Abyecto

Marcelo Aparicio | Maqueta Sergio Berrocal Jr

¡Qué difícil es ponerse a escribir cuando lo que se tiene que relatar o comentar es repugnante¡.  A mi me cuesta escribir, más que escribir, “arrancar” a escribir. Pero a esa falta de ganas o voluntad hoy se suma el ingrediente del asco y la pena infinitos. Sólo escuché dos minutos y medio del audio difundido sobre los niños enjaulados por el presidente del gobierno del país llamado el más democrático del mundo. No se puede dormir tranquilo escuchando a una niñita de seis años decir “ahora, cuando mi tía me venga a recoger”, seguramente está pensando en volver a su casa, merendar, hacer los deberes. Las cosas que todo niño y nosotros cuando lo fuimos, hacemos normalmente. Y no lo puede hacer porque se lo impida un terremoto –un flagelo natural que casi siempre golpea allí donde más se sufre, donde hay más penuria—sino un policía, engordado por el capitalismo, hispano para más señas, cuyos padres seguramente lo llevaron a él también al paraíso prometido, pero que no le tocó la jaula.

Y ese “guachiman” (de watchman), deshumanizado en el país del gran capital, encima dice que tiene que soportar “un concierto”. No se pueden proferir insultos ni comentarios soheces en un artículo , pero vaya monstruo que se ha creado en el vientre de la bestia. El lector le pondrá el calificativo que quiera.

Es que, dice el de “América first”, algo como que estos chicos son los futuros miembros de la Mala Salvatrucha, generada en El Salvador cuando los norteamericanos financiaron y lanzaron a los paramilitares contra todo ser que no pensara como el poder. El origen de las bandas latinas que quiere impedir el millonario excéntrico que nos gobierna, nace del desprecio que soportan los inmigrantes desde niños por una gran parte de los blancos que le tocan de vecinos. Lo mismo que pasa en barrios marginados de cualquier capital europea, empezando por Paris y ahora siguiendo por Roma, donde el ministro del interior de extrema derecha quiere hacer con los gitanos algo parecido a lo que hace Estados Unidos con los latinos.

Tengo que hacer un esfuerzo enorme por reprimir el asco y la naúsea que me da todo esto, retumbándome en los oídos los gritos de esos latinitos reclamando sus padres. Un efecto parecido al que tuve cuando comencé a leer, hace muchos años , “La noche de los lápices”, donde se relataba la tortura y desaparición de una decena de adolescentes por los monstruos de turno de esa época, Videla y compañía en Argentina. No pude seguir leyendo y sufrí un ataque de ansiedad a las dos de la mañana.

¿Y qué hago para luchar contra esto? Algo hice, siempre insuficiente, en aquel entonces, como pude y lejos de mi país. Ahora hay que hacer algo pero, sinceramente, no se me ocurre por dónde empezar, salvo este vómito de líneas.

Y es lo que supongo que le pasará a mucha gente esta noche si escucharon el audio y vierons las imágenes. Esto es lo que quiere el “abyecto”, a quien me da asco nombrar. Pretende disuadir a los desamparados que buscan una vida mejor, diciéndoles “ven con tus niños y te los secuestramos como rehenes de guerra”.

Si esto no se para, algo parecido, no creo que peor,  puede darse en Europa. Un continente hipersatisfecho que ha llegado , en algunos casos, a compartir su sombrilla en la playa con algún ahogado proveniente del Africa, expoliada, explotada y pauperizada por este continente que ahora no los quiere como seres humanos.

Que la bestialidad de la América rica y soberbia no se traslade a Europa, es un deseo ferviente que se mezcla con el asco, pero que será necesario alimentar. Y tal como pintan las cosas y los líderes existentes, puede que sea un deseo incumplible, como el de la niñita que está esperando entre rejas que su tía la venga a recoger.

Autor entrada: onmagazzine