La Habana, capital de la música (esperando el quinto centenario)

Rafael Lam | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana siempre ha sido la capital de la música, desde el siglou XVI, la ciudad contaba con el puerto marítimo más visitado en América. De casi todo el mundo llegaron músicas en estos cinco siglos, “y es que la música popular que se iba creando en el país, era tan fuerte que devoraba los patrones recibidos, haciéndolos cosa suya”, según escribió Alejo Carpentier. Los cronistas catalogan a la capital cubana como una ciudad muy musical, “Luciano Pérez de Acevedo escribe en La Habana del siglo XIX. “En La Habana todo el mundo es músicos; al pasar las calles no se oye otra cosa que guitarras, pianos y música” (1830). “La Habana tiene fama de ser una ciudad muy alegre, musical, donde el pueblo se divierte constantemente, la pasión dominante, desde luego, es el baile; todo el mundo baila sin reparar en edad, clase o condició n, las mismas danzas se bailan en Palacio que en el bohío de un negro, y hasta los cojos, ya que no pueden brincar se contentan con menearse al son de la música, y es por esta idea muy general, que se le ha llamado el París de América”.(Nicolás Tanco Armero, 1853). La capital crea su primera música exitosa: La habanera en 1841, se estrena en el café La Lonja, situado a la entrada de la calle O´Reilly, junto a la Plaza de Armas. En 1892 un habanero llamado Eduardo Sánchez de Fuentes escribe la habanera que se convierte en un segundo himno de Cuba y en el primer hit internacional de la música cubana.  La conga, el ritmo más resonante de Cuba, nace en los carnavales de La Habana, por cierto, que se trata del primer y más importante carnaval que se festejan en Cuba, según la historiadora Virtudes Filiú.

 La rumba (Patrimonio Inmaterial de la Cultura) comparte su paternidad entre La Habana y Matanzas. Se gestó en la zona del puerto de La Habana Vieja y en todo el anillo extramuros, como la zona del Paseo del Prado conde se encontraban los bohíos de negros esclavos. Los coros de clave surgen de los orfeones españoles, vinculados a los cabildos de antecedentes africano, que proliferaron durante el siglo XIX entre La Habana y Matanzas. Uno de los clásicos de esos coros fue Ignacio Piñeiro quien habanizó el son y creó el son capitalino (con influencias el formato y la fuerza de la rumba), como atestiguan Helio Orovio y Ricardo Oropesa, en el libro La Habana tiene su son.

El mambo, fruto del danzón de Matanzas y el son de la zona oriental, fue gestado en La capital con el genio de los hermanos Israel y Orestes López los “Cachaos”, en la orquesta de Arcaño y sus Maravillas (década 1930-1940). Estos dos hermanos geniales organizaron y concretaron en la gran ciudad, el “Nuevo Ritmo” (danzón mambo), de los 40-50.

El jazz cubanizado llamado más adelante jazz latino, se concibe por los habaneros Mario Bauzá y Frank Grillo “Machito”, en Nueva York. Es la alianza del jazz con los ritmos cubanos. En la década de 1950, en La Habana se graban descargas de jazz cubano por una serie de músicos capitalinos como los Cachaos, Marcelino Valdés, Bebo Valdés, Tata Güines, Guillermo Barreto, Walfredo de los Reyes, Francisco Fellove, Chico O´Farrill. En la mitad de la década de 1940 se crea el movimiento feleling con una nueva manera de hacer las canciones. El movimiento lo inician 14 cantadores y compositores: Algunos de ellos: César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Ñico Rojas, Luis Yáñez, Omara Portuondo, Elena Burke y muchos más. La escuela cubana de guitarra se desarrolla dentro de la familia Nicola en La Habana, Clara Romero en 1931 inaugura la Cátedra de Guitarra, en el Conservatorio Municipal de La Habana (hoy Amadeo Roldán). Con esa Cátedra de Guitarra, se inicia la enseñanza oficial del instrumento en una institución estatal. Clara Romero reunió a varios colegas en su casa, el 2 de noviembre de 1939 (año del nacimiento de Leo Brouwer), el objetivo fue dar los primeros pasos para crear una institución que aglutinara a todos los que tenían que ver con el conocimiento y desarrollo de la guitarra. El resultado fue la construcción del 6 de marzo de 1940 constituya la Sociedad Guitarrística de Cuba, con su concierto inaugural el 27 de abril del mismo año.

  Después de Clara Romero, su hijo Isaac Nicola lleva el magisterio a planos superiores en el rigor técnico. El alumno más aventajado de Nicola, a partir de 1953, fue Leo Brouwer. Con la llegada de Brouwer y su obra composicional, Cuba se coloca en la cima de la guitarra contemporánea en el mundo. Leo saca la guitarra del ghetto andaluz y la lleva a otro plano más moderno y universal en el siglo XX.

Jesús Ortega, estudiante -junto a Brouwer- con el maestro Nicola, también tiene una valiosa trayectoria en la enseñanza de la guitarra y en la creación de su orquesta de guitarras Sonantas Habaneras. El 1er. Festival y Encuentro fue organizado en la Casa de las Américas, en 1982, el jurado estuvo integrado por celebridades de la guitarra:  Leo Brouwer (Presidente de Cuba), María Luisa Anido (Argentina), Robert Vidal (Francia), Ichiro Susuki (Japón), Mónica Rost (RDA), Milán Zelenka (Checoslovaquia), Juan Elguera (México), Eli Kassner (Canadá), Zsendrei Karper (Hungría), Isaac Nicola (Cuba), Jesús Ortega (Cuba). El antecedente de este festival hay que buscarlo en el Encuentro de Guitarra de América Latina y del Caribe de efectuado en 1978, bajo la dirección de la Casa de las Américas. En aquel primer encuentro se gestó la idea de organizar un Concurso y Festival de Guitarra La Habana.

