Aumentan zonas oscuras y llueven hipótesis sobre avionazo en La Habana

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

A seis días este jueves del desastre aéreo en La Habana, pilotos e ingenieros de vuelo no se ponen de acuerdo al evaluar por su cuenta los muchos misterios que encierra la catástrofe, en la que murieron 111 personas, de ellas, 100 cubanos. Desde su experiencia, unos consideran que el piloto y copiloto del Boeing 737-200 de la empresa mexicana Global Aire hicieron “una maniobra meritoria” al estrellar su nave el viernes pasado en una zona despoblada en las afueras de la terminal José Martí de la capital cubana. Otros, desde el sosiego que genera estar en tierra, estiman que “era posible” pilotear el avión y aterrizar en la pista porque, según ellos, “todo indica” que al consumar el despegue “ya ellos tenían conciencia de problemas graves y urgía regresar”. No obstante, se sabe que el comandante del avión, capitán Jorge Luis Núñez Santos, contaba con horas de vuelo suficientes como para que se le considerara un piloto experimentado, que la nave era de las más nuevecita de la reducida flota de Global Air y que Boeing 737-200 es uno de los modelos más desarrollados por esa compañía.

En las redes sociales, en tanto, se comenta la existencia de un presunto informe de un inspector de seguridad de Cubana de Aviación -tenía arrendado a prueba el avión de la empresa mexicana- que en 2009 habría recomendado “no contratar bajo ningún concepto los servicios” de Damojh-Global Air. Inmediatamente después del desastre, Marco Aurelio Hernández -ex piloto de esa compañía – dijo a la prensa que la catástrofe “se veía venir” y recordó su lucha contra los directivos por volar entre 2005 y 2013 “sin combustible, con llantas ponchadas, sobrepeso, corrosiones, motores sobrecalentados, incluso sin radar y sin sistema eléctrico, todo por la falta de mantenimiento”, irregularidades graves no detectadas en las inspecciones de rutina, en su opinión, por “el pago de sobornos”. Por su parte, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México inició una investigación y suspendió las actividades de la compañía cuyos aviones, paradójicamente, pasaron satisfactoriamente todos los chequeos reglamentarios.

Son muchas las zonas oscuras y demasiado escalofriante la cifra de víctimas como para que pueda haber tranquilidad en la isla, mientras la comisión gubernamental investigadora creada al efecto –la integran especialistas cubanos, mexicanos y estadounidenses- traslada todos los pedazos del avión hacia una nave habilitada al efecto, como primera de las muchas acciones que tendrán que realizar a fin de llegar a un veredicto. De momento, ha sido recuperada en perfecto estado de conservación una de las dos cajas negras –la de voz, la fundamental- y ya se realizó la autopsia al piloto y copiloto, pero nada ha trascendido de estas primaras indagaciones y ayer la televisión oficial dijo que “llevará meses” desentrañar el misterio de manera científica e imparcial.