Isacc, un nuevo angel caido.

Mª Victoria Páez | Maqueta Sergio Berrocal

Agotada, cuando decidí que era el momento de recoger y terminar mi jornada laboral,me encontraba realmente agotada.Estaba guardando mi otoscopio, cuando, por una rendija de la puerta, vi entrar, a laPolicía Nacional: “otro chusma más; si es que esto no está pagado”- me dije a mimisma.Salí a por el “chusma”, y él estaba allí, apoyado en el pasillo, con el pelo ensortijado cubriéndole la frente, la cabeza agachada y su barbilla tocando su camiseta roja.Quince años…el corazón me dio un vuelco…comprendí al instante: “ Se llama Isaac”- me dijo el policía, entre serio y tierno- “se ha cortado”.Isaac volvió la cara y me miró entre sus rizos. Yo sabía que el instinto no me fallaba, pero giré sobre mis talones, tiré mis bolsas y meabalancé sobre su historial clínico; los huelo al instante: “ Trastorno hiperactividad”, o lo que es más simple, el trastorno de espectro autista más leve y en el que, probablemente, encasillemos a muchos chavales del siglo XXI sin serlo.Se acabó mi hora de salida, dejé de pensar en mi cansancio, se me revolvieron las entrañas, me pegué a Isaac como una lapa:

“ ¿ Qué pasó corazón mío?”- mientras que con la mano puesta en su hombro lo introducía en la sala de curas” “ Prefiero no contarlo señora”- con el mentón clavado en la camiseta“ Isaac necesitas ponerte, por lo menos dos puntos”- le dijo mi enfermera, que me conoce hace muchos años, y ya se había percatado de mi transfiguración.
“ Vale “- asustado pero firme.

Educado, serio, quizás, avergonzado. Allí estaba Isaac aguantando el tirón… hasta que vio venir la jeringa con anestesia:

“Pero ¿me tienen que pinchar? – en ese momento dejó de tener quince años, se hizo chiquito ante las circunstancias.“ Mírame Isaac : NO PASA NADA “.- sus ojos azabaches asomaron entre los rizos y se clavaron en mí, buscando seguridad, tal vez, la que no había tenido entoda su vida – “ muy bien Isaac, eres un hombre, si señor, eres mayor y ESTO NO ES NADA”

Cuando la enfermera terminó de poner el anestésico, yo ya estaba atravesada por los ojos de Isaac, ya los tenía en mi alma rota,para siempre….y aquel:

“ Muchas gracias señora, usted no sabe cuánto me ha ayudado” Antes de darme la oportunidad de que mi inconsciente dejara flotar mis vivencias, y yo terminara pataleando en el suelo, cogí a mi ángel, porque yo siempre supe que era un ángel, y lo tumbé en la camilla. Me senté a su lado y le acaricié los rizos:

“ ¿ Te enfadaste con mamá?”- y una lágrima calló por la mejilla.
“ ¿ Cómo te va en el instituto?”
“ De eso tampoco quiero hablar señora” – me contestó avergonzado, dentro de su inocencia.

“ No sabes controlar el genio ¿ verdad rey?; ya eres mayor y no calculas lafuerza ¿ o me equivoco príncipe?” – buscando entre mi desesperación esos ojos azabaches, para dar consuelo, para regalarle un minuto de calma. Cuando mi ángel me miró, ya estaba empañado en lágrimas ( yo procuraba esconderle las mías), y, en un segundo, empezaron a bajar por su cara.

“ No señora, no se hacerlo”- y, con un nudo en la garganta, se tragó todo por lo que lloraba.  “ Isaac, mi rey, ya eres mayor, tiene que aprender a controlarte, y debes hacerlo sólo. No te puede enseñar nadie – me creí la mentira hasta yo mismapero tienes madera de hombre sereno”.

“ Gracias señora. No estoy acostumbrado a que nadie sea tan amable, ni me quiera tanto”  “ Hemos terminado Isaac. ¿Ves?, lo que te prometimos…no te ibas a enterar de nada”- resonó mi enfermera tierna y dulce, por él, por mi, por ambos. “ Preparo tus informes amor. Dame un minuto”Agaché la cabeza llorando, ya no me miraba, ya no tenía que ocultarlo. Me encerré con mi ordenador y dejé todo acabado. Me fui hacia Isaac, llena de formularios:
“ Mi vida, ya está lo tuyo arreglado. Se un hombre sereno, estoy segura de que puedes lograrlo.”

“ ¿ Puedo abrazarla señora?. Nunca me han tratado con tanto cariño”

Me dejé abrazar por aquel niño-hombre, que lloró sobre mi hombro, entre su pelo ensortijado, hasta que no tuvo más lagrimas, hasta que se marchó desmoronado. Y allí me quedé yo, implorando a Dios y maldiciendo al Diablo, que reparten hijos a quien no deben tenerlos, y padres que no saben tratarlos. Que hay madres locas, que ocultan su egoísmo, gritan y abandonan a los ángeles mas guapos, para que los encierren en un centro, y así olvidarlos. Que hay padres que pegan, porque creen que así pueden domar a quien Dios le regaló las alas para volar bien alto.

Malditos seáis todos : padres, madres, el diablo.Yo voy a darle gracias a Dios, por mi ángel alado, por mi niño hombre, que también tiene quince años, y que dormía anoche, cuando su madre se tumbó a su lado a besarlo y acurrucarlo, a susurrarle en su oído de seda: “ no pasa nada vida mía, y si pasa, aquí estoy yo para frenarlo”. Y ya que doy gracias a Dios, rezaré por Isaac, el ángel caído; tal vez así, el solito, pueda remontar ese infierno de incomprensión, abandono, incultura, desconocimiento y “ ya no puedo soportarlo”.