Cuba, a las puertas de un debate singular

Manuel Juan Somoza |Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

Los temas económicos, entre ellos el reconocimiento al empresaria do privado, algo inédito en medio siglo de estatificación en Cuba, y no otras novedades, como la repartición de poderes que hasta ahora han sido centralizados por una persona, parecen ser los asuntos que más interesan a los cubanos, a las puertas de un debate constitución llamado a trascender. Imposible vaticinar cómo reaccionarán los isleños cuando el 13 de agosto arranque la discusión popular de un proyecto de reforma total a la Constitución, aunque pudiera ocurrir que el formalismo y la unanimidad formal, recurrentes en ese tipo de ejercicio público, sean rotos por el alcance que la nueva Carta Magna reserva al “enriquecimiento individual lícito”, uno de los temas tabúes de la sociedad cubana.

Un adelanto de lo que ocurriría en barrios, empresas, universidades, y también entre cubanos radicados en el exterior del país – otra novedad-, fue la discusión parlamentaria de julio pasado, cuando esos asuntos, más el reconocimiento al libre mercado y la inversión extranjera; el matrimonio gay; y la eliminación del “comunismo” como paradigma de la sociedad cubana, concitaron las mayores demostraciones de aprobación, dudas o rechazos, que no por ello variaron la esencia del proyecto. El debate popular es organizado por el Partido Comunista, que ha llamado a la ciudadanía a participar a fondo, pero “sin atrincheramientos que desconozcan los porqués o invaliden” los cambios. El proyecto de Constitución “exige relecturas inteligentes,eI exhaustivas, sin tabúes o conservadurismos”, puntualizó. Las modificaciones ratifican el sistema de partido único y a la empresa estatal como “sujeto principal de la economía”, aunque abren puertas a las cooperativas y a las empresas privadas pequeñas y de mediano porte, hacia la cuales, a nivel de calle, hay sentimientos de amor y odio, porque multiplican por cuatro los ingresos individuales del mayoritario sector estatal, y no todos los que quieren acogerse a esa modalidad disponen de financiamiento o están autorizados por el gobierno a hacerlo.

Asimismo, hay sectores de poder temerosos de que los privados se transformen con el tiempo en factor de cambio hacia “una economía de mercado y consumo sin control”.“Esta dicotomía, resultado de la transición que ha impuesto la vida, explica por qué se necesitó tanto tiempo para dar a conocer los cambios”, dicen expertos. Hace cinco años, el entonces presidente Raúl Castro inició la defensa de esas modificaciones en liderazgo del partido, y en todo ese tiempo el asunto se mantuvo en reserva, aunque estuviera llamado a abrir o cerrar las puertas de manera legal a quienes mandarán mañana, cuando los fundadores del socialismo a la cubana dejen de decidir por ley natural. No por casualidad, entre los ordenamientos constitucionales estudiados figuraron los de China y Vietnam, únicos modelos contemporáneos con resultados económicos reconocidos, en los que rige también el partido único de ideología marxista, pero sobre una base económica (estatal-privada-mercantil-de consumo) difícil de conceptualizar a la luz de las consideraciones que primaron hasta la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista europeo: “explotación del hombre por el hombre”, “plusvalía” , “Estado de obreros y campesinos”, ect…

El exilio y la oposición interna descalifican el proceso por considerarlo “un puro teatro”. Las aspiraciones de este sector son simples, volver a lo que había en el país cuando triunfó la revolución porque, según ellos, “entonces toda iba mejor”. Mientras, entre los partidarios del socialismo a la cubana, unos apoyan las modificaciones, a favor incluso de que capital privado nacional pueda llegar a asociarse a empresas estatales, como argumentó en el parlamento el Secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, una de las caras visibles de los cambios al estilo asiático, y otrosinsisten en que el tipo de sociedad vigente está reñida con esa práctica. “Si alguien tiene suficientes recursos para ponerlos a disposición de un emprendimiento de capital mixto con el Estado, estará obviamente incrementando su propiedad y su riqueza, por más que lo haría vinculado con la propiedad de todo el pueblo. En la nueva Constitución debe prevalecer el enfoque más amplio en sus postulados, pero en todos los casos en línea de modo inequívoco con los principios fundamentales de la revolución socialista para evitar que futuras interpretacionesde formulaciones constitucionales laxas terminen alejándose de estos”, consideró en la oficial web Cubadebate Darío Machado, directivo del Instituto Internacional de Periodismo José Martí de La Habana. La discusión popular se extenderá hasta el 15 de noviembre, después los cambios que surjan, según se afirma oficialmente, “serán incorporados” al proyecto, que volverá a debate en el parlamento antes de que sea sometido a referendo, probablemente en el primer cuatrimestre de 2019.