa en paz, esto no quedará así; te lo promete alguien que hace kilómetros, como tu, para ganarse la vida. A la memoria de Sota, hembra de cuatro patas que murió a manos de un ser cruel por proteger a su hombre. Vosotros también seréis libres.

A los hombres de nuestras vidas: mi abuela decía  “ se conoce a un hombre porque se viste por los pies”, ustedes son de esos; gracias por acompañarnos en este paseo de la igualdad; nosotras no tenemos lucha, ya somos idénticas. OS QUEREMOS A TODOS Y CADA UNO DE VOSOTROS.