Cuba : “Sergio y Serguei” y el terrible periodo especial

Vivian Núñez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Cuando mi hijo tenía nueve años lo atrapó aquello que algún sesudo nombró “Período Especial” para esconder el hecho de que Cuba, sin el chorro soviético de combustible y alimentos, se sumió en la mayor crisis económica de su historia más reciente. Había desaparecido la Unión Soviética y el llamado Campo Socialista, y con ellos casi el 85 por ciento del comercio exterior cubano. Mi hijo no entendió entonces por qué a algo tan malo, que lo privó de caramelos, refrescos, alimentación aceptable y regalos en los cumpleaños, se le decía especial.

Ahora, más de 20 después, la película “Sergio y Sergei” me retrotrajo a esos días oscuros, pero lo hizo, cosa rara, arrancándome carcajadas.

Recomendar filmes es casi tan arriesgado como hacer pronósticos en fútbol. Pocos pensaron que en el pasado mundial Bélgica le ganara a Brasil y Croacia a Inglaterra, y que Leonardo Di Caprio obtuviera finalmente el Oscar en la cinta en la que menos habló.

De todas formas me arriesgo y les sugiero no dejar de ver “Sergio y Serguei” de Ernesto Daramas, el mismo director de “Los dioses rotos” y “Conducta”, dos películas duras y polémicas, necesarias y honestas.

No voy a contarles “Sergio y Serguei”. Solo adelantaré que, aunque es cierto que los cubanos que vivieron –padecieron- el “Período Especial” la apreciarán más, tiene códigos universales que pienso funcionan en cualquier latitud.

Mi hijo hace casi una década que vive en Madrid y dice reiteradamente que no quiere saber nada de política. Todavía no ha visto la película y estoy segura que si le digo que aborda esos años 90 del pasado siglo la rechazará de plano.

No obstante, trataré de que la vea, no por aquello de que “recordar es volver a vivir”, sino porque se perdería una cinta inteligente, sensible y, sobre todo, divertida.