Cuba y EU, catálogo de lo inaudito

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

La noticia llegó escondida en un titular con olor a historia, incapaz de atrapar a los lectores interesados en estar al día y menos a los que tienen el hábito de leer entre líneas, imaginando que así sabrán un poco más. El título, “Base Naval en Guantánamo: una herida abierta en la soberanía cubana”, sugería otro retorno al viejo reclamo cubano de que los estadounidenses devuelvan ese pedazo del extremo este de la isla, donde desde los sorpresivos y fatídicos ataques del 11 S mantienen la más controvertida prisión para presuntos terroristas de las muchas regadas por el mundo.

Pero ¡No!, el titular camuflaba un hecho singular. Militares cubanos ayudaron a los marines estadounidenses a sofocar un fuego en la base-cárcel, en momentos en que el presidente Donald Trump ha vuelto a encender el fuego de la guerra fría contra la isla.

El incendio, que obligó a la evacuación de parte de los militares estadounidenses, ocurrió la semana pasada y quedó controlado la noche del jueves 22 de febrero, informó seis días después el diario Granma. No se precisaron ni la causas ni las pérdidas que ocasionó el fuego.

Agregó que los cubanos proporcionaron personal y algunos camiones para auxiliar a los estadounidenses y que “un helicóptero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias arrojó agua desde el aire para ayudar en el control del incendio”.

El diario del Partido Comunista de Cuba (único) reprodujo incluso declaraciones de la portavoz de la base, Julie Ann Ripley, quien calificó la ayuda cubana de “muy, muy útil”.

No se sabe cómo se coordinó esa colaboración y quiénes la autorizaron en Washington y La Habana. No obstante, la acción conjunta no ha podido ser desmentida ni por el senador estadounidense Marco Rubio, para quien el retorno a la confrontación con la isla no implica una acción lo suficientemente fuerte por parte de Trump.

Es cierto que desde mucho antes del deshielo pactado en diciembre de 2014 por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro –anulado por Trump-, los militares cubanos y estadounidenses se reúnen de manera sistemática en una zona neutral de la franja minada que divide a las dos fuerzas en el oriente cubano.

Pero que la colaboración “muy, muy útil” ocurra en este momento, es cuando menos un soplo de aire fresco, aunque en la Casa Blanca y en el Congreso de EU Marco Rubio y sus seguidores se encarguen de silenciarla.

Granma, en tanto, no desaprovechó la oportunidad, recordó una vieja deuda pendiente y remarcó que “incidentes como el ocurrido demuestran las complicaciones logísticas y prácticas de mantener una base contra la voluntad del pueblo al que se le impuso este enclave”.

“La permanencia de esa base constituye una herida abierta en la soberanía cubana que se prolonga ya por 115 años”, agregó el diario nacional, que recordó además que en esa base los estadounidenses mantienen una de sus controvertidas cárceles.

“El presidente Donald Trump anunció recientemente que planea mantener ese centro de detención, a contrapelo de la promesa de su antecesor demócrata, Barack Obama, de al menos cerrar la prisión, si bien nunca se pronunció a favor de devolver el territorio a Cuba”, dijo el diario nacional.

Así de raras y contradictorias van las cosas entre Cuba y EU. Es como un catálogo de acontecimientos inauditos. Una treintena de diplomáticos de EU en La Habana se declaran enfermos por una misteriosa afectación en los oídos, Washington dice que fue un “ataque acústico”, aunque ni el FBI ni la Contrainteligencia cubana logran determinar el origen del mal, y retira a casi el 60 por ciento de sus diplomáticos. Una delegación bicameral del Congreso de EU viaja a la isla –los legisladores lo hicieron con sus esposas, hijos y nietos-, y desde aquí le dicen a Trump que “está equivocado, Cuba es un lugar totalmente seguro”, y uno de ellos llega hasta calificar la decisión de “estúpida”. La Casa Blanca recomienda a sus ciudadanos que se abstengan de viajar a la isla por lo de los ataques acústicos, y la agencia de viajes Cuba Travel Services, con sede en EU, anuncia hoy que el 31 de marzo abrirá oficina en La Habana por primera vez en 60 años, para extenderse después a otras cuatro ciudades, mientras la compañía de cruceros Carnival – que inició operaciones después del deshielo- anuncia 17 nuevos itinerarios para Cuba en 2019. Y para colmo, el incendio, la base de Guantánamo, la zona minada y la colaboración entre militares de los dos bandos.

 

 

 

 

 

Autor entrada: onmagazzine