Cuba y el regreso a los “¡ UUURRRRAAAA!

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

Noviembre amanece y la vida sigue su curso sin tomar en cuenta nuestros sueños aunque, a veces, hace excepciones y nos complace para que sigamos soñando. El mes once despertó con 189 países pidiendo en la ONU el fin delbloqueo a Cuba, y Estados Unidos e Israel considerando que esa mayoría esta equivocada. La isla cercada disfrutó el momento, pese a que solo fue eso, un instante que se ha repetido cada año desde hace 27; pero gozó el instante porque es duro el ahogo y anima saber que otros rechazan igualmente esa soga al cuello que aprieta desde hace más de medio siglo. Sin embargo la vida, como sugiere el larguísimo tramo recorrido, no se detiene ni por guerras, ni bloqueos, ni hambrunas, ni miserias, y también al despuntar noviembre un señor llamado John Bolton, el mismo que aconseja a Trump en asuntos de seguridad nacional –en 2002 acusó a Cuba de producir armas biológicas de destrucción masiva, cuando el tema se puso de moda con la invasión a Irak- anunció nuevas sanciones a la isla para aguar la fiesta de la votación en ONU, desviar la atención de los medios y buscar sobre todo la complacencia de la extrema derecha cubana de Miami –fuerte en cabildeos políticos – a favor de los republicanos, con vista a las elecciones de medio término allá.

Claro que también lo de Borton fue un instante pasajero de guapería de a dos por un centavo, de la retórica que gusta a la extrema derecha concentrada en sacar cuentas para cuando regrese al país ordenarlo a su modo -llevan también medio siglo en eso-.  No sé, quizá les llegue su momento en otros cincuenta años, o a lo mejor antes, nadie sabe, porque la vida no cree en sueños ni de unos ni de otros.

No obstante, de momento, en este país se sigue soñando entre penurias acumuladas, planes por cumplir, promesas rotas y una perspectiva regional incierta, en la que siguen sumando quienes bailan al compás de Trump y Bolton; en enero, con un tal Bolsonaro al frente nada menos que de Brasil. Parecería entonces que los tiempos del ¡UURRRAAA! soviético podrían regresar a la Mayor de las Antillas, como ocurrió durante la Guerra Fría, que se suponía muerta, porque los de aquí no tienen la menor intención de irse al baile con el ritmo que suena, y si los espacios se cierran, habrá que abrirlos de cualquier manera, una vez más. No por casualidad Díaz-Canel acaba de reforzar con Putin la “alianza estratégica” entre La Habana y Moscú, en una gira que siguió en Corea del Norte e incluye a China, Vietnam y Laos.

Es la historia de la humanidad, sueños dulces y amargas realidades, nada más que eso; flujo y reflujo; guerra y quietud. Y la vida seguirá hasta que nosotros mismos la acabemos.  En el verano hirviente de 2009, La Habana acogió un concierto por la paz que venían a ofrecer –y lo hicieron ante un millón de espectadores- Juanes, Olga Tañón, Miguel Bosé y otros artistas de renombre, cuando al país ninguna luminaria se atrevía a venir por miedo a las consecuencias políticas que les traería –ni pensar en Chanel y su muy posterior desfile por el Paseo del Prado-. Fidel llevaba tres años apartado del poder por razones de salud, las apuestas del otro lado de la isla apuntaban a que “ahora sí eso se va al carajo”, y se suponía que en tales condiciones, con las principales cadenas de TV de EU desplegadas en la Plaza de la Revolución “los miles de opositores y disidentes” –así los calculan afuera- harían sentir su voz y todo terminaría peor que la fiesta del Guatao. Allá andaba yo de reportero de la prensa mexicana, esperando lo que pudiera ocurrir. Y la vida, una vez más, hizo lo que le dio la gana. Olga Tañón se identificó tanto con la gente que la aclamó, que se volvió su abanderada cuando en Miami le pidieron cuentas. Fueron horas y horas de concierto, de vibraciones especiales, y el cierre lo hizo un Juan Formell emocionado, riéndose a voz en cuello de los augurios malos y poniendo a bailar a todo el mundo al ritmo de su Van Van, con Olga Tañón, Juanes, Miguel Bosé y los demás de compañeros.

Es así señores, la vida juega con nosotros y a nosotros no nos queda otra que reírnos de la vida. Ha sido así y seguirá siendo, estés donde estés, tengas la ideología que quieras o sueñes lo que te de la realísima gana.