La hija del Sr. Páez

Victoria Páez | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Está no es la primera vez que escribo sobre mi padre; sobre él tengo mil historias: historias suyas, suya y mías, suyas y de mis hermanas, suyas y de mi madre…. pero esta vez me proponen un reto…. escribe sobre el Sr. Páez. Eso, señores, es harina de otro costal, porque yo no puedo partir su figura en dos, no se hacerlo y tampoco se hasta donde puede llegar el Sr. Páez y hasta donde su camino como mi padre. Alla voy: te quiero papá. Mi padre fue el menor de tres hermanos, hijo de la posguerra….un redrojo ( como se decía entonces), criado a los pies de un horno de pan de C / Lagunillas, en Málaga capital, luego vitoriano hasta la médula, e hijo de ferroviario ( “por la puerta de la RENFE pasa el hambre pero no entra”, decían en aquella época). Cuentan las crónicas que desde su más tierna infancia despunto como chico listo y goloso empedernido .Lo del goloseo tiene su gracia, pero lo que más me interesa reflejar es lo de ” chico listo”.Dicen que mi abuela lo tenía en una escuela infantil, hasta que un día la maestra la mando llamar:” Victoria, este niño no puede seguir aquí, ya sabe más que yo “.

Victoria salió de allí con el niño y lo apuntó en una afamada academia de Málaga, sita donde hoy estan los Hermanos Maristas.Pero, como ya dije, los tiempos eran otros y con 15 años ( y un cigarrillo en la mano) se incorporó a la plantilla de aprendices de RENFE ( había que ganarse el pan); como el chiquillo seguía siendo listo y fumador, empezó a ser el primero de su promoción: un año, dos……

Este es el momento donde debe fragmentarse la historia, porque con 16 años, se torna en el Sr. Páez, mientras en sus estudios sigue siendo el mejor. ¿Qué cómo aparece el Sr. Páez?: uno de los profesores de aquella escuela de RENFE, estaba intentando montar una academia humilde en la ciudad, y se fija en el chaval, debió pensar que para explicar matemáticas no estaba mal, lo que no se podía imaginar era hasta donde lo iba a catapultar; así que, ni corto ni perezoso lo embutio en su personaje de ” Sr” y se lo llevó a la C/ Tomas Heredia a enseñar.Pero no sólo D. Rogelio se percató de la capacidad de aquel chaval, también lo hizo su empresa y como premio lo mandó a estudiar…¿el qué?…. Ingeniería Industrial. Ven como es complicado, y este Berrocal no me quiso escuchar.

Para los que empiezan a liarse, esta biografía esta el en el punto de un niño, que tiene que ser hombre, porque en un clic pasó a ser el Sr. Paez a la vez que se convertía en un ingeniero brillante. ¡ Ah, y en ese claro se quedó sin madre!
El Sr. Páez nunca fue un profesor al uso, eso lo se por las miles de historias suyas que me fueron llegando de los que pasaron por su vida; el Sr Páez arrancó a enseñar en la época de las collejas, de los tirones de patillas y los cabezazos contra la pizarra; de castigos hasta las 11 de la noche en el colegio, o sábados sin fin. Ese profesor duro, fumador y recto, se ablandaba al final de la jornada y llevaba, a todos y cada uno de los rezagados a su casa: en taxi, en moto o en su seiscientos.

Siguió enseñando, mientras él mismo iba aprendiendo; tal vez por eso fue EL MEJOR, porque en una época en la que ” reciclaje ” sonaba a comunista, él nunca dejó de practicarlo, encargando libros de Matemáticas a la Argentina de Perón, o de quimica al París de la France. Enseñó hasta que se lo permitieron, después sabrán por qué; y entre todos sus alumnos estuve yo: la hija del Sr. Páez, orgullosa de serlo, segregada por ello y teniendo que demostrar ante todos que sabía más que los demás…¿ cómo?… estaba la pizarra y un padre que para sacarme a ella se las pintaba sólo , tarde tras tarde, refrescando memorias y dando ejemplo.

