Otoño caduco

Miriam Saura | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Miriam Saura es una escritora joven, tan joven que sus primeras palabras las escribió en vez de hablarlas.No quiero, ni puedo plasmarles su biografía, sólo contarles que ha vivido lo que ningún niño del siglo XX y XXI debería hacer.¿ Cuándo conocí a la autora?…cuando en un acto de inmensa bondad cruzó dos mil kilómetros para adoptar a Dorian. No, no se confundan: Dorian es un podenco de ojos verdes y orejas gachas, que ha conquistado a las redes sociales por payasete…porque hasta los perros tienen rasgos de Miliki. Nuestro Miliki particular es el culpable del primer arranque es serio de nuestra autora, de su primer libro, que publicaremos desde este periódico.De momento, ahí tienen un avance de Doria y Miriam; o de Miriam y Dorian.Cuando sea académica de la lengua, nos vanagloriaremos de ser los primeros en conocerla.

¡ Ah, princesa!…. Tu sabes que te quiero de corazón, y que Botón yo tiene el mantón de Manila

Siempre me he preguntado, Príncipe, como será tu rostro al envejecer. Cuando el paso de los años llene tu cara de arrugas y el cansancio sea cada vez más evidente.Cuando tus ojos verdes oscurezcan y tus párpados caigan sobre ellos. Cuando tus piernas flaqueen, y enfermizo y pálido como las hojas marchitas de aquél árbol, te sea imposible mantenerte en pie, ganandóle tiempo al tiempo una vez más. Cuando el frío funesto azote tus ramas y llegue el invierno. Cuando dejes de ser tú, y te observe como quién observa a un desconocido; prudente y reservada, veré como poco a poco te apagas.

Ya no serás aquél presentuoso joven de manchada cara y ojos brillantes; aquél que no buscaba otra cosa que cobijo entre mis brazos. Aquél al que nada divertia más que los paseos por el campo, la noche cayendo sobre nosotros, o los sinuosos caminos que recorríamos sin saber a dónde nos podrían llevar.Detestarás poner un pie en el húmedo suelo, que no hará otra cosa que malograr más tu frágiles huesos. Buscarás el calor del Sol de media tarde y del fuego dentro de nuesto hogar. Huirás de la oscura noche y te divertirán otras cosas que ahora ni te imaginas.

Dejará de complacerte mi compañía, aborrecerás los besos que hoy tanto buscas y apreciarás más que nunca la soledad que hoy no concibes.Olvidaré poco a poco tu olor, aquél que me acompañará media vida y que se esfumará de un soplido como si jamás hubiera existido el día que ya no estés. Tu vitalidad se desvanecerá con los años, y cualquier enfermedad–impredecible ahora– se apoderará no solo de ti, sino de nosotros. Después, cuando todo esto ocurra y no haya vuelta atrás, morirás con la nieve y el frío que traerá el invierno, así como lo harán los arces y los robles que tampoco soportarán ver cubiertas con nieve sus desnudas ramas. Príncipe me temo que ésta, será la única carta que pese a estar escrita, jamás leerás.

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