Cinco reinas y una sola corona de diamantes

Sergio Berrocal Jr.

Brasilia es la historia de una vieja aspiración, pese a que su fundación no se hizo realidad hasta el 21 de abril de 1960 con Lúcio Costa de urbanista y Oscar Niemeyer de arquitecto.Ciudad “utópica” porque antes que nada fue el sueño de un fraile franciscano llamado Dom Bosco y el comienzo urbanístico de una nueva tierra y bandera que un día el presidente Juscelino Kubitschek de Oliveira acuñó. Esta nueva y elitista urbe se ganó poco a poco el derecho a convertiste en la capital del poder administrativo frente a las míticas Rio de Janeiro y São Paulo. Eran los años noventa brasilienses. La hermana pequeña de los Jackson lanzaba un single titulado “That’s the way love goes” en el cual participaba una pequeña danzarina aún desconocida para el mundo llamada Lynn. Una de esas tantas noches en las que unos cuantos amigos buscábamos la forma de enfocar la próxima fiesta universitaria, una compañera nos presentó a un primo suyo recién llegado de Estados Unidos.

Aquel delgaducho chiquillo, que nos presentaron con el nombre de Marc Anthony, había participado en una película de Hollywood y estaba como quien dice dando sus primeros pasos en la música. Cuando por fin llegó el día de la fiesta, todo lo dominó el sonido de las teclas del piano y la voz de aquel muchachito, que empezó a cantar marcando un antes y un después en su carrera.

Mientras tanto, en Oriente Próximo, un político libanés y una mexicana de origen español y católica dieron vida a una niña que se convertiría en una de las más grandes actrices y productoras en suelo mexicano.

Salma Hayek Jiménez, así se llamaba, comenzó su carrera en México, protagonizando la telenovela “Teresa” y pasó a protagonizar la película “El callejón de los milagros” por la que fue nominada a un Premio Ariel. Desde entonces ha conseguido marcar la diferencia dentro del mundo latino al pronunciarse como una ferviente defensora de la lengua castellana y ser una protectora absoluta de los valores mexicanos.

Ello seguramente la llevó a ponerse en la piel de la pintora Frida Kahlo en el largometraje de Julie Taymor titulado simplemente “Frida”.

Nunca llegué a conocer a aquella medio libanesa, pero sí a otra oriunda de esos lares que pasaba fugazmente por Brasilia.Era una colombiana originaria de Beirut, Isabel Mebarak Rippol, Shakira, que lanzaba el disco “Pies descalzos” en un mercado tan gigantesco como Brasil.

La entrevisté en la suite presidencial del Hotel Naoum Plaza de Brasilia. Estaba vestida de negro y lucía una larga melena de color azabache.Con ella estaban sus padres, Wiliam y Nadia Chadid. Una de las más importantes revistas del mercado brasileño la había tachado de “falsa latina” negándole su calidad de cantante, a lo está contesto:

– Al César lo que es del César…y yo personalmente quiero agradecer a este país tan maravilloso que me ha entregado su confianza y amor. Estoy en deuda con los brasileños. No obstante creo que siempre hay alguien para tirar piedras a los árboles que dan frutos.

Hoy en día el mercado latino ha estallado en televisión con la barranquillera Sofía Vergara que descubrí en la serie norteamericana “Modern Family”.

Vergara no recibió muchas ofertas de trabajo cuando comenzó a actuar en Los Ángeles. Se dice que en las audiciones no sabían dónde ponerla debido a su tono de piel blanca, sus ojos miel verdosos y su cabello rubio natural. Cosas que no iban con la imagen de la chica latina. Según declaro a varios medios del mundillo:

– Es ignorancia. Ellos piensan que cada persona latina debe verse como Salma Hayek. Así que decidí tomar más sol y teñirme el cabello oscuro.

Entretanto en una isla que los Estados Unidos y el señor Donald Trump quieren seguir manteniendo bloqueada descubrí a través de las cintas VHS una pequeña cubana que apareció por primera vez delante de la cámara a finales de los noventa en el largometraje dirigido por Pastor Vega “Las profecías de Amanda”, cuyo elenco cuenta con la majestuosa Daisy Granados.

Aquella muchacha, Laura Ramos, colaboró más tarde con el director español Fernando Colomo en el filme “El cuarteto de la Habana”. Algún tiempo después, integró el elenco de una adaptación del libro de Leonardo Padua titulado “Cuatro estaciones en La Habana” ambientada en la Cuba de los noventa y con toques de novela negra. Y acabaría hechizando al pernambucano Lirio Ferreira en el rodaje de “Blue Blood” inicialmente llamada “Sangue Azul”.

Laura Ramos es actualmente la única cubana que ha sabido imponerse en el mercado brasileño de cine, siendo premiada como mejor actriz en el festival de cine de Cuiabá. Brasil.

Entonces ¿por qué tener cinco reinas si solo tenemos una corona con diamantes?.