Cuba y el grano de maíz

 

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

En un domingo bendecido por la brisa, este 25 de noviembre, fue recordado en Cuba el segundo aniversario de la muerte de Fidel Castro, en el comienzo de una jornada de tributos que se extenderá hasta el 4 de diciembre. “Toda la gloria del mundo cabe un grano de maíz”, solía decir evocando la prédica de José Martí, el más brillante y humilde de los políticos cubanos, La recordación incluyó veladas artísticas en las principales ciudades y el destaque de su pensamiento en prensa, radio y televisión, “Fidel es hoy necesario y vital”, escribió en su cuenta en twitter el presidente Miguel Díaz-Canel, quien encabezó la vigilia en la emblemática escalinata de la Universidad de La Habana y tiene la responsabilidad de conducir a la isla ante un resurgir de la confrontación con Washington y el auge de la derecha en América Latina.

La otra velada se realizó en el polígono del antiguo cuartel Moncada, en Santiago de Cuba (este), que Fidel asaltó en 1953 al frente de un centenar de rebeldes con el fin de derrocar al régimen de Fulgencio Batista (1952-1958) y comenzó a tejer una leyenda que al parecer trascenderá su tiempo. Hasta hoy, como demandó en su testamento político, ninguna calle, plaza o edificio lleva su nombre, ni se le han erigido estatuas o monumentos, sin embargo su concepción del mundo es recordada constantemente en los medios nacionales. Una institución para perpetuar su pensamiento se levanta a toda máquina en la barriada habanera del Vedado, con la esperanza de que esté terminada el año próximo.

Fidel Castro murió a los 90 años, sobrevivió a muchos planes de atentado y se mantuvo al frente de la nación desde 1959 hasta 2006, cuando se retiró de la vida pública por razones de salud y lo sustituyó Raúl, su hermano menor. “Fidel pensó y organizó la revolución, la encabezó, luchó y triunfó; rescató la dignidad al país y forjó una obra emancipadora sin igual. Enfrentó resueltamente al imperialismo, creció con su pueblo y por tantas razones estará siempre”, tuiteó Díaz-Canel, 58 años, quien desde sus tiempos de dirigente de la juventud comunista forjó bajo el mando de Castro su actual liderazgo.

Este aniversario luctuoso coincide con la continuidad del relevo generacional en la dirección del país, que comenzó con la asunción presidencial de Díaz-Canel el pasado 19 de abril y tendrá un momento culminante en 2021, cuando Raúl Castro, 87 años, le entregue el mando del Partido Comunista, como hace siete meses hizo con la jefatura del estado y del gobierno. Entonces los integrantes del llamado “liderazgo histórico de la revolución”, quienes todavía tienen mucho poder en sus manos, también emprenderán la retirada, al menos, de manera institucional.

La jornada de recordación a Fidel concluirá el 4 de diciembre en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, donde sus cenizas descansan desde ese día de 2016 en las entrañas de una enorme roca de granito, rodeada por las tumbas de los principales próceres de las luchas por la independencia y la república, después de recorrer por carretera de oeste a este más de 900 kilómetros, en días de un desborde popular que llegó mucho más allá de las honras organizadas oficialmente, algo solo comparable con las oleadas de gentes que lo aclamaron cuando descendió victorioso de la Sierras Maestra al frente de sus barbudos e hizo un recorrido en sentido contrario hasta asumir la jefatura del país instalado en La Habana. Como guerrillero, Fidel Castro hizo lo que parecía imposible, incluso para el Partido Comunista de aquella época, y despertó tempestades como estadista cuando a 45 minutos de vuelo de Estados Unidos, convirtió a Cuba en referente de la izquierda mundial. Suman todavía los que lo veneran o lo odian, y parece improbable que lo olvide la historia universal. “Síguelo siempre, por donde él salga saldrás tú; ese hombre tiene una estrella”, cuentan que le decía a Efigenio Ameijeiras su madre, cuando el entonces guerrillero seguía los pasos de su hermano, asesinado por Batista en uno de los más cruentos y corajudos combates registrados en La Habana -200 policías contra cuatro rebeldes, una muchacha incluida y única sobreviviente- , llevado al cine después del triunfo por el director Fernando Pérez, en el largometraje “Clandestinos”.