Arriba las manos, en nombre de Dios

Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Normalmente, la Costa del Sol es ese lugar playero de Andalucía donde cientos de miles de personas, sobre todos turistas procedentes del norte de Europa, vienen a tomar el sol con la fe que solo inspiran las grandes religiones.Pero de vez en cuando, la tranquilidad solariega se ve alterada por algún tiroteo, en general ajustes de cuentas, u otras acciones que nada tienen que ver con la paz de las eternas vacaciones. Recientemente, en la tranquila localidad de Fuengirola, siete kilómetros de playa y miles de nórdicos tendidos bajo el sol, se ha producido un suceso que podría ser simpático si no hubiese sido protagonizado por tres individuos con ganas de distinguirse en el mundo de las estafas.

Como si hubiesen estado realizando una nueva adaptación de “El golpe”, aquella maravillosa película realizada por George Roy Hill con Robert Redford y Paul Newman. En “El golpe”, unos amigos se reúnen y con toda la gracia y malicia del mundo se preparan a cometer una estafa monumental valiéndose de la pasión de muchos por las carreras de caballos. En Fuengirola no se presentó el mismo escenario. Aparecieron un buen día tres compadres, uno joven, el jefe, y dos un poco mayores, como enviados especiales del Banco del Vaticano. Una entidad fundada por el Papa Pio XII en 1942.

Porque en la España de los últimos años ya es frecuente encontrarse con una u otro timo organizado. Más aún si nos centramos en los territorios de Al Andaluz, donde abundan los turistas, muchos de ellos con haberes suficientes para atraer a los amigos de lo ajeno.

Lejos del tren de vida madrileño y a menos de cuarenta minutos de Marbella y a unos treinta del aeropuerto internacional de Málaga, el trio recién llegado montó su oficina en la risueña Fuengirola y para que nadie pudiese tener dudas de donde se encontraban plantaron las armas del Vaticano en un ventanal que da a la calle y que estaba allí todavía no hace mucho. Y frente a la parroquia más concurrida de la ciudad, Nuestra Señora del Rosario.

Como si hubiese salido de una película hollywoodiense, Javier Ulloa, un ex militar licenciado con deshonor se dispone a actuar y cuando llega a Fuengirola su lista de estafados ya es larga y la policía le sigue. Organizado por un grupito de personas al estilo de Ocean’s Eleven, pero sin el toquecito a lo Rat-Pack se puede creer que vieron que la fe era un negocio.

Haciéndose pasar por la máxima institución monetaria de la Iglesia conseguía contratos de asesoramiento, relaciones comerciales, préstamos y otras jugosas intervenciones. Aunque el destino de ese dinero no viajaría a Roma, los implicados seguían recaudando dinero a pocos metros del ayuntamiento de Fuengirola.

Como si de Ocean’s Eleven se tratase, Ulloa interpretaba a George Clooney quien tras salir de la cárcel, viola su libertad condicional y viaja a Los Ángeles para reunirse con su amigo y socio criminal Rusty Ryan (Brad Pitt) y proponerle un nuevo trabajo que se traduciría en miles de millones robados.

Lejos de frenar en su objetivo a la gloria personal el joven cabecilla se atreve incluso a hacerse pasar por Canciller cubano y Babalao. En la realidad, el joven malagueño usurpo el puesto de Bruno Rodríguez Parilla representante de Cuba antes las Naciones Unidas como si nada ante la sociedad española.

Y si esto no fuera poco el impostor de brillantes que jugaba a ser dios también se hizo pasar por Babalao cubano posteando fotos en la redes sociales vestido de capellán africanista luciendo dos pulseras identificativas de la religión yoruba en la cual este no tiene hecha ninguna ceremonia.

Para pretender llevar estas pulseras (idle) y llamarse Babalao la persona es iniciada en un ritual de tres días llamado “mano de Orúla” en la cual existe un proceso teológico procedente de áfrica.

Mucho después y si la persona es indicada se procede hacer la ceremonia de Kari Osha la cual dura siete días donde se asienta el santo del sujeto. Tan solo después de eso y tras años de conocimiento se pasa a una de las ceremonias más serias que existe que es el Hacer Ifá; Es decir hacerse Babalao.

Sin embargo como si se tratase de un cliché de cine de ficción aquel supuesto embajador del Vaticano, Canciller Cubano, Doctor de derecho y Ciencias Políticas o Director del Centro Cubano Marbella Buena Vista Ron Club SA que gustaba alardear de haber estudiado en la desaparecida escuela Lenin resulto ser un sórdido caso de suplantación de identidad digno de los mejores guiones cine. Los bandidos de cuello blanco ignoraban, por supuesto, que sus carreras iban a terminar en la tranquila Fuengirola, donde la Policía no tardó en echarles el guante y, como suele decirse, ponerlos a buen recaudo.

La ley había ganado y los malos estaban, también una vez más, en el talego.

Autor entrada: onmagazzine