Los cafés habaneros dieron cobija a la pléyade de trovadores llegados de Santiago de Cuba y otras ciudades: Ellos se reunían en el Café Vista Alegre (San Lázaro y Belascoaín), en la Peña de Sirique en el Cerro (1961), donde se mantuvo viva la trova tradicional.

La Peña de Sirique se fundó en 1961 en su taller mecánica de Santa Rosa, casi esquina a Cruz del Padre, en el Cerro, cerca del actual Estadio Latinoamericano. Por su peña pasó todo el mundo, lo más relevante de la canción cubana: Rosendo Ruiz Suárez, Siendo Garay, Manuel Corona, Alberto Villalón, Bienvenido J. Gutiérrez, Tirso Díaz, Graciano Gómez, Manuel Luna, Guyún, Emiliano Blez. Por allí pasó el jurado de la Casa de las Américas. En la peña coincidieron Sindo Garay, Bienvenido Julián Gutiérrez, Salvador Adams, Graciano Gómez, Rosendo Ruiz El Niño Rivera, El Chori. La Nueva Trova, en la década de 1960, aparece en La Habana y su corifeo principal es Silvio Rodríguez de San Antonio de los Baños. Tanto Silvio como Noel Nicola, Sara González y Pablo Milanés (bayamés residente en La Habana) se integran al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI), en 1969 y su director es Leo Brouwer.

El movimiento llamado Boom de la Salsa (timba), tiene un capitán, Juan Formell con su orquesta Los Van Van. En el vórtice de la gran revolución de esa década de 1990, está nada menos que el genio de José Luis Cortés, de madre residente en la localidad de La Salud, Quivicán, La Habana. Cortés en noviembre de 1989 con NG La Banda, junto a su cantante líder Isaac Delgado, emprenden una Gira por los Barrios de La Habana y logran implantar una nueva música, un original sonido, timbre y concepto que da un vuelco total a la música en los finales del siglo XX. Fue lo que pudiéramos llamar “La Camerata musical de los tiempos modernos.  En La Tropical en marzo de 1997 se impuso un Record Mundial de El Son más Largo del Mundo.

 La Habana en sus 500 años llegó a ser la ciudad americana con más tabernas, cafés, bares, clubs, cabarets, teatros, cines, sociedades y salones de baile. Solamente en La Habana Vieja de 4 km. Cuadrados contaba con 237 bares. En el área del Paseo del Prado (como un Broadway cubano), poseía alrededor de diez teatros Teatro Nacional (ahora Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso), Payret, Martí, Campoamor, Fausto, Alhambra, Politeama (Grande y Chico), en la Manzana de Gómez (ahora hotel Manzana): Debemos incluir los que tenían las propias emisoras de radio (RHC Cadena Azul, CMQ): etc. En la calle Línea de El vedado, ahora cuenta con otro Broadway capitalino, con unos siete teatros.

Los cines eran 136, en muchos tocaban pianistas y en algunos se aprovechaban para los espectáculos. Algunos de los cines estaban uno, encima de otro: Rex y Dúplex en San Rafael, y al lado uno de otro: Majestic y el Verdún en la calle Consulado.

Cantantes habaneros: Abelardo Barroso, Alberto Ruiz, Bola de Nieve, Miguelito Valdés, César Portillo de la Luz (compositor y cantor), José A. Méndez (cantor y autor), Celia Cruz, Esther Borja, Rita Montaner, Elena Burke, Omara Portuondo, Fernando Collazo, Joseíto Fernández, José Tejedor, Blanca Rosa Gil, Lino Borges, Merceditas Valdés, Lázaro Ross, Orlando Vallejo, Rene Álvarez, Tito Gómez, Vicentico Valdés, Xiomara Alfaro, Juana Bacallao, Bienvenido Granda, María de los Ángeles Santana, Adriano Rodríguez, Martha Pérez, Chalía Herrera, Cheo Marquetti, Isaac Delgado. Pedro Calvo, Rolo Martínez, Isaac Delgado, Paulo FG, Yumurí, Beatriz Márquez, Haila Mompié, Vania Borges.

Músicos habaneros: Ernesto Lecuona, Eduardo Sánchez de Fuentes, Ignacio Piñeiro, Chano Pozo, Tata Guines, Changuito, las dinastías de los Valdés, Los Romeu, Los Cachaos, Walfredo de los Reyes, Guillermo Barreto, Juan Formell, César Pedroso, Chucho Valdés, David Calzado, José Luis Cortés, Orlando y Moisés Valle.

La Habana es la ciudad que ha inspirado más canciones: Habana (Ray Tico), Hoy mi Habana (José A. Quesada), Hermosa Habana (Rolando Vergara), La Habana sí (Juan Formell). Habaname (Carlos Varela), Sábanas Blancas (Gerardo Alfonso) y muchas otras relacionadas con la capital.