La antítesis del periodista

Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Mientras escribía revindicando mis orígenes cubanos por parte de mi abuela paterna, el periodista de nuestra revista digital en Cataluña, Marcelo Aparicio, me despierta vía WhatsApp con el titular: “Murió Ramón Chao”. Periodista, escritor y músico gallego, Ramón Chao, padre del cantante Manu Chao y artífice del grupo francés Mano Negra, se ha ido. El estilo de la Mano negra mezclaba rock, canción francesa, música africana, flamenco, ska, salsa, roots reggae y blues. Era el emblema de la revolución cubana al puro estilo galo.

Para Ramón, Cuba era un asunto prioritario y sin punto ni coma aparte. Solo o en compañía del periodista español Ignacio Ramonet escribió sobre Cuba y la globalización.

Poco tiempo después de regresar de Brasilia, fui becario de Ramón Chao en Radio France Internacional cundo él era jefe del servicio español y portugués.

Trabajar a las órdenes de Chao no era fácil, era un inconformista y la antítesis del periodista que Hergé plasmo en aquellas historietas de Tintín. Quien conocía a Ramón sabia de su profunda devoción por la izquierda y su total apoyo a Cuba y sin embargo era para muchos la voz del antifranquismo en el exilio.

Sin embargo Chao era el reflejo de Jorge Masetti, un periodista en la piel de un guerrillero del pueblo.

En los años en los que la dictadura de Francisco Franco llevaba con mano dura a una España sedienta de cambios sociales, Chao narraba radiofónicamente en gallego la situación que vivía la España de aquella familia Alcántara a aquellos refugiados en tierra extranjera.

Aquel revolucionario de guerrilla tomo la costumbre de realizar un ritual tras el final de la gira de Mano Negra y posterior publicación de su libro “El expreso del hielo”, según confesaba en pequeño comité: quería mantener sus recuerdos vivos hasta el fin de los días. Y para ello solía tatuarse donde este estuviera pues para el cuerpo era un lienzo en blanco perfecto para contar sus hazañas.

Y sin embargo mientras que la Tia Julia de Vargas Llosa paseaba por aquellos pasillos del servicio español de la agencia France Presse de Paris donde éste tecleaba en compañía de periodistas como Raúl Escari fallecido en Buenos Aires, uno de esos tantos informadores que Chao tenia le cuenta que se decía por ahí que el premio nobel de literatura ocultaba en su casa a un tal Ernesto Guevara cuando éste pasaba por París.

Verdad o mentira nunca se sabrá, pero aquel rebelde atípico del periodismo suponía que aquello era un golpe de efecto para que aquella vela encendida no apagara aquella Tia Julia.  Me preguntan personalmente ¿quién era Ramón Chao? Y mi respuesta seguirá siendo un guerrillero del pueblo en la piel de un periodista que soñaba con aquella cuba de Tomas Gutiérrez Alea y Humberto Solás.

Autor entrada: onmagazzine