Mirando la movida del verano

Marta Gómez | Maqueta Sergio Berrocal Jr

El verano, acompañado por la paradoja de que en Cuba casi todo el tiempo es verano, se abre paso  a rajatablas en julio y agosto, bajo el bendito y tan cantado sol tropical, que sofríe y dora a punto de caramelo a los habitantes del archipiélago y visitantes. Pues sí, son inenarrables los sudores, calenturas y estrujones del transporte público, siempre atestado y todavía insuficiente, ya sea en ómnibus, guaguas, camiones, trenes, cochecitos a tiros de caballo pueblerinos. Para que contar, hay que vivirlo. Una reinvención del surrealismo. Sin embargo, la gente no merma  su ir y venir. Los del Oriente y el resto del país –los orientales pagan casi siempre los platos rotos- siguen invadiendo La Habana, para disfrutar sus vacaciones. A la verdad, eso ocurre todo el año. Solo que ahora, desde la capital también hay un flujo considerable a las capitales, pueblos y la campiña que viaja a encontrarse y comer lechón asado con la familia, mientras los más jóvenes y muchos núcleos familiares prefieren la modalidad del campismo popular, la más económica de las ofertas estatales.

También se incrementa la presencia de cubanos – a  mí no me consta, pero una amiga me comentó era muy visible y notoria– en hoteles, establecimientos y casas de alquiler antes solo rentadas por turistas foráneos.

Mientras tanto hay quienes ya están extrañando el final del Mundial de Fútbol, lo que les ocasionará casi como un vacío existencial o la sensación de que les falta un condimento importante a sus vidas, o un miembro a su cuerpo, se oyen cada cosas! Tal es la afición entusiasta e impactante ganada por el deporte más bello y más de todo del mundo, en este país. Hace algunos, quién lo hubiera creído. Por eso hay que tener siempre a mano a Santo Tomás.

El legendario Armando Manzanero pondrá en nota romántica al Malecón habanero y los cubanos, tan solo por una noche, en medio de la intromisión sonora, a todo dar, de timba cubana, reguetón, rumba, sones y guarachas… y de cuanto ritmo intenso y vibrador matizan los bailables del verano, junto al ron. No hay caso, la gente no baja el volumen y la agresión sonora sigue imperando en el diarismo en la misma costura. ¿Habrá país más ruidoso?

La Asamblea Nacional o Parlamento tendrá la sesión de mediados de año. Por supuesto, pondrá en el tapete temas que darán de que hablar.  Y en medio de la canícula el presidente recién electo sigue recorriendo el país estableciendo una conexión de sorprendente empatía con los pobladores,a dondequiera que va. También se ocupa de manera puntual por apoyar la solución de los problemas de la vida cotidiana y economía más apremiantes, que son muchos e incluso se agravaron después de las torrenciales lluvias de la tormenta subtropical Alberto.

Entre los hervores generados en este verano  están las directivas recién aprobadas y publicadas por la Gaceta Oficial sobre el Trabajo por Cuenta Propia, para organizar y redireccionar esta modalidad que cobró auge desde 2010, y a la que ya hay sumados unos 591 mil personas. Con la aclaración de que el cuentapropismo va y seguirá presente a toda costa, se han dado pasos para dar un poco de orden a una actividad en la que el llamado cubaneo o ingenio nacional ha hecho aportes nada ortodoxos. Pero eso daría tela para cortar en otro texto.

Se acelera el trabajo de la Comisión encargada para poner a punto la nueva Constitución de la República, encabezada por el primer secretario del Partido Comunista, Raúl Castro. Es un trabajo que lleva cinco años, pero ahora se intensifica para que se pueda decir: Habemos nueva Constitución, tras debate popular y referendo, en octubre de este año, probablemente en homenaje al inicio de las Guerras de Independencia. Como en todas partes, la Constitución cubana será aprobada por su máximo órgano legislativo y se pone acento en que sea moderno, renovadora y muy acorde con las nuevas realidades de estos tiempos. Pero ojo, no es un empeño de corre corre, como se dice por acá, aunque ahora se le haya puesto el pie, como también se dice.

Estos puntos no agotan el verano. Se pueden hacer deliciosas croniquitas de las playas y de los carnavales y fiestas con que se finalizará el estío en la Isla. Saben,  hay muchas personas en el llamado interior del país que viajan con frecuencia y en lo que puedan para gozar de los carnavales de tal o más pueblo o municipio, ya se llame Palmarito del Cambute. Hay que viajar por las carreteras una noche  de estas en un transporte de Omnibus nacionales, para ver ese trasiego. Impresionante. Buen verano.

Autor entrada: onmagazzine