Del Toro y los secretos perdidos del arrecife

Sergio Berrocal Jr | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La triunfal película del mexicano Guillermo del Toro “La forma del agua” (The Shape of Water) recuerda a una leyenda de la santería cubana referida a un mítico personaje que, como la criatura del filme, vivía en las profundidades del mar y tenía el poder de curar. Ferminita Gómez (Osha Bi, según su nombre religioso) era una santera cubana fallecida en los años cincuenta del siglo XX que entregó el llamado “fundamento de Olokun”.Se contaba que Ferminita conocía secretos de las profundidades marinas donde vivía Olokun, un misterioso pez anfibio capaz de dar salud y prosperidad.

Y todos los años tiene lugar una ceremonia en la que se invoca a Olokun y en la que los fieles le piden les beneficie con algunos de los bienes que es capaz de conceder. El poder, la influencia que se atribuía a Ferminita hacía que fuera muy solicitada por todo el mundo, especialmente por personajes cubanos de alto rango que sabían o pretendían hacerse con los poderes mágicos que se atribuían a la santera.

Entre los solicitantes se cuenta que se encontraban personalidades de primer plano del mundo, empresarial y políticos de la Cuba de principios del siglo XX.

La casa de Ferminita pronto se convertiría en un lugar donde más o menos secretamente acudían los más inusitados personajes de la Cuba de entonces en busca de salud o de poder, porque se decía que ella podía interceder para obtenerlos de la criatura que solo se movía en las profundidades de los mares donde nadie podía encontrarle.

Y se cuenta y no para de contarse. El caso que al parecer se conoce con más precisión es el de un empresario muy celebrado que acudió a la consulta de Ferminita acompañado, dice la leyenda, de una ahijada y de una sobrina, circunstancia extraña que nadie ha aclarado. Porque la santera nunca nada revelaba sobre los solicitantes que recibía en su retiro secreto.

El empresario no escatimó en gastos y se ha transmitido a través de los años que la ceremonia que mandó preparar para rendir homenaje a Olukun no se había visto jamás por lo suntuosa. Cuentan que se gastaron muchos millones de pesos en sus preparativos y también afirman que al cabo de un tiempo, el personaje al que se dedicaba todo este ceremonial obtuvo un puesto de primera fila en el gobierno de entonces, en el que, agregan, se mantuvo durante muchos años.

Seguramente el mexicano Guillermo del Toro oyó hablar sobre esta quimera en una de sus miles y conocidas investigaciones paranormales. Llegó a declarar hace algunos años que con apenas doce años sintió la presencia de su tío, que había muerto años antes, en una habitación que había pertenecido al difunto “Me dio mucho susto y salí corriendo lejos”, exclamó. Se dice que fue en ese punto de inflexión donde todo comenzó para él cómo amante del cine fantástico.

Conocido por haber dirigido una amplia variedad de películas, desde adaptaciones de cómics (como “Hellboy” y “Blade II”), hasta películas de terror y fantasía histórica, dos de las cuales se sitúan en España en la época de la Guerra Civil Española y el periodo inmediatamente posterior, durante el régimen dictatorial del general Francisco Franco. Estas películas, “El espinazo del diablo” y “El laberinto del fauno” también comparten aspectos similares: protagonistas (niños pequeños) y temática (como la relación entre terror y fantasía y el vivir bajo el yugo de un régimen fascista o dictatorial)

Sin embargo, “La forma del agua” tiene como protagonista a Elisa Esposito (Sally Hawkins), una empleada de la limpieza muda que trabaja en una instalación secreta del gobierno de EE.UU durante los años de la Guerra Fría. Su vida cambia para siempre cuando conoce a un hombre anfibio (Doug Jones) y solicita la ayuda de su compañera Zelda Fuller (Octavia Spencer) y de su amigo, el artista Giles (Richard Jenkins), para impedir que su superior Richard Strickland (Michael Shannon) siga torturándole.

Analizando el largometraje quien entienda de religión afrocubana se dará rápidamente cuenta que el guionista mexicano recurrió de alguna u otra forma a las leyendas y fundamentos que Ferminita Gómez custodiaba con tremendo recelo.

Se dice que muchos de los secretos de aquella santera fueron transcritos en cuadernillos y trasferidos a sus herederos. Sin embargo, algunos creen que parte de esa información habría caído en manos del director de cine quien se inspiró del documento para crear el personaje del hombre anfibio interpretado por el actor estadounidense Doug Jones.

Pocas cosas más podrán averiguarse sobre este misterio, porque los documentos Ferminita los guardaba en una casa situada en el número 104 de la calle Salamanca (Matanza) que desapareció en llamas.

Autor entrada: onmagazzine