¿Más nuevo Cine latinoamericano?

Alfredo Escartín | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Ya se marchó otro festival de cine de La Habana pero el cine cubano sigue sin saber a qué atenerse, cuando el ICAIC, el motor de esta cinematografía, sigue sin presidente. Me lo cuenta un experto cubano, y no solo en cine que, como infinidad de cubanos, ha seguido esta edición del que oficialmente sigue llamándose Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. Sigue siendo un lugar donde los cineastas del continente llevan sus huevos, pero el concepto mismo de “nuevo cine latinoamericano” parece obsoleto.

Cuadraba perfectamente con las intenciones de la muestra cuando se creó en diciembre de 1979, momento en que los cineastas latinoamericanas se tanteaba y necesitaban una plataforma de lanzamiento. Treinta y nueve años después, el cine de América Latina es ya una realidad, en particular por el aporte que los mexicanos han hecho en Hollywood.

Porque hoy todo pasa por ese lugar mítico y discutible.Entonces, ¿por qué y para qué seguir discutiendo de nuevo cine latinoamericano? ¿Vamos a encontrar otra mina como la que supuso el cinema novo brasileño de Glauber Rocha y Nelson Pereira dos Santos? Muy improbable.

Pero según me relata el crítico y amigo cubano, “el Festival se sucede en medio de una  muy dilata indefinición oficial sobre el Cine, y en medio de los efectos explosivos que ha provocado el decreto 349 para la cultura. Todavía el ICAIC no tiene un presidente, todavía no se desengavetan las leyes sobre las productoras privadas que dicen están aprobadas hace meses, todavía no hay una ley o una política sobre el cine. Está paralizado el mecanismo de aprobación de filmación en Cuba. Con esto quiero decir que, aún si no estuviera tan restringido físicamente, el horno no está para pastelitos, y hay muchos problemas cotidianos y jodidos que resolver para estar viendo peliculitas, pues además, dicen, como voy al cine si no hay transporte”.