Cuba, de nuevo los huevos y los jabones

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

No, no venga a decirme que los fantasmas no existen, que son desvelos de niños, cuentos de abuelas o invenciones de la literatura y el cine. No apele al materialismo o a otras disquisiciones filosóficas. No se deje engañar ni trate de engañarme, cuando aquí y allá sobran los engaños. ¡Ellos nos acompañan toda la vida!. Sí señor, aunque no los queramos, muy a pesar de detestarlos, y llegaron hasta convivir en muchas familias cubanas durante la crisis de los 90, cuando presagiaron hambrunas y hasta el final del mundo con susurros imperceptibles e hirientes, y asustaron al punto de multiplicar la estampida de balseros. A veces duermen satisfechos, sin que podamos desquitarnos, y en ocasiones se despiertan y hacen temblar. O al menos eso es lo que ocurre en esta isla de rumbas y misterios cuando de pronto, en una noche de sofocos y calores, se nos va la luz y ellos nos auguran al oído, siempre en murmullo, que estamos de vuelta a los apagones de 16 horas diarias, a la ausencia de los huevos y el jabón, a los desayunos con infusiones de hojitas de naranja agria, como hicimos en aquel decenio infausto.

No los despierten, por favor, y digo esto porque acabo de leer una declaración que me llevó a pensar. “El ministerio de Comercio Interior ha propuesto regular 48 productos de línea económica y de primera necesidad, como huevos, frazadas de piso, jabón, detergentes, para citar algunos ejemplos, para evitar que pocos compren en grandes cantidades y se produzca el desabastecimiento”, informó la titular del ramo, Betsy Díaz Velázquez, citada el martes por el diario Granma. Díaz agregó que “estamos revisando qué otra casa podemos hacer de cara al mercado interno”, luego de trascender el choque que a diario se registra entre mini empresarios privados y simples consumidores, a partir del caso de las 15 mil manzanas malditas, en un escenario nacional de comercios mal abastecidos, no solo por el robo que señaló la ministra y está en todas partes, sino por importaciones limitadas a causa de la falta de dinero fresco y otras desventuras que nos acompañan con la misma persistencia que los fantasmas.

Hace pocos días, el bloguero Iroel Sánchez denunció la compra masiva de manzanas en uno de los más concurridos comercios minoristas estatales de La Habana, con el apoyo de un transporte de dicha empresa, enviado en auxilio de la operación. “Organizados casi militarmente y ante la indiferencia cómplice de los empleados (estatales) apareció un pelotón de jóvenes que en pocos minutos compró 15 mil manzanas (150 cajas de a 100)”, denunció Sánchez tras desaparecer de la venta ese alimento de importación, considerado exótico en la isla.

Y una de las explicaciones del embrollo, que supongo costará trabajo entender en otras tierras, radica en que el sector privado resurgió en el país como parte de las reformas económicas en curso, pero sin que se crearan los necesarios mercados mayoristas –por el bloqueo estadounidense e insuficiente liquidez para pagar a proveedores, dice el gobierno-, con lo cual los suministros a restaurantes y otros negocios son resueltos en los mismos comercios en los que los cubanos cubren, cubrimos, nuestro día a día. Los privados pagan en negro a funcionarios y empleados para compras en grandes cantidades, agudizan el desabastecimiento y profundizan ese mal que parece incorporado al ADN social por tantas décadas de escasez y repartición de poco entre muchos, que implica “resolver” lo que necesito o quiero, a cualquier costo y de cualquier manera.

Por supuesto que cuando trascendió el caso de las manzanas hubo sanciones y el organismo rector del comercio interior apeló de inmediato al recurso de la regulación, medida que muchos agradecen, pero regular un mercado desabastecido, al menos desde mi óptica de simple mortal, es como remover el fantasma del racionamiento. No, no es que piense que está a la vuelta de la esquina la desaparición de los huevos o jabones, lo que considero es que si la repuesta a la contradicción –desabastecimiento-robo-consumo individual-suministro privado-  queda en regular, rondarán fantasmas nuevos en un país donde ya van siendo demasiados, porque, amigo mío, ellos están por todas partes y cuando se les invoca, aun sin pretenderlo, despiertan y asustan.