No puedo escribir “Yo soy profana en esto de la escritura”

 

Es un “detalle” que tuvo la genética conmigo, pero mi profesión es otra. Cuando era más joven, bastante más, lo usaba como recurso para “ contar mis penas”, mis historias de niña, mis avatares diarios; también me sirvió para ganar algún que otro concursillo de dudosa reputación y para acercarme a Raphael, mi ídolo del alma. Tomarlo como algo serio viene de un año acá, desde que, mi destino profesional, me devolvió a mi provincia de origen y, pude retomar hábitos, amistades, kilometraje. ¿ Eldesencadenante?: una proposición, no se hasta que punto indecente (porque me parece realmente impresentable formar parte de esta periódico, con gente de tanta capacidad). Pero, como siempre fui cortita de vergüenza, dije que sí, y aquí ando desde entonces. Hay días que tengo que publicar y, simplemente, no puedo. Otras veces, me basta con una imagen de mi vida cotidiana, para desarrollar una crónica o escribir un cuento “ más o menos decente”.

Hoy, que tenía tarea programada, con imagen en la retina y todo, va a ser que no es posible: Soy muy influenciable, ¡ lo sé!. Cualquier menudencia es capaz de desconcentrarme y , en ese momento, pierdo el pespunte que había decidido plasmar en el papel… será la falta de profesionalidad. A las dos de la tarde lo tenía todo planteado…. A las dos y media se sentó a mi mesa un adolescente despiadado, que, a pesar de que llevo más de quince años dejándome la piel en kilómetros y trabajo, le parece más interesante la labor del “padre-madre camarero “ de cualquier compañero de clase, que la de sus progenitores, “ héroes del silencio”, que no salen en ningún reality televisivo ni cantan reguetón. Con toda la frescura que da la edad, sin percatarse del daño que hacía ( o eso quiero suponer), ante un comentario mínimo, me estampó con toda la soberbia del universo: “ Es lo primero interesante que os pasa en muchos meses”.

Se vino abajo mi mundo, mis expectativas, hasta mi razón de ser. Posiblemente sea más importante “ Chabelita” y sus novios, que la vida de quien te da de comer y que procura que tengas todo lo que necesitas y se te antoja, porque “ lo mereces” ( o eso cree ), aún poniendo la poca piel que le queda, en una carretera en la que ya hizo mas de doscientos mil kilómetros ( y al que lo dude le enseño el coche). Así que hoy discúlpenme, me toca ducha caliente, pijama, película triste y chocolate caliente y llorar…. Llorar por los años pasados, por las otras oportunidades que me dio la vida y que descarté de un portazo para no dañar a nadie, por las veces que estuve a punto de quedarme en una carretera, por todos y cada uno de los minutos que perdí conduciendo y, tal vez, por qué no, por no haber sido camarera.