Pero un día, el Sr. Páez se tuvo que marchar. El tuvo una profesión paralela: ingeniero ferroviario , que le apasionada tanto o más que enseñar; y en esa rama profesional también creció y maduro; tanto fue el empeño que un día como hoy pasó a ser el Gerente del Taller Central de Reparación de RENFE en Malaga: renovó flotas enteras de trenes, se codeo co Borrell y Rubalcaba y proyecto el primer AVE. Hasta ahí puedo contar, después su jubilación y poco más.
Ahora toca desgranar a mi padre: mucho más fácil para mi, aunque ya no pueda dejar de llorar.

Mi padre vivió toda su vida enamorado hasta las trancas de mi madre: para ella las esquinas debían ser redondas, no se fuera a rozar. La amó con locura y delirio, hasta su último minuto. Yo jamás vi a alguien querer así, y supongo, que no volveré a verlo en mi vida.Una servidora de ustedes fue la primera de las hijas de esa unión, en el camino me acompañarían otras dos hermanas que llegaron detras.

¿Qué aprendí de mi padre?….. ” quiero una mujer del siglo XXI, que no dependa de nadie para hacer su propia vida; tienes que estudiar, eso te hará libre”. Eso hice, para su gusto y orgullo me hice medico; recuerdo como reventaba la camisa y se le llenaba la boca al decir:” Si mi hija es médico “.Pero no sólo quedó ahi: me enseñó que un generoso vale por lo que da, no por lo que guarda; que siempre hay que tener la cartera encima de la mesa, por si te topas a alguien con necesidad; que el mejor regalo que se hace a una mujer es una Biznaga en una noche de verano; que ir al Tivoli sin perderse, es no ir; que no decirle bonita a tu hija es no estar; que no encontrarme chiquita con 40 años era no ser mi padre……pero lo peor, lo peor, que me enseñó fue, que hasta para morirse había que ser el Sr. Páez, ponerse el mundo por montera y despedirse en 10 minutos, sin hacer caso a la RCP, eso está muy bien para los modernos, él, de la antigua escuela era.

Son cuatro años, 1 mes y 14 días sin ti. ¿ si te echo de menos? ¿ si me acuerdo de ti? ….. si no lo digo hoy reviento: fuiste cruel, con las cuatro, pero conmigo mas. Yo ya te había arrancado de la mano de la guadaña una vez, fueron palabras tuyas:” chiquita me has salvado la vida “; pero esperarte a que me despistara con un puñetero campamento, y echaste a correr hacia el más allá, sin dejarme verte, sin poder escucharte. Seré culpable toda mi vida de no correr como un loca cuando sonó el teléfono, de descargar mi responsabilidad en otro, de no estar a la altura de ser tu hija.
Aquel 1 de julio, a la 01: 20 de la madrugada, el alma se me fue contigo, mientras esperaba tumbada, acurrucada, a tu lado en la cama.

Te preparé una despedida alegre, como buena cristiana; me tragué lágrimas como puños delante de todos, a fin de cuentas tendría el resto de mi vida para largarlas. LA vida sigue, pero te puedo asegurar, que desde ese dia nada importa, que no tengo duelo que superar, porque aquella noche me quedé sin alma.Que sigo siendo la HIJA DEL SR. PAEZ, pero hueca como un botijo, en el que todo cabe y se entremezcla, porque sigo buscando una razón para esta patochada. ¡ Qué mi dolor y mi vergüenza son mios! Y esos no pienso apartarlos, aunque me consuman el resto de mis dias, a fin de cuentas, desde entonces vivo en una farsa. Que sigo porque la vida existe y por mis hijos no debo dejarla…..pero el resto, eso que más da donde vaya. Te quiero papá. Para todos sigo siendo la HIJA DEL SR PAEZ