Fuerte debate en Cuba por exclusiones en candidaturas a próximas elecciones

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

La conocí cuando su esposo estaba a punto de cumplir su condena de 15 años de prisión en Estados Unidos, acusado de ser agente de los servicios de inteligencia cubanos, y ya se sabía que debería pasar otros tres de “libertad supervisada” en Miami, porque la fiscalía consideraba que “no ha mostrado arrepentimiento”. No olvido su concentración en cada respuesta, su firmeza al defender las convicciones de él –René González Sehwerert – y de ella, quien pasó tres meses presa al fallar el intento del FBI de utilizarla como cebo para que su esposo se transformara en testigo de la fiscalía. Recuerdo hasta la precaución con que respondió a mis preguntas para el diario mexicano MIILENIO.

Corría 2011 y nadie podía vaticinar que tres años después Barack Obama y Raúl Castro decidirían dejar atrás más de medio siglo de confrontación entre La Habana y Washington, y que tras esa decisión inédita serían excarcelados los tres compañeros de René –de regreso poco antes al país- que todavía guardaban prisión, entre ellos Gerardo Hernández, quien cargaba no con una, sino con dos cadenas perpetuas.

Nadie podía imaginar aquel lejano septiembre el júbilo masivo y espontáneo que recorrió la isla cuando esos cubanos regresaron por un canje pactado entre los dos gobiernos –les quitaron las cadenas de manos y pies en el avión que los trajo de regreso, segundos después de aterrizar- y que esos cinco hombres, los únicos integrantes de la llamada Red Avispa que no se inclinaron a las presiones del FBI y la fiscalía estadounidense, serían condecorados con la principal distinción del país:  Héroe de la República.

Después cada uno aceptó las tareas que le indicaron y todavía hoy, tres años después de retornar, es imposible que anden por las calles sin que la gente deje de buscarlos para saludarlos –como se hace con los amigos-, o a fin de desearles “salud y suerte”, en ese lenguaje sencillo con en el que los de a pie admiran a los hombres que no flaquean.

Han pasado más de seis años desde que conocí a Olga Salanueva y hoy vuelvo a descubrirla mediante una carta que reprodujo en su cuenta en Facebook para tomar posición en un inusual debate abierto en la isla por la ausencia de René González y sus colegas Antonio Guerrero y Ramón Labañino, de las candidaturas para diputados a la Asamblea Nacional en los comicios del 11 de marzo próximo.

De los cinco, solo fueron nominados Gerardo Hernández y Fernando González lo que motivó una incomodidad generalizada. Estas son solo algunas expresiones: “Quisiera que la Comisión de Candidatura aclarara esto”; “en estos tiempos en que están en juego tantas cosas, es preocupante como se desconoce el clamor popular”; “que se deje el hermetismo y se le explique al pueblo en acto multitudinario las causas reales” de la ausencia de estos hombres; “por cosas como estas es que muchos critican el proceso electoral (cubano), sobre qué base un grupo de personas que el pueblo no eligió deciden incluir a unos y a otros no”; “por qué si son 606 los diputados a elegir no se proponen a mil para que la gente decida” con su voto.

Ante esa reacción de proporciones nacionales Salanueva dio su punto de vista y yo reproduzco textual algunos párrafos.

“ (…) desde hace varios días muchas personas en la calle y otros en los medios nos vienen preguntando unos y dando por seguro otros, que los cinco saldrían candidatos a diputados en estas elecciones… “Al salir el listado de los candidatos, ha sido como una explosión de opiniones que nos llegan y les aseguro que no tengo respuesta paramuchas de las interrogantes. He decidido entonces responder a las que puedo y decirles lo único que sé en cuanto a René González Sehwerert y las elecciones…“(…) otros han tenido dudas respecto a que no tengan disposición de ser diputados y representar a su pueblo ante la Asamblea.  Duele en el alma nada mas de pensar que alguien se le haya ocurrido tal idea. Jamás dudó René un segundo en dar su disposición ante la tarea de representar a su pueblo en las entrañas de la mafia de Miami, a riesgo de su vida y dejando en pleno año 1990 a su esposa y su hija de seis añitos, pasando ellas por la vergüenza de ser familia de un desertor. El resto de la historia la mayoría la saben… A la oficina de René un día llegó un representante del sindicato de Cultura, al cual él pertenece por ser vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí. Le dejaron una planilla a llenar con sus datos personales alegando que había sido propuesto por este sindicato a candidato a diputado. El la llenó y la entregó. Al resto de los cinco les sucedió de igual manera propuestos por diferentes lugares.“Hasta ahí lo que sabemos, nunca más fue consultado, ni llamado, ni nadie se le acercó para pedirle ni opinión ni otra disposición
Hasta ahí lo que sé, ayer de pronto el listado de los candidatos y la avalancha de preguntas. “Mi respuesta: Pregúntenle por favor a la comisión, yo no encuentro razón alguna para que los cinco no sean diputados. Se lo merecen en primer lugar, están más probados que el chocolate, Cuba los necesita también a ellos. Es muy de mal gusto tratar de establecer diferencias entre los cinco, cuando el imperio lo intentó con todo su poderío y se
cogió el c… con la puerta. Siempre serán hermanos y revolucionarios probados… “Una amiga en facebook manifiesta:

“Dudo que alguna comisión de candidatura los haya excluido porque sí, esas comisiones están integradas por gente de bien. Dudo que alguien pueda obviar a los Cinco, porque son el corazón mismo de esta Isla. Alguna otra razón debe haber, supongo…” “Compañera, siento decirle que no hay error alguno. Tres de los cinco fueron obviados por la comisión, en lo que representa, en mi opinión, una nueva y gran injusticia contra los cinco héroes de la República de Cuba.

Revolucionariamente siempre.
Olga Salanueva Arango.”