Cuba: “Somos Fidel”

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

He tenido que ser más de un personaje para llegar a esta frontera del sur extremo de Europa donde mirando a África me pregunto qué barco tomar o si no vale la pena ya seguir navegando.Pregunta ociosa porque Ulises, el navegante de todas las vicisitudes de la vida, de todos los mares ondulados por la traición, el arrojo y la sinrazón, supo cruzar mares durante nada menos que veinte años, quizá más, para volver a ser rey de Ítaca. Isla donde le esperaba la paciente Penélope, que a ratos se antoja como una eximia mujer política, quien con el pretexto de tejer una alfombra, que ni Aladino si hubiesen caído los malandrines pretendientes que esperaban en la planta baja de palacio, dio tiempo a Ulises a regresar y ajustar cuentas con todos ellos.

Pero en esta isla africana mía de pronto, sin previo aviso, te cae el chaparrón de la nostalgia y de lo que pudo ser y no fue y te preguntas si merecía la pena seguir adelante.Y en ese momento te llegan mensajes por paloma de amigos lejanos que viven también esperando que alguien termine de tejer lo que sea y dicen que hay que tener paciencia, que Ítaca no se conquistó en cuatro días. Más que nunca, la isla de Cuba atrae las miradas de quienes la vivieron y vieron cómo una Revolución, la de Fidel Castro, señalaba al mundo los puntos cardinales del bien hacer en política justa y solidaria.

A la muerte de Fidel hubo, ha habido un civil, Miguel Díaz-Canel, que ha tomado las riendas del poder. Se esfumaron los uniformes verde olivo que lucieron durante cincuenta o sesenta años como tarjeta de visita de lo que estaba sucediendo en la isla, algo distinto de lo que acontecía en el resto del mundo, y ahora cabe esperar. Un viejo, digamos septuagenario porque no le gusta el otro apelativo, José Dos Santos, hombre que ha recorrido todo el periodismo de la isla donde se ha retirado, pero no jubilado, como ex vicepresidente de Prensa Latina, la agencia que en tiempos lejanos quería convertirse en una distribuidora de noticias del mundo pobre para contrarrestar la difusión de informaciones por parte de los grandes grupos capitalistas, me ha mandado un recado.

Eu Europa, todo el mundo hace apuestas, cábalas sobre lo que será de Cuba. Para eso están una mayoría de comentaristas que no dominan muy bien el tema pero que lo discuten, porque en este continente se habla de lo divino sin necesidad de haber pasado por la casilla de Teología. La otra noche, tres señoras comentaristas en la Televisión Nacional Española se preguntaban sobre el devenir de Cuba, diciendo en resumen que lo que se ha visto hasta ahora ha sido más bien “cosmético”, que no había cambios en profundidad, y que el Ejército está detrás de Miguel Díaz-Canel, era en resumen la argumentación más pesada.

En España, se tienen los tiempos políticos fijados en la transición hacia la libertad política que se operó a la muerte del dictador Francisco Franco.Y, naturalmente, para ellos no hay nada sin “transición” es decir paso del régimen que sigue existiendo a otro en el que pudiesen participar partidos políticos de todo tipo.Por cierto, que sorprende un poco el silencio de Miami en este aspecto. Pero, bueno, ellos sabrán.La discusión de sobre lo que se debería hacer o no hacer es, por supuesto, más fuerte en Cuba donde se difunden comentarios para todos los gustos, gracias a la prensa digital.

Hay quienes se impacientan y lo dicen.El otro día yo mismo me mostré escéptico y un poco decepcionado con lo que no está pasando dentro del actual régimen cubano, donde se alude constantemente a Fidel sin decir nunca qué viene después de Miguel Díaz-Canel y si hay un después.

El periodista cubano José Dos Santos me advirtió en seguida que “no me dejara amargar por los amargados, desilusionar por los escépticos ni amedrentar por los timoratos”.Otro periodista de la Isla, que es probablemente uno de los que más sabe de política interna, me contestó del siguiente modo: “Pienso que hay que continuar la búsqueda de una sociedad distinta, que desde el inicio debió enfrentar al Imperio, falló en el modelo económico y no ha alcanzado a entregarle a la mayoría de la gente una vida mejor, como suponíamos que sería. Ahora queda a los nuevos que crean de verdad, como suponíamos que sería. Ahora queda a los nuevos que crean de verdad, no repitiendo consignas viejas, replanteárselo todo y seguir la búsqueda, pero si antes no razonan que falló el modelo, estamos jodidos y puede haber un giro de 180 grados a unos cuantos años vista”.

Otra compañera de prensa cubana, que daría su vida por esa isla en la que nació y de donde no se iría por nada del mundo, coincidía con los dicho por Dos Santos: “Debemos ser abanderados de nuestros sueños, preservarlos, convertirlos en fuerza transformadora, cobijarlos, hacerlos crecer en la marcha por cambiar el mundo y hacerlo vivible, habitable, con espacio para todos. La meta la tenemos delante, nos toca conquistarla. Basta con emprender el camino”. Este viernes 23 de enero, cuando el primer ministro español, Pedro Sánchez, estaba ya en Cuba, el diario Granma salía a la calle en su edición digital con un monumental retrato bastante original de Fidel Castro y una frase que podría asemejarse a un aviso a navegantes: “Somos Fidel”.