Cuba y el inusitado desfile de ministros

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

En las últimas 72 horas han debido ir a la televisión cubana más ministros y viceministros que los vistos y escuchados en los últimos 20 años, y me quedo corto, a fin de anunciar la marcha atrás de decisiones listas para poner en práctica o tratar de explicar lo inexplicable. Y cuando aquí un ministro va a la TV a responder preguntas que atañen a la Nación, aunque sean cómodas, es noticia, supone el inicio de un nuevo estilo de gobierno y hasta pudiera indicar la aceptación de que la unidad en torno a un proyecto político no puede seguir divorciada de la diversidad de opiniones y de las propuestas de hacer las cosas de una manera distinta a como la conciben pocos. En 72 horas, la ministra de Trabajo anunció la suspensión de regulaciones al sector privado –“absurdas”, para los simples mortales-, publicadas incluso en la Gaceta Oficial a pocas horas de su aplicación, en un país donde la lentitud manda al estilo de las tortugas cojas. Después el ministro y la vice ministra de Transporte dieron su visión sobre otro tema sensible, cuando los cubanos se adentran en el último mes del año atenazados por una marcada escasez de transporte público, y un pulso entre el gobierno y transportistas privados, a los cuales le han sido cancelado más de dos mil permisos de circulación “por violar normas establecidas”, según admitieron los altos funcionarios, aunque al mismo tiempo comentaron que la disminución de taxis privados en las calles es solo “una sensación en la población”, vaya algo así como que quien se consume esperando un ómnibus estatal o un taxi privado para llegar a donde le dé la gana llegar, debería ir más allá de sentirse agobiado y entender que todo es una “sensación” por el empeño del gobierno de que esos transportistas bajen los precios y no le roben combustible al Estado, como ocurre desde hace casi 60 años, incluso con la participación de funcionarios públicos. “Así no hay quien viva”, comentó Carmen Izquierdo, de 35 años, al ilustrar su “sensación”, y agregó: “Sí, son unos ladrones y se aprovechan de la escasez de guaguas (ómnibus), pero el gobierno no acaba de resolver eso y una tiene que llegar al trabajo de todas formas”. Las 72 horas cerraron con el titular y vice titular de Cultura tratando de interpretar, reinterpretar y explicar, sin dejar de defender, el controvertido Decreto 349, que muchos creadores temen propicie un regreso a aquel infausto Quinquenio Gris, cuando otros funcionarios condenaron al ostracismo a escritores y artistas por homosexuales o por “no ser confiables políticamente”. El 349 “no es un decreto que frene la creación ni la producción artística, no es contra la libre creación, sino que regula las acciones artísticas en los espacios públicos; busca tratar de eliminar el intrusismo y la chabacanería y la vulgaridad en nuestros espacios públicos”, dijo el ministro del ramo. Otros creadores lo ven de distinta manera, entre ellos Silvio Rodríguez , quien considera que el nuevo reglamento de control –uno más-   “fue algo cocinado entre pocos” -como ha sido norma en la isla-; “fue algo que le pusieron delante a nuestro presidente (Díaz-Canel) para que lo firmara (al día siguiente de asumir ese mando), sin haber sido discutido entre los artistas·; este es “el cásico caso de que en vez de discutir constructivamente las cosas, se las dejamos a quienes quieren destruir”.

Ha sido un desfile inusitado de ministros y viceministros, y ojalá que por ahí pueda comenzar la necesaria práctica de que los que mandan escuchen, den la cara en público, acaben de rectificar o renuncien.