El sexo, según Brigitte Bardot

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Cuando creíamos que lo sabíamos todo sobre el sexo, que habíamos descubierto por qué los niños venían de París, la pudibundez mesiánica de los norteamericanos nos ha puesto boca abajo.Personajes salidos de los más viejos sueños y leyendas de una América de la que los ingleses fueron por mucho tiempo guardianes de la virtud han barrido con reputaciones, carreras y vidas de grandes hombres del cine a los que se les había ido la mano con el sexo. Ni una mujer acusada en esta cacería de brujas, ejercicio al que los norteamericanos están muy acostumbrados.

En Europa, la histeria de las McCarthy con faldas ha tenido poco éxito. Los europeos son gente seria y tienen sentido del humor.

Ya en 1963, Brigitte Bardot, la mujer que dio un sentido a la sexualidad con su desfachatez de niña buena que nunca ha roto un plato bajo sus faldas, andaba por ahí gritando “Tu veux ou tu veux pas?” (¿Quieres o no quieres?), una canción que se recuerda como una de las banderas de los gloriosos y moderadamente libertarios años sesenta en París, donde ya se había inventado todo sobre el sexo antes incluso de que los “revolucionarios” cohibidos de Mayo del 68 aprendiesen las bases sexuales más elementales.

“Tu veux c’est bien, si tu veux pas, tant pis” (Si quieres, estupendo, si no quieres, peor para ti). Estas eran algunas de las líneas mayores de la lección que BB daba sobre la fraseología del amor terrenal.

En 2014 incluso salió una versión cinematográfica de la canción interpretada por las delirantemente bellas Sophie Marceau y Sylvie Vartan.

Pero no muy lejos de Francia, en todo el mundo aparte que formaban los países comunistas del Este de Europa y otros no comunistas como España, el sexo era un tema tabú.

Los españoles tuvieron que soportar durante por lo menos treinta años los rigores pudibundos de un régimen fascista, el del general Franco, que puso en pie de guerra a toda la curia de la Iglesia oficial para enseñar a los españoles que el sexo era pecado.

¡Cuántos dolores de cabeza, fortunas perdidas, vidas masacradas se hubiesen evitado si en Estados Unidos hubiesen conocido esta cancioncilla a tiempo!. Porque lo que plantea el letrista de Brigitte es muy simple: si quieres sexo estupendo, y si no te gusta lo dejamos.

Pero como los norteamericanos son únicos, tiraron por el camino de en medio y aquello fue Waterloo con decenas de Napoleones por banda y a toda vela.

La locura sexual de los Estados Unidos ha tenido de todos modos sus repercusiones en Europa.

En España se ha torcido el puritanismo y el tradicional piropo en la calle ya no es bien recibido porque te pueden detener por acoso sexual.

En Francia, el gobierno estudia medidas para evitar esas manifestaciones callejeras que antes de que las norteamericanas se espantasen con el sexo eran consideradas como homenajes simpáticos a la belleza de la mujer.

Pero están tan perdidos los gobernantes, que la formulación de la prohibición toma caminos delirantes y dice cosas tan incomprensibles como ésta: se castigaría con una multa de 90 euros, a toda persona que estuviese “imponiendo, en el espacio público, en razón del sexo, de la identidad o de la orientación sexual real o supuesto de la persona o de un grupo de personas cualquier dicho o comportamiento o presión de carácter sexista o sexual…”

Traducir el Kamasutra es mucho más fácil.

Pero lo peor es que, dice el diario Le Figaro, están naciendo vocaciones de vírgenes. Cita el ejemplo de una muchacha llamada Chloé que se define ella misma como “una virgen circunstancial”. Explica que aunque no ha tomado oficialmente la decisión de permanecer casta, de tanto decir que no cuando se le acerca algún muchacho va a quedarse para vestir santos. Todo porque son demasiado jóvenes tal vez para conocer la filosófica canción de BB, “¿Quieres o no quieres?”.

Al cierre de la última edición del diario, la joven y atractiva jovencita se pregunta si se queda virgen…

Ni pueden imaginarse los dolores de cabeza que la virginidad está causando en muchas jóvenes francesas a juzgar por los larguísimos comentarios que el periódico conservador dedica al tema.

Lo curioso es que no ponen sobre el tapete la virginidad masculina. Y, desde luego, no citan a ningún muchacho francés que se haya declarado tentado por quedarse virgen. ¿Y eso?

Los norteamericanos dieron un giro a nuestras vidas cuando nos convencieron de ingurgitar Coca-Cola y hamburguesas. Ahora han tocado el tema siempre tabú del sexo. Pero, como ya dijo la veterana Brigitte Bardot, todo se resume a una ecuación muy simple y nada teológica: ¿quieres o no quieres?