El duelo

Mª Victoria Paéz | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

En este artículo, nuestra colaboradora, que es al mismo tiempo Doctora en Medicina,nos explica algunas cosas sobre lo que los profesionales llaman “el duelo”, etapa a la que se debe llegar cuando se llora la muerte de un ser querido. Estas explicaciones se las pidió otro de nuestros colaboradores, Sergio Berrocal, quien a través de una novela, “Ojos verdes”, y otras publicaciones, ha demostrado el empecinamiento en querer que su hija, muerta en un accidente hace 36 años, vuelva a la vida, de una forma u otra.  La Doctora Páez es sin piedad: “ella no volverá”.

Como profesional muy cercano a la línea entre esta vida y el más allá ( para quien quiera creer en él) , tengo la ocasión de encontrarme cara a cara con el duelo de mis pacientes: duelo por que se acerca la muerte, duelo porque llegó, duelo porque los vacíos no se llenan.

Según el DSM V, manual de definición y tratamiento que cualquier aficionado a la psiquiatría debe tener en la cabecera de su cama: “ EL DUELO ES LA RESPUESTA EMOCIONAL NATURAL A LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO”.

Todo duelo que se precie debe tener cinco etapas, que no tienen por qué aparecer siempre, en un mismo orden:

  • Fase de negación
  • Etapa de ira
  • Etapa de negociación
  • Etapa de depresión
  • Etapa de negociación.

Hasta ahí todos de acuerdo. Si vamos superando el tortuoso camino de admitir que, a quien queríamos no lo vamos a ver más , nuestra vida sigue, con un vacío en el espíritu y que, innegablemente, no admite ningún tipo de compensación, pero sigue. Los quebraderos de cabeza vienen cuando nuestros pacientes no saben o no pueden superar el duelo, entonces, lo mismo que la diabetes, se hace crónico y, lo peor, el que lo sufre es consciente de lo que le está ocurriendo. Entonces empezamos a poner nombres y definiciones, que se solapan unas con otras:

 Duelo ausente, en el que se niega el fallecimiento y se espera el retorno del   fallecido.

Duelo inhibido, en el que “ no se puede llorar”

Duelo prolongado, cuando se instala la sintomatología depresiva.

Duelo no resuelto, quedamos atrapados en pensamientos entorno al fallecido y la circunstancias de su muerte.

Duelo enmascarado, que nos lleva al embotamiento emocional.

¿Cuántos duelos patológico he conocido?. innumerables. Mi madrina se pasó la vida enlutada y con un velillo negro, por aquel hijo que murió a los pies de Jesús Nazareno mientras tiraba cohetes. Sus ojos tenían surcos rojos de llorar, toda una vida envuelta en llanto. Así viene a mi memoria su recuerdo desde que tengo uso de razón, y así la enterramos, cuando le tocó encontrarse con su Diego del alma.

En el caso de Sergio Berrocal, a día de hoy llevas 36 años culpándote de una muerte que no pudiste evitar pese a que quieras decir que eres culpable por haberla dejado salir de viaje la noche del accidente, haciendo girar tu vida sobre un el recuerdo de alguien, que , de una u otra forma, se habría marchado.

Si aquel accidente se hubiese producido a día de hoy, hubieses arrastrado al mismísimo CSI Miami a descuajaringar el coche, para que llegaran a una conclusión que, estoy segura, tampoco te llevaría a vivir en paz. Tanto has rebobinado, machacado, idealizado a la persona, el día y la hora, que has transformado tu existencia en agonía, para así castigarte, aunque sabes perfectamente, que, aún tirando del freno de mano , el fin sería el mismo.

Has tocado fondo mil veces y has reflotado otras mil, porque debías darte millones de golpes de pecho, con güisqui en la mano, y, convencerte de que la chiquilla que, nunca tuvo los ojos verdes, estaba detrás de la puerta. No me has permitido tratarte, ni a mi, ni a nadie; sinceramente creo, que no has deseado que te tendamos una mano amiga : no la necesitas, prefieres continuar así. Yo te respeto… si…a ti…no vuelvas otra vez la cabeza.

Ninguno estamos preparados para saltarnos la ley de vida a la torera; pero, cuando pasa, nos acoplamos a las “ fases del duelo” y lo superamos, en un años ( es el tiempo estipulado). Tu eres un rebelde, te has puesto el mundo por montera, nos has mandado a todos al carajo y has decidido gritar que tu dolor es tuyo, que no se acaba, que no sirves para ser un farsante, y al que no le guste, que se compre un mono. Eres un valiente…si..tu… deja de mover la cabeza. Dolorido, mucho, pero valiente, por eso, y muchas cosas más, yo te admiro Berrocal. Ah… no lo olvides.. Ella no volverá.