Si, se puede

Marcelo Aparicio | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Hace una semana, el gobierno conservador de Mariano Rajoy obtenía en el congreso español la aprobación de sus presupuestos, un paso clave para concluir la legislatura del Partido Popular, los dos próximos años. Dos días después se hace pública una sentencia judicial contra la trama Gurtel, una maraña de subvenciones y financiación ilegal de ese partido, que también termina condenado en el auto del juicio. El líder de la oposición, Pedro Sánchez –en la sombra los últimos años después de sufrir derrotas continuas en las elecciones, pero reforzado después que desde su propio partido se lo quiso alejar—no tardó ni 36 horas después de conocida la sentencia para plantear una moción de censura  contra Rajoy.

El gobierno conservador, confiado con la soberbia que da el mirar hacia otro lado, se apresuró a fijar una fecha casi inmediata para que se ejecute esa moción en el parlamento, pensando que Sánchez no tendría así tiempo de componendas.  La soberbia se paga cara.

Una semana después de las alabanzas por haber aprobado los presupuestos, gracias a una negociación con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que dio sus cinco votos para hacerlo posible, esos mismo votos completaron lo necesario para que fructifique la moción para destituir a Rajoy.

Este viernes, en solemne votación, Sánchez ganó la primera moción de censura en más de 40 años de democracia en España. Por primera vez, un socialista que ni siquiera es diputado (renunció cuando su propio partido lo defenestró antes de imponerse en unas primarias que lo hicieron secretario general del PSOE), asumirá el sábado la presidencia del gobierno español, partiendo de sus 48 diputados y el apoyo de una amalgama de partidos en lo que parecen aquellas hazañas del cine del oeste norteamericano cuando se juntaban unos cuantos ex confesos para delinquir.

Pero esa mayoría de izquierdas y nacionalistas, que arrebató el poder a la derecha, cuenta ahora con la mayoría y ante la gran oportunidad para reescribir la historia política reciente de España. “Hemos subido a una nave y ahora tenemos que aprender a remar”, ilustró Iñigo Errejón, el más insistente dirigente de Podemos para plantear oposición junto a los socialistas y largo tiempo también censurado en su partido de extrema izquierda por proponerlo. Este viernes de vértigo, mientras la bancada socialista aplaudía a rabiar el reciente nombramiento de uno de los suyos nuevamente en el poder, los “podemitas” acompañaron las palmas con un “si, se puede”, el grito de guerra de esta formación surgida de aquel 15 de mayo  (15M) de  hace siete años, que iniciaron con la ocupación de plazas y ciudades al grito “no nos representan”.

La comprensible alegría de la izquierda por haberse quitado de encima a Rajoy, por condenar la corrupción, por lograr lo que hace una semana parecía imposible, veremos cuánto dura ya que los intereses de la nueva coalición son diferentes y entre algunos de ellos divergentes.

Empieza en España una nueva era, con un bipartidismo atenuado y más enfrentado que nunca, con la incursión en la “nueva política” de partidos jóvenes que intentarán consensuar primero para eliminar del cartel algunos decretos leyes de los conservadores y después para abrir la senda de las conquistas sociales, largamente esperada. Empezando por mayor atención a los pensionistas (que ocupan la calle contra Rajoy desde hace tiempo), por mayores oportunidades y mejoras salariales para las mujeres, o reparar los daños de los recortes en Sanidad sobre todo, ejecutados en los últimos seis años.

El problema territorial –hay nacionalistas vascos y catalanes en la curiosa coalición—será el plato fuerte , aunque Sánchez y los suyos comenzarán por dar los pasos donde el consenso los encontrará de la mano.

Enfrente, una despiadada oposición de un resentido y herido Partido Popular y de su muleta permanente, Ciudadanos, que apostaba más por dejar desgastarse a Rajoy o seguirá exigiendo unas elecciones anticipadas que las encuestas los dan como ganadores.

En una Europa adormilada, aunque agitada por el avance de las derechas extremas, una especie de Armada Brancaleone, acaba de provocar un primer terremoto en el sur del continente, en ese país díscolo llamado España.

Autor entrada: onmagazzine