URGENTE

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La muerte de una amiga, aunque sea lejana, aunque solo nos hayamos visto una vez en Madrid y tres en La Habana, es siempre lamentable. El cese del servicio español de la Agencia de prensa alemana DPA es una catástrofe. Las agencias de prensa son empresas recolectoras de información a través del mundo que venden sus encuentros y desencuentros con la información mundial a las publicaciones que quieren adquirirlas, radios, diarios, semanarios, lo que sea que cuente algo. Estas agencias de prensa son las únicas capaces de cubrir informativamente el mundo entero. En un lugar donde casi no hay vida hay un corresponsal de una agencia periodística que rápidamente informa a su central y esta a su vez reparte la información obtenida por todos los periódicos y emisoras de radio o televisión. A cualquier medio de comunicación le resulta muy costoso mantener corresponsales propios en lugares donde casi nunca ocurre nada.

Así es como está usted informado, amigo lector, por periodistas anónimos noventa por ciento de las veces que viven en lugares donde casi nadie querría ir. Y no hay erupción volcánica que se les escape, tsunami del que no den cuenta. Son los periódicos, emisoras y televisiones ricas, las que tienen las más suntuosas delegaciones en los principales países. Pero no en el tercer mundo donde a ningún especialista de Wall Street le interesa.

Hay información para ricos e información para pobres. Solo las grandes agencias mundiales de información y las internacionales se acercan a todos los frentes. Con lo cual, si bien los ricos reciben su pitanza de noticias, los más pobres, aquellos que apenas tienen cómo, también se enteran de cómo va el mundo.

Cada agencia tiene un servicio informativo en español, indispensable para que los 600 millones de hispanoparlantes del mundo tengan información directa, en su propia lengua. La agencia alemana DPA tenía un Desk (servicio, despacho) que informaba directamente en español teniendo en cuenta la sensibilidad de los receptores, como hacen France Presse, Associated Press, Efe, Reuters entre otras. La cubana Prensa Latina, por ejemplo, está más especializada en una clientela latinoamericana.

Es muy difícil que un lector pueda tener noción de lo que supone para cualquier país latinoamericano poder leer las noticias del mundo y las de su región en español comprensible, no en traducciones apresuradas.

La información es una de las armas más importantes que tienen los países. La información es poder, suele decirse. Durante muchos años, los países más dejados de la madre de Dios, pienso en los africanos, tuvieron que estar sometidos a la tiranía de la información que en principio se destinaba a los que saben leer y escribir y tienen medios de adquirirla. Porque la obtención de la información resulta muy costosa, teniendo en cuenta que supone la presencia permanente de periodistas en países que desde el punto de vista informativo pueden no ser muy rentables.

Que un servicio en español de una agencia internacional como DPA muera es una herida más en el corazón de la información equilibrada. Son unos cuantos periodistas especializados en contar para ese público que ya no podrán dar ese punto de vista. Y es grave en un momento en que el mundo está más que nunca en manos de los que más y mejor informan. No poder controlar, explicar, situar en su justa medida, lo que dice, por ejemplo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puede ser grave para la democracia de los menos ricos.

Desde 1978, la UNESCO, organización de Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura, trató de equilibrar la distribución y el enfoque de la información en el mundo. Había que instaurar un nuevo orden

Informativo y hacia 1980 los países en desarrollo, con 70 por ciento de la población mundial, sólo disponían de una fracción de los medios de comunicación: 22 por ciento de los títulos de libros publicados en el mundo, 17 por ciento de la distribución total de los periódicos, 9 por ciento del consumo de papel periódico, 27 por ciento de las emisoras de radio, 18 por ciento de receptores de radio, 5 por ciento de las emisoras de televisión y 12 por ciento de los televisores.

El mismo informe proseguía diciendo que la evolución de las tecnologías no hizo más que acentuar ese desequilibrio informativo entre ricos y pobres: “desequilibrio en la circulación de la información… que reserva a una minoría el privilegio de poder emitir (información) y condena a la mayoría a recibirla pasivamente”.

Y en 2001 la situación era bastante similar: los países ricos seguían siendo los que emitían la mayor parte de la información que circula en los cinco continentes y los pobres continuaban desempeñando el papel de pasivos “receptores”. Estaba claro que el sur seguía avasallado por el norte en cuanto se refiere a la constitución de una opinión pública por vía de prensa como sucede al nivel internacional sobre cuanto ocurre en esos países que, salvo contadas excepciones, carecen de medios e infraestructuras para dar a conocer al mundo sus propias opiniones sobre la marcha de sus asuntos internos como sobre todo cuanto acontece a su alrededor.

En cuanto al peligro de esa prensa monolítica en manos de regímenes calificados de no democráticos, recuerdo haber hablado entonces de ello con un director del diario oficial del Partido Comunista cubano, “Granma”. La respuesta fue contundente: “Es cierto que tenemos una prensa monopolítica pero ello es necesario para la Revolución. Usted habla de libertad de prensa. ¿Goza usted realmente de libertad para escribir lo que quiere en su agencia?”. Dialéctica marxista sin duda pero que provoca ciertas reflexiones.

Es cierto que en 2018 la información circula rápidamente en Cuba, donde si es cierto que los medios principales de comunicación (radios, diarios) están en manos del Estado, la proliferación de los periódicos digitales tiende a un equilibrio. El monopolio informativo en Cuba se ha acabado,Pero hay países, miremos hacia África, donde esto no ocurre. Y en otros países de los que ni siquiera hablamos. Y no olvidemos que los dos gigantes China y Rusia poseen una prensa muy bien estructurada y sus agencias de prensa ofrecen también un servicio en español.