Cuba, Mogherini y esos países, “agujeros de mierda”, en el decir de Trump

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

El primer mes del año se empeña en abrirse paso hacia lo desconocido y en Cuba la política, que está en todas partes, parece haber quedado relegada por esas preocupaciones que van de la mano de la necesidad de vivir. Solo la victoria la noche del jueves de Industriales, el equipo de béisbol de La Habana en un estadio repleto –dicen que le caben 55 mil personas-, dejó a un lado de manera momentánea los desasosiegos de cada arrancada de año. Ni si quiera el más reciente aporte de Donald Trump a las ciencias políticas, al calificar de “agujeros de mierda” a El Salvador, Haití y varios países africanos, porque prefiere que la inmigración a Estados Unidos llegue de Noruega, ha impedido que los cubanos sigan centrados en sacar cuentas. De acuerdo con el The Washington Post, el presidente le hablaba a un grupo de legisladores en la Casa Blanca, a quienes preguntó: “¿Por qué tenemos a toda esta gente de países (que son un) agujero de mierda viniendo aquí?”.

Apartar a la gente de sus cuentas no lo logran ni los buenos anuncios oficiales: “Por décimo año consecutivo Cuba mantiene su tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos (algo solo comparable con países de muy alto desarrollo), y solo eso es razón suficiente para festejar”.

Lo real ahora, es esta isla, es acudir a la aritmética de sexto grado para ver si la plata alcanza a llegar a fin de mes, como en cualquier parte solo que a aquí nos dicen todos los días que somos distintos para mejor; contar y recontar a fin de enfrentar el alto costo de la vida con salarios deprimidos por demasiadas décadas; medir bien porque hay que pagar impuestos o buscar el cemento desaparecido de los expendios habituales, con vista a enfrentar el techo humedecido cuando hoy vuelve a llover en anticipo de un nuevo frente frío.

A lo mejor porque son tantas las necesidades agolpadas sin solución a la vista, la publicidad oficial no escatima las buenas nuevas: “Pese a Trump , más de un millón de viajeros procedentes de EU visitaron la isla en 2017”.

Sin embargo, política aparte, los cubanos siguen con sus cálculos, incluso, cuando la alta representante para asuntos exteriores y política de seguridad de la Unión Europea, Federica Mogherini, se dio un salto a La Habana y le dijo a Raúl Castro que “puede contar” con ese bloque de 28 países para enfrentar el bloqueo y el recrudecimiento por Estados Unidos de su política hacia la isla. No lo proclamó una vez, sino varias, y todavía hoy –nueve días después- el espacio informativo matutino de la televisión estatal reprodujo sus palabras.

Pero no es suficiente, las cuentas continúan por mucho que se mantengan los subsidios gubernamentales para paliar el golpe de la carestía. Y siguen también entre risas y jaranas porque así son estos isleños, mezcla de europeos y africanos que gozan hasta con su mala suerte; “jabón viajero, del culo al fregadero”, le llamaron a un engendro de la química nacional que suplió en uno la falta de jabón de tocador y de lavar en medio de la crisis de los años 90.

Enero no llega ni a la mitad y como todos los eneros anteriores, como cada uno de los benditos 12 meses en los que nos han cuadriculado la existencia, los cubanos sacan cuentas. Quieren que acabe de desaparecer la doble circulación monetaria que rige en el país, también desde hace demasiadas décadas (el peso nacional vale 25 veces menos que el peso convertible y este en ocasiones se equipara al dólar, y otras vale 0.90 centavos de usd), y al mismo tiempo temen que cuando eso ocurra, el golpe hará que las cuentas de ahora, ni siquiera valgan.

Caminamos todavía sin llegar a la mitad del primer mes, llueven las buenas y las malas nuevas, y seguimos haciendo cuentas.