Piden “poner a descansar” debate sobre exclusiones a próximas elecciones en Cuba

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

Fueron suficientes dos pronunciamientos de una de esas mujeres que son símbolos aquí, para que las contradicciones e insuficiencias del sistema electoral cubano resaltaran a plena luz pública, a través de un debate en las redes sociales que nunca impactó en los medios oficiales, aunque alcanzó a mucha gente que piensa con cabeza propia dentro y fuera de la isla. Esa es la magia de Internet.

Todo arrancó el jueves pasado, cuando Olga Salanueva, esposa del ex agente de los servicios secretos cubanos René González Sehwerert, expresara en su cuenta en Facebook su inconformidad conque éste y dos de sus compañeros presos por más de 15 años en Estados Unidos y por cuya excarcelación se movilizó prácticamente todo el país durante ese tiempo, no figuraran entre los candidatos a diputados a la Asamblea Nacional, que en abril elegirá al próximo presidente de Cuba, en reemplazo de Raúl Castro.

“De los Cinco Héroes”, como se les conoce a estos hombres de popularidad solo comparable con la de los guerrilleros que entraron triunfantes a La Habana hace más de medio siglo comandados por Fidel Castro, solo fueron nominados Gerardo Hernández, jefe de la llamada Red Avispa de los servicios de inteligencia cubanos, que operó contra el exilio radical anticastrista de Miami -condenado tras su captura a dos cadenas perpetuas-, y su compañero Fernando González Llort.

“Tres de los cinco fueron obviados por la comisión (de candidatura nacional), en lo que representa, en mi opinión, una nueva y gran injusticia”, escribió entonces Salanueva, para quien  “es muy de mal gusto tratar de establecer diferencias entre los cinco, cuando el imperio lo intentó con todo su poderío se
cogió el c… con la puerta”.

Por la excarcelación de esos cubanos trabajaron día y noche sus familiares, incluida Salanueva, que vivía con René en Miami y a quien la fiscalía estadounidense no pudo utilizar para que él se convirtiera –como hicieron otros- en su testigo, a cambio de rebajarle los 15 años de prisión con que cargó. Por eso la encarcelaron tres meses y la deportaron después.

Movilización sin precedentes la orquesta por el gobierno a favor de estos hombres, en la que participaron minuto a minuto miles de isleños –desde los niños hasta los viejos-, que cuando los tuvieron de regreso por obra del llamado deshielo entre La Habana y Washington, los acogieron no solo como vencedores, sino como hijos propios. Cada uno de los cinco lleva la orden de Héroe de la República.

En minutos, la inconformidad de Salanueva con la exclusión se transformó en un debate inédito, porque partía de una personalidad sin títulos formales, pero reconocida en todo el país por el temple de sus convicciones políticas. Y ocurrió lo inevitable: llamados a desafiar a las autoridades escribiendo el nombre de los ausentes en las boletas electorales en los comicios del 11 de marzo próximo –implicaría la anulación del voto, según la ley electoral-, así como demandas de que las autoridades aclararan públicamente las causas de la omisión – no ha ocurrido- o a que tres de los candidatos nominados renunciaran para dejar espacio a René González y sus colegas Antonio Guerrero y Ramón Labañino, porque aquí las candidaturas son cerradas, se votará por los 606 candidatos propuestos.

Cuarenta y ocho horas después de desatado el torbellino y en una segunda carta pública Salanaueva llamó hoy a “poner a descansar este tema y ocuparnos de lo que importa: La Revolución”, aclarando que seguía considerando “que los cinco deberían haber estado en la candidatura, de que la vanguardia demostrada debe de estar con sus voces y sus votos en la Asamblea. Sigo creyendo injusto distinguir entre ellos, y me parece un error haberlo hecho”.

“Quisiera pensar que, después de todo, este asunto ha producido un debate útil, muy interesante y necesario. Si mi escrito lo provocó fue porque ya estaba en el ambiente”, dijo y llamó a sus compatriotas a “ir a votar. Respetar el sistema que tenemos y no dejar que nuestra reacción a sus imperfecciones haga mella en sus resultados”

“Quisiera pedir encarecidamente a todos los que hayan pensado en poner a los cinco en la boleta que no lo hagan. Recuerden que eso anularía el voto, y esos amigos, al hacerlo, estarían haciendo lo que quisieran nuestros verdaderos enemigos. No corrijamos lo que consideramos un error con otro mayor. Ninguno de los cinco, dentro o fuera de la candidatura, lo aprobaría”, agregó.

“Tampoco –continuó- es necesario esperar que alguien renuncie a su candidatura a favor de alguno de los cinco. Esto no sería ni siquiera legal ni justo con ese candidato. Por otra parte implicaría un desafío al trabajo de una comisión legalmente constituida. Por más que no coincidamos con su decisión en relación a los cinco, debemos respetar su trabajo. Con el mismo espíritu con que unidos apoyamos a los cinco, les pido que nos unamos para hacer de esta elección otra victoria de la Revolución”.

Salanueva intentaba cerrar así 48 horas del espontáneo debate desatado por su inconformidad pública, y adelantándose a las inevitables especulaciones que vendrán, escribió que para hacer este segundo pronunciamiento “no consulté con ninguno de los cinco, ni tampoco he recibido regaño de alguno de ellos, incluido a René. Él respeta mi derecho a escribir en facebook las pocas veces que lo hago. Lo hubiera escrito aunque René fuera uno de los dos elegidos”.

Cada quien hará sus conclusiones de esta segunda carta. Para mí, el debate disparado en torno al tema ha sido sinónimo de que seguimos vivitos y coleando mucho más allá de las consignas repetidas por papagayos y burócratas. Soy de los que cree en la valentía y la honestidad de los dos pronunciamientos y vaticino que la discusión continuará.

Autor entrada: onmagazzine