Política y balones

Marcelo Aparicio | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Spain is diferent. Hace muchos años que esto no se hacía tan evidente. En un mismo día, dos de los grandes referentes de la sociedad española, uno político y otro deportivo, han dicho adiós a sus cargos. El presidente de gobierno, Mariano Rajoy, probablemente esta mañana aciaga del vienes para el Partido Popular, deberá abandonar su cargo si se apoya (las matemáticas previas dicen que sí) una moción de censura presentada por el opositor Partido Socialista (48 votos) y los apoyos de los restantes partidos del arco parlamentario, salvo Ciudadanos, de centro derecha. Un francés que hizo historia como jugador en el Real Madrid, Zinedine Zidane, repitió y agrandó su gloria como entrenador consiguiendo casi todos los títulos que disputó los últimos dos años y medio, coronándose con una tercer Copa de Champions seguida, un hito que ningún equipo había registrado en el continente. Pues, inesperadamente, Zidane coincició con la moción en el Parlamento para anunciar que dejaba el banquillo màs caro del fútbol internacional.

Zidane y Rajoy, Rajoy y Zidane, dos de los personajes más mediáticos por obligación, abandonan desde hoy las primeras planas. El particular mundillo del fútbol, la crispada situación política y sus derivados, están totalmente alborotados este viernes “¿negro?”.

La resignación se ha hecho su espacio en la afición madridista y la prensa deportiva vivirá una segunda primavera, poco antes que el mundial de Rusia le de ocasión para seguir vendiendo ejemplares. Se lo toman como una oportunidad para sustituir algunas estrellas, darle espacio a sus jóvenes promesas y una disminución de las diferencias entre Zidane y el todo poderoso presidente madridista, el mega constructor Florentino Pérez.  Zidane se evitará hacer limpieza en un vestuario que reclama cambios y no tendrá que seguir “peleando” por mantener en el equipo a algunos de sus preferidos, su compatriota Karim Benzema y el portero portorriqueño, Keylor Navas, por ejemplo.

Después de seis años y medio en el poder, gracias a una postura inmovilista y una personalidad que le hizo merecedor del alias Tancredo, Rajoy no consiguió “enfriar” las acusaciones y sentencias judiciales por corrupción que mancharon al Partido Popular y a más de un centenar de personalidades de su entorno.

El conflicto territorial del Estado con Cataluña, lo que sucederá a partir del nuevo gobierno autonómica catalán, las marchas casi diarias de los pensionistas reclamando recuperar poder  adquisitivo, las reividicaciones feministas por una mayor paridad en la sociedad entre hombres y mujeres, la pobreza que aumenta en los hogares españoles, son los temas que Rajoy dejó “podrir” y que ahora heredará un grupo heterogéneo, de aspiraciones muy diversas, pero cuyo único objetivo común lo cumplieron:  echar a Rajoy de la Moncloa.

Autor entrada: onmagazzine