¿Y la maleta de cartón?

Marcelo Aparicio | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

Tengo imágenes nítidas de fotos de archivo de la agencia de mi padre, donde se veía un transatlántico (así se llamaban y también paquebotes), de nombre y bandera italianos, desbordados de hombres, mujeres y niños, apiñados mirando llegar al puerto de Buenos Aires, a finales de 1.800. Venían con su maleta de cartón huyendo de la guerra, de sus tremendas secuelas, añorando todo lo que dejaban y esperanzados en esa tierra, convertida de promisión, hoy un disparate y descalabro de país, Argentina. Conocí hace poco una gran escritora que ilustró uno de sus libros con esa imagen y con ella en un recuadro rojo, con apenas dos años. Los italianos, como también los españoles, eran esperados y recogidos a su llegada en el llamado Hotel de los Inmigrantes, instalaciones adaptadas para recibir a miles de personas en condiciones terribles después de casi veinte días de penosa navegación.

Me gustaría hoy preguntarle al primer ministro italiano Salvini, que a pesar de lo que podría suponer su nombre rechaza barcos también cargados de gente que huye de la guerra y la miseria, qué habría pasado con sus compatriotas si Argentina hubiese aplicado su miserable decisión….

Hoy Barcelona, ayer Valencia, recibieron miles de imigrantes después de ser exclavisados, torturados, violadas, huyendo por desiertos, saltando vallas, esquivando milicos y horas y horas de navegación en lamentables pateras y después en el barco que los rescató y se convirtieron un poco en aquel puerto bonaerense de inicios del siglo veinte.  La Barcelona vanguardista durante el franquismo, orgullosa de su identidad catalana y cosmopolita, con una población joven que emprende viajes de solidaridad sobre todo con pueblos nordafricanos, se volcó poniendo todo su calor y la organización parecida a aquel hotel de inmigrantes porteño, dando un ejemplo al resto de Europa, insolidaria y burguesa venida a menos.

La emblemática estatua portuaria en la que Colón señala al continente americano, fue vestida hoy con un chaleco salvavidas y el color naranja reemplazó al verde de la esperanza, en un emocionante gesto que lo dice todo.

Los rescatados han sido identificados, consultados sobre sus aspiraciones, atendidos sanitariamente, alimentados y provistos de ropa y enseres necesarios y ahora esperarán que el destino los siga ayudando. Esperemos que el ejemplo cunda y que se vea que Barcelona no sólo es un destino turístico….sino algo más.

Autor entrada: onmagazzine