Raúl Castro se va sin que cuajen 10 años de cambios
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Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

Raúl Castro, 86 años, cumple hoy su segundo y último mandato presidencial, luego de írsele entre las manos una década tratando de enderezar la economía estatal cubana, sin lograr que la apertura a los mini negocios privados y a las cooperativas, así como a la inversión extranjera, mejoren el complicado día a día de los isleños.Tras sustituir en 2006 por razones de salud a su hermano Fidel en la conducción del país y asumir la presidencia del Estado y del gobierno en 2008, el más joven de los Castro desató un proceso de cambios que comenzó con la anulación de la impopular prohibición a que los cubanos pudieran alojarse en los hoteles, reservados en exclusiva para el turismo extranjero.

A partir de ahí “abrió una puerta a la esperanza”, en el decir de isleños de a pie consultados por NOM, quienes por primera vez en casi medio siglo vieron permitidas además la venta y compra libre de viviendas, y comenzaron a viajar al extranjero amparados por una nueva ley migratoria que los igualó a cualquier otro ciudadano del planeta.

En el decenio fueron diseminados por la isla los accesos públicos a internet –aunque el país es el de más baja y lenta conexión en el continente-, y se dispararon las cuentas de telefonía móvil como resultado de otra prohibición anulada. Cuba dispone hoy de cinco millones de líneas móviles. de una población de poco más de 11 millones de habitantes.

Sin embargo, sacar la economía estatificada del hueco en que se hundió con la desaparición de la aliada Unión Soviética, es una asignatura pendiente. En 2016 la economía decreció 0,9 por ciento y aumentó solo 1,6 por ciento en 2017, cuando el gobierno estima que urge “un crecimiento anual sostenido de 5 por ciento” para que los cambios cuajen.

Por las transformaciones de Castro, del improductivo sector público, medio millón de cubanos pasó a dar vida a mini empresas privadas y cooperativas, en paralelo al empeño de “hacer eficiente” al empresariado estatal. Los ingresos de los autónomos se multiplicaron, las diferencias sociales se dispararon y en agosto pasado el gobierno detuvo la entrega de nuevas licencias.

La aplicación de las reformas económicas ha generado “más errores que virtudes” y un “distanciamiento” entre los objetivos iniciales y la práctica, ha dicho el vicepresidente Marino Murillo, al tiempo que las autoridades ratificaron que continuarían los cambios, pero con un mayor control estatal, prevaleciendo la planificación por sobre el libre mercado, “grave error”, en el decir de economistas.

El próximo presidente tendrá tres desafíos principales, “la economía, la economía y la economía”, dijo a un medio italiano en La Habana el ex diplomático cubano Carlos Alzugaray, sintetizando un criterio generalizado entre expertos.

En este complejo panorama, en el que impactan asimismo la crisis en Venezuela –principal aliado de la isla y suministrador de petróleo con facilidades de pago-.  y el reforzamiento del bloqueo-embargo decretado por el presidente Donald Trump, Castro logró no obstante renegociar la deuda externa tras 18 años de impagos y mantuvo la unidad en torno a su gobierno sin que se registraran sobresaltos sociales, aunque desde la oposición le criticaron no haber sido como Mijail Gorbachov. “Él tenía poder y consenso para hacer un cambio real y lo evadió”, considera el analista Pedro Campos

Pero fue en el ámbito político quizá donde el mandatario saliente se apuntó los cambios más trascendentes. Limitó por primera vez en más de medio siglo el ejercicio de la presidencia a dos mandatos de cinco años; junto con el presidente Barack Obama llevó a Cuba a una fase de distensión con EU–detenida por Trump-; e insertó institucionalmente a la isla en el concierto latinoamericano y caribeño, dejando atrás un aislamiento de muchas décadas.