Sexo y puritanismo

Sergio Berrocal | Maqueta Sergio Berrocal Jr

Los norteamericanos están seguramente convencidos de que los escándalos sexuales que se están destapando en Hollywood son algo nuevo en el cielo de la sexualidad.Pero hace ya más de cuarenta años años que el primer lío sexual con visos de escándalo cinematográfico estallaba en un pueblecito perdido en la serranía del sur de España, Archidona. El día 31 de octubre de 1971, en plena época de Francisco Franco, que no permitía el menor pecado de la carne, un muchacho de 24 años de edad, se encontraba con su novia en un cine de Archidona asistiendo a un espectáculo folclórico, que en principio no parecía lo más adecuado para revolucionar hormonas.

En medio de la representación, entre el rasgueo de guitarras e hipidos de los machacantes del escenario, de pronto estalló el escándalo. La novia había estado jugando con el sexo de su novio, quien probablemente no pudo contenerse y de pronto llovió semen en el cine, una parte del cual, del semen no del cine, fue a caer encima de un respetable ciudadano archidonés.

Los dos culpables de la afrenta semántica o más bien “seméntica” fueron a dar con sus huesos ante un juez, con lo cual toda España estuvo al tanto de la hazaña archidonesa pese a que la prensa franquista era muy cauta y filtradora. Y dicen que Camilo José Cela, que luego escribiría una novela sobre este hecho de armas (“La insólita y gloriosa historia del cipote de Archidona”, con versión cinematográfica al canto) se exclamó: “”¡Bendito sea Dios Todopoderoso, que nos permite la contemporaneidad con estos cipotes preconciliares y sus riadas y aun cataratas fluyentes ! Amén. ¡Viva España ! ¡Cuán grandes son los países en los que carajos son procesados por causa de siniestro !”.

La exclamación tan literaria del futuro Nobel es el recuerdo que conserva un editor, aunque difícil es saber si se corresponde con la estricta realidad. El caso es que después del libro llegó una película para inmortalizar el poderío archidonés que tuvo el éxito que pudo en 1979, cuando ya el dictador Franco no era de este mundo.

Ya ven, señores y señoras de Hollywood, que los escándalos sexuales nacieron muy lejos de ustedes, sin contar que hasta los dioses griegos se pringaron en tan sesudo manejo de las cosas y si no lean la historia que le ocurrió al poderoso dios Zeus cuando enamorado hasta las trancas y barrancas se transformó en un blanco y monísimo cisne que cayó sobre su amada Leda y sin más la embarazó. Es cierto que esta historia, aunque está tan documentada como la historia de Archidona da que pensar. Cuando cayó del cielo Zeus convertido en cisne de película, encontró a la mortal Leda desnuda como una recién parida. Y, que se sepa, en aquellos viejos tiempos, la emancipación femenina no había llegado a extremos de que una señorita virgen y de buena familia anduviese por ahí sin el menor trapito encima.

Pero bueno, son cosas de Zeus y el Olimpo era una cosa muy seria.

Volviendo a Hollywood, la serie de denuncias que han sido hechas y siguen saliendo sobre hombres de cine acusados por mujeres de haber abusado de ellas o de haberlas importunado, ha dado lugar a que una de las actrices más célebres del mundo del cine, incluso en Hollywood, Catherine Deneuve, haya salido al paso de lo que ella y 100 otras firmantes de su llamamiento, publicado en el diario Le Monde, consideran un error.

Y afirman que si bien “la violación es un crimen…el flirteo insistente o torpe no es un delito ni la galantería una agresión machista…”

Para las firmantes, lo sucedido ha provocado “en la prensa y en las redes sociales una campaña de delación y de acusaciones públicas de individuos que, sin que se les de la posibilidad de replicar o defenderse, han sido puestos en el mismo plano que los agresores sexuales. Esta justicia expeditica ha causado ya víctimas… cuando todo lo que se les puede reprochar es haber tocado una rodilla, intentado robar un beso, hablado de cosas íntimas durante una cena profesional…”

“Esto de querer enviar a los “cerdos” al matadero… sirve en realidad los intereses de los enemigos de la libertad sexual, de los extremistas religiosos, de los peores reaccionarios”.Por cierto, nadie recuerda ya qué fue de aquel muchacho de Archidona al que un futuro Premio Nobel consagró un libro. Dudoso que Hollywood algún escritor de la categoría de Camilo José Cela dedique un libro a las víctimas de esa hecatombe.