Cuba: La vida ¿sigue igual?

Vivian Núñez | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Casi me da vergüenza admitirlo. De mis años de adolescencia, solo recuerdo haber visto en el cine un filme: “La vida sigue igual”, protagonizada por Julio Iglesias.Fuimos un grupo de vecinos entre 14 y 16 años a la sala de barrio“Ambasador” y, quizás porque Julio Iglesias había estado prohibido hasta hacía muy poco en la radio y televisión nacionales, o quizás porque era un musical en medio de tanta cinta rusa –perdón, soviética- de guerra, el estreno se convirtió en un suceso en la Cuba de principios de los 70, cuando el país estaba inmerso en una zafra de diez millones de toneladas de azúcar que nunca llegó a esa cantidad.

Hasta hoy no he vuelto a hacer una fila tan larga para ver una película. Ni siquiera cuando muchos cubanos fuimos convocados en 1991 a asistir a los cines en los que se pasaba “Alicia en el pueblo de Maravillas”, crítica de la realidad nacional, por si había consignas anticastristas. Como en esa ocasión no estaba muy convencida de la necesidad del llamado, me fui de la cola sin entrar. Hace poco vi a “Alicia…..”, y la verdad que no era para tanto.

Para “La vida….” la espera fue de horas. La mayoría éramos jóvenes, con ropas de domingo, hablando alto y gesticulando –eso sí sigue igual- y muchos tarareando las canciones que ya conocían.

En esa época el “Ambasador” tenía tres tandas y había que salir cuando se acababa el filme, por lo que la urgencia de llegar a tiempo era mayor, algo como de vida o muerte.No sé quién era el director de la película. No sé tampoco los nombres de los actores.

No recuerdo absolutamente nada de la ficha técnica del filme.Pero, eso sí, tengo en mi mente como si fuera hoy el paisaje de la playa y el pasillo largo por el que Julio Iglesias comenzó a andar luego de tanto tiempo paralítico.Esa última imagen es la más nítida: el pasillo, y el primer plano a los pies, calzados con unos mocasines color vino, brillosos, sin ningún rasguño.

Y también recuerdo la voz de uno de los espectadores –en los cines cubanos se hacen comentarios a voz en cuello, son, diríamos hoy, interactivos-, que rompió el silencio al gritar: “No jodas, con esos zapatos cualquiera camina”.