Díaz-Canel se despidió de Nueva York, sonando el cuero

Manuel Juan Somoza | Sergio Berrocal Jr

La Habana     

Tocando tumbadora con conocimiento evidente y bailando salsa con su esposa , Lis Cuesta, al estilo de cualquier fiesta popular en Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel finalizó el último domingo de septiembre seis días de estancia en Nueva York, donde debutó con tres discursos en la Asamblea General de la ONU e intercambios, menos con el gobierno de Donald Trump, con exponentes punteros de la vida política, económica, cultural y académica de Estados Unidos. Los videos filmados mientras el gobernante acompañaba a toque de tumba a su compatriota JG y a su orquesta, en gira por Estados Unidos, y su baile con Cuesta al más puro estilo Casino, ese que aquí baila la gente en cualquier fiesta, saturaron las redes sociales, como colofón de una visita que rompió esquemas dentro y fuera del país. “Mi Presidente bailando en la actividad de clausura de su excelente primera visita a las Naciones Unidas en Nueva York. Así nos gusta……A lo cubano”, escribió Norma Goicochea en una de las miles de entradas generadas de inmediato por las imágenes que, en pocas horas, se convirtieron en viral, no porque el presidente bailara y cantara, sino debido a que por primera vez en medio siglo los isleños tenían la oportunidad de asomarse a la intimidad del tercer mandatario que los comanda.

Díaz-Canel se despidió a su manera de la ciudad que nunca duerme y a juzgar por lo visto, el maratón de entrevistas que sostuvo allá tuvo un impacto sui géneris, aunque a mediano plazo no sea suficiente para atenuar los mil agobios que sofocan a la nación.