OPINIÓN : La incompetencia y el descaro

Por Jon Apaolaza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La situación vivida el pasado fin de semana por varios miles de automovilistas españoles podríamos agregarla a la lista de circunstancias que nos ayudan a ver más claramente cómo es el país en el que pagamos impuestos, y su clase política. Tres mil vehículos según declaraciones de Gregorio Serrano, el director general de Tráfico, que se hizo famoso por buscar la adjudicación de un piso oficial mejor que el que reglamentariamente le correspondía, quedaron varados, en muchos casos sin comida, agua o gasolina, en carreteras bajo una tormenta de nieve. Este señor, que alcanzó el puesto gracias a su amistad con el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, se define patrióticamente en su cuenta de Twitter como “Sevillano en Madrid por España”, tuvo la cara dura, el domingo, de decir que los conductores atrapados lo fueron por su propia imprudencia, porque no se informaron y no se dotaron de los medios (cadenas o neumáticos de invierno) precisos para enfrentarse a un temporal invernal.

La suma de incompetencias, de las autoridades y de la empresa concesionaria de la autopista de peaje AP-6, se vio coronada por el descaro de Serrano. ¿Cómo puede tener este funcionario del Partido Popular la cura dura de afear la conducta a esos ciudadanos que pasaron horas y horas atrapados, cuando hicieron justamente lo que dicta el sentido común: meterse en una autopista de pago, para evitar la teóricamente peor carretera nacional, conscientes de no llevar cadenas, y sin ser informados en ningún momento de que podía cerrarse en cualquier momento? No soy conductor pero no me cuesta ningún esfuerzo ponerme en la piel de quien pasó una noche entera racionando la calefacción del coche, sin recibir ninguna ayuda, y puedo imaginarme su indignación.

Es posible entender que España no tenga los medios de Suiza o Austria para enfrentar un invierno de nieve, pero el dinero que nuestro gobierno gasta generosamente en “rescatar” inútiles autopistas privadas alrededor de Madrid debería ser utilizado no para equilibrar las cuentas de resultados de grandes empresas, sino para brindar unos servicios europeos, o al menos decentes, a los ciudadanos. No hablamos de una invasión extraterrestre, sino de unas nevadas que los meteorólogos preveían con días de anticipación.

Si a la incompetencia de la empresa y de las autoridades le sumamos el rostro del señor Serrano, que en lugar de disculparse -al igual que hizo meses atrás con el asunto de su piso frustrado- adoptó una actitud chulesca y culpó a las víctimas de este caos, no podemos menos que reclamar dimisiones, exigir los servicios que pagamos, y en suma pedir muchas responsabilidades.

Autor entrada: onmagazzine