Palabras

Miriam Saura | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Príncipe, escribo por primera vez una de estas cartas sin saber cual es el motivo exacto que debería hoy plasmar en ella. Pocas cosas me quedan por contar de ti que no haya dicho con anterioridad, y creo que cada vez es más complicado entenderme con mi propia prosa. Dudo por ese motivo, que te interesara leer palabras tan vacías como estas, carentes de sentido o sentimiento. Sin embargo, y como tantas otras veces me aventuro a contradecirme a mi misma y escribo sin la esperanza de que podamos ambos, sacar algo en claro entre toda esta maraña de palabras, que tratan de entrelazarse unas con otras, mientras intentan encontrar algún tipo de sentido en todo este caos de frases inconexas. Tal vez debería explicar la sinrazón real que me ha llevado a contar tu historia de este modo y por consiguiente, también la mía. Pero ¿Para qué querrías tu leer en esta carta esa explicación que ya conoces y no le concierne a nadie más? Ambos sabemos que el motivo inicial de empezar con este cuaderno fue otro que el que ha terminado por ser. Me temo, Príncipe, que deberás conformarte leyendo estas líneas que hablan encubiertamente de mi desesperación por finalizar una tarea tan ardua como la que comencé hace unos meses y de la que no veo el final. No recuerdo haber empezado nada con tanto sentimiento como he puesto en esta historia, y sin embargo, después de escribir sobre tu vida me asaltan dudas de si realmente merecía ser contada. Ahora que cumple un nuevo propósito como es el de ser divulgado, pienso en si he hecho bien al exponerte a este mundo tan cruel, que no hará otra cosa que juzgarte. ¿Ayudará a alguien saber sobre tu reino y tus fantasmas, sobre tus pesadillas y tus miedos? O tal vez solo me ayude a mí, que no busco otra cosa que atormentarlos como yo lo estoy, con un golpe de realidad tan fuerte que al fin sean capaces de despertar. Sobre eso Príncipe, solo tú, conoces la respuesta.