Aburrirse en La Habana

Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La adaptación al cine de la novela del cubano Leonardo Padura “Vientos de cuaresma” con el cartelón de “Vientos de La Habana” recuerda que es muy difícil adaptar una obra literaria y más aún hacerlo con gracia. La historia con tintes de novela negra cuenta que mientras los cálidos vientos azotan las noches de La Habana, el desgarbado teniente de policía cubano Conde (Jorge Perugorría) conoce a Karina (Juana Acosta), una enigmática mujer por la cual se siente profundamente atraído. Al mismo tiempo le asignan a un policía tan poco ortodoxo como él la investigación del asesinato de Lissette Núñez (Miriam Hernández), profesora del mismo instituto preuniversitario donde el propio Conde estudió y quien trata de reconstruir la vida oculta de la joven para poder dar con el asesino.

Con pequeños toques a lo Agatha Christie, Perugorría juega a esto de policías y ladrones en el barrio habanero de la Víbora.

Según cuentan, la barriada La víbora debe su nombre a que a mediados del siglo XVIII había allí una farmacia (con su copa y serpiente como signo distintivo), razón por la que la gente comenzó a llamarla “La parada de la víbora”.

Con o sin reptil, el largometraje es demasiado largo, carece de ritmo, la historia se hace interminable pierde interés y se estanca por completo tras la presentación de los personajes.

Para poder enganchar al público y mantener la trama el director del filme recurre a secuencias de desnudos y escenas de sexo más o menos gratuitas y a pesar de ello no consigue su cometido.

Se dice, pero quien lo dice ni lo argumenta, que el teniente Conde fue inspirado en el personaje del actor francés de origen argelino Roger Hannin conocido por el papel del Comisario Navarro.

Era una estupenda y popular serie francesa estrenada en las pantallas galas en 1989 y creada por Tito Topin y Pierre Grimblat en la cual narraban los casos y vida del comisario Antoine Navarro.

Pero en el filme que nos interesa, parece ser que la acción o la motivación no son lo principal. Según Jorge Perugorría: “Padura utiliza el género policiaco como “pretexto” para hacer una crónica de la sociedad cubana y hablar de la “frustración” de una generación”.

Para poder dar realidad a la primera de las cuatros películas de Leonardo Padura hacía falta actrices vírgenes ante las lentes y los paisajes urbanos de la ciudad habanera. Para ello su autor y su directo recurrieron a una actriz colombiana estudiante de bellas artes y miembro de la escuela de Juan Carlos Corazza que empieza hacer sus pinitos en la España de Pedro Sánchez. Conocida por la serie de televisión basada en la novela de Rafael Chirbes titulado “Crematorio” la colombiana Juana Acosta se pone en la piel de Mónica la mujer del desaparecido Pepe Sancho el cual interpreta a Rubén Bertomeu.

Un constructor sin escrúpulos que ha amasado una gran fortuna con empresas agrícolas, se dedica a hacer negocios en el litoral español. Tras la muerte de su hermano, crea un gran entramado empresarial y urbanístico que lo convierte en el hombre más poderoso del Levante español.

Pareja del actor Ernesto Alterio la colombiana formo también parte de la serie “Hospital Central”, una historia de médicos basada en la serie americana ‘ER’ en la cual debutaron actores de la talla de George Clooney, Ángela Bassett, Lucy Liu, Ming-Na Wen o Noah Wyle.

Acto seguido pasaría a integrar la serie “Policías, en el corazón de la calle” interpretando el papel de Bibiana Alonso una prostituta enamorada de “Ruso” personaje encarnado por el actor Pedro Casablanc originario de Marruecos y nacionalizado español que tras conseguir traer su familia sigue en el mundo de la prostitución y es asesinada.

Un tiempo más tarde aquella colombianita reaparece en una telenovela producida por Caracol Televisión titulada “El Cartel” bajo la dirección de Luis Alberto Restrepo y cuya historia fue escrita por Andes López López un ex narcotraficante conocido por sus cómplices como Florecita y Cofundador del Cartel del Norte del Valle.

Ya por los años 2015 Acosta es invitada a participar de la serie televisiva francesa “Le sanctuaire” cuya trama gira en torno a los años 1984 y 1986 donde la violencia de los atentados y asesinatos de ETA, se añadió el Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), que actuaron principalmente en el País Vasco francés y en la ciudad de Bayona contra miembros conocidos o sospechosos de pertenecer a la banda terrorista y que provocaron el fin del “santuario francés”.

A esta actriz hispano-colombiana y habitual del festival de cine de Málaga se une una desconocida actriz canaria Mariam Hernández quien interpreta el papel una profesora de secundaria cubana asesinada y amante secreta de uno de sus alumnos metido en el mundo de las drogas.

Pese a todos los esfuerzos del realizador, más vale leer el libro de Padura que ver la película. En cuanto a la interpretación, Perugorría, con su cara abotargada de hombre de la noche y del mediodía se mete muy bien en la piel de Conde. Pero la colombiana podría haberse ahorrado los esfuerzos. Aburre, como aburre una gran parte de la película.

Autor entrada: onmagazzine