¿Hacia un nuevo fútbol?

Marcelo Aparicio | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Después de muchas horas de palizas, el mundial de fútbol Rusia 2018, llega a su fin. No importa quien gane para decir que tras el pitido final quedará en la historia como el mundial que ilustra que el fútbol está cambiando y que hasta puede que algún día marque el inicio de una “revolución” o “renovación”, según el alcance que tenga lo que intuyen algunos conocedores. El ambicionado trofeo terminará o en el Canal de la Mancha o en los Balcanes, algo bastante inusual en sus diferentes ediciones. Europa, su norte sobre todo, se ha hecho con el balón, que arrebató a rioplatenses y africanos que llegaban con sus últimas intenciones. El fútbol latinoamericano, su juego imaginativo, competitivo, elegante y de grandes figuras, ha desaparecido en la fase final del certamen.

A partir de ahora, si nos ajustamos a los resultados, ya no existirán equipo que compitan dependiendo de un líder, de una generación, de un grupito , sino que al parecer el fútbol que se impone es el de la velocidad, la eficacia y la estrategia en cómo ocupar el césped.

Adiós también a los tópicos geográficos, a las mentes iluminadas al frente de los banquillos  y al espectáculo barato del teatro (el caso de Neymar y las burlas a sus exageraciones en cada falta, lo ilustran) ; así como tampoco ya se puede especular con qué arbitro toca en cada partido pues hay un juez casi inmediato que se llama el VAR, el seguimiento de cada jugada mediante filmación televisiva.

Ni qué hablar de las figuritas, aquellos cromos que los niños coleccionábamos marcando la preferencia por un equipo. ¡¡Con los nombres difíciles que se traen croatas, belgas o incluso franceses¡¡¡. Y dos de los grandes motores de los mundiales como son las hinchadas rioplatenses o italiana, han demostrado que sin ellas también es posible animar esos monstruos de cemento y aluminio que son los estadios.

Ya algunos dijimos, “sin Italia esto no será un mundial de veras”. Al final se lo disputarán británicos con su juego al pelotazo, belgas con el orden imperturbable que antes lucía Alemania, los franceses que un día funcionan como una máquina y otra como un tractor y los croatas, que no terminan de definir a qué quieren jugar a pesar de los grandes jugadores que llevan la camiseta a cuadritos.

Termina el mundial y se hablará mucho, pero no delos fallos arbitrales, del genio de algún jugador líder, ni de potencias geográficas… y si de este se habló y hablará mucho (no entró Italia, la España favorita cambió de entrenador bruscamente 48 horas antes y fue eliminada en penalties, Alemania fue arrasada por México, Japón es una nueva potencia, Senegal fue un gusto verla jugar como a México y Uruguay y Argentina quedó más desdibujada que su eterno líder Maradona) del próximo preparémonos desde ya: su sede Qatar, irrespetuoso con los derechos  humanos…

Autor entrada: onmagazzine