La música que encontró colón hace 525 años

 

 

Rafael Lam | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

En el mes de octubre del 2017 asistí a la Fiesta de la Cultura Hispanoamericana, en Holguín, se cumplían 525 años de la llega del Almirante Cristóbal Colón con sus acólitos de España. Asistimos al supuesto lugar por donde entraron los visitantes en Bariay .Como cronista musical comencé a meditar acerca de la música que pudo encontrarse Colón en Cuba. Los instrumentos eran primitivos: cascabeles de madera con piedra, sonajeros diversos batían ritmos con manos y pies. Mayahuacán, palos entrechocantes, caracoles y otros instrumentos naturales.

Las fiestas o areítos duraban toda la noche al son  de bailes y cantos, todo aderezado con Bevrages (brebajes) para embriagarse y transportarse a otros mundos, evadiendo el peso que gravitaba sobre sus vidas.

En el segundo viaje de Colón ya comenzaron los conflictos, Colón se atrevió a traer unos musiquitos, vaya como una orquestica, para amenizar con los nativos. Los instrumentos eran un tamborino tocado por un negro, un poco díscolo, parecido a Chano Pozo, atolondrado con el largo viaje y el nuevo paisaje. El tamborino comenzó a sonar y los indios tomaron los estruendosos sonidos como señal de guerra. Y, ustedes saben cómo son los cubanos. Aquellos indígenas echaron mano a los arcos y flechas y embarazó cada cual con su tablachina y comenzaron a tirarles una buena nublada de flechas. Visto esto, el Almirante, mandó a cesar la fiesta de tañer y bailar. En resumen: ¡Se acabó la diversión! No estoy fabulando, consúltese a Las Casas en La Historia de las Indias. Cuando Cristóbal Colon desembarco con sus tres carabelas y sus acólitos, en tierras cubanas, buscaban la ruta de la seda y la especie más rápida y económica. Muy pronto, muy pronto, un ejército de aguerridos soldados y de aventureros belicosos emprendió ávidamente la búsqueda por toda la región de la pista del metal tan codiciado: el oro.

La búsqueda febril de El Dorado (el país del oro), tierra mística rebosante de minas de oro, alimento la leyenda y las expediciones más azarosas. Buscar oro, encontrarlo y enviarlo a España por galeones enteros se convirtió en una obsesión. En Cuba se movilizó a toda la población indígena para despojar la isla de su oro. Mataron, aterrorizaron y sometieron a los indígenas. Pero los conquistadores sufrieron una cruel decepción: en la perla de las Antillas” no había la más mínima pepita. Con el tiempo Los colonos se consolaron. La isla desbordaba riquezas explotables. La sociedad sibarita del viejo continente descubrió un azúcar de calidad superior, verdadera ambrosia (el azúcar puede endulzar la vida). Una taza de café de un  intenso negro antracita. Un vaso de ron cubano, tan apreciado por los piratas ingleses. Y los habanos, celebres en el mundo. Y por último, una música sabrosa, rica y viva. (Eduardo Manet, El oro de Cuba) .Todo parece indicar  que Cuba estaba predestinada a alcanzar una música de enorme valor con caracteres ecuménicos. La pregunta que se hacen todos es: ¿Cómo es posible que un país (un archipiélago con 160 cayos) tan pequeño de sólo 110 mil 860, 63  km. 2, haya podido concebir tan poderosa música en todo el continente americano y en el hemisferio occidental?

1-ENCUENTRO DE CULTURAS: Después de la llegada de los colonizadores y toda la cohorte de in migrantes llegados a Cuba de Europa, África, China, América. A Cuba arribaron más de Un millón 400 mil negros esclavos africanos, con una potencia rítmica aplastante; un verdadero “sunami musical” nunca antes visto en este Nuevo Continente. Ese impetuoso motor sonoro propicia, desde hace más de cinco siglos, un yacimiento tímbrico y sonoro con una variedad y complejidad inconmensurable. Baste observar la cantidad de ritmos triunfadores de Cuba ascienden a más de 25. Hay países de una alta riqueza de ritmos como Venezuela, pero no cuentan con tan tos ritmos de alcance internacional. Otros países gigantescos como Argentina solamente cuentan con sólo un ritmo de fama mundial.

2-LA GEOGRAFÍA: Cuba se encuentra geográficamente, en el centro del trópico musical, en el corazón de América, Llave del Golfo, en la entrada del Caribe, dicen que “al que le tocó le tocó”. La Habana se convierte a partir del siglo XV la antesala de las Indias, como dicen las crónicas. Había que pasar por La Habana para llegar a México, América Central, al Darién, a Panamá, a la Tierra Firme de Venezuela.

Cuba se convierte en los tiempos modernos en una verdadera ENCRUCIJADA, por donde desfila el mundo, como lo fue en otros lejanos tiempos: Roma, Egipto, Israel, Mesopotamia, España. Cuba llegó a ser el país más rico del mundo –producto del azúcar- en dos ocasiones en la historia.

3-AMBIENTE DE DIVERSIÓN:

Toda vez que La Habana se convierte, en una colonia de servicios, en  un puerto de diversión, de población flotante de marineros, forasteros, aventureros, los lugares de diversión se multiplican. Fernando Ortiz, en su libro La clave xiolofónica, brinda un excelente panorama de aquella Habana“La Habana fue durante siglos la Sevilla de América y, como esta, pudo merecer el dictado de Babilonia y Finibus Terrae de la picardía. En la ciudad alegre y disipada de los siglos XVI a XVII, estallaban como  en burbujas, en los ritmos musicales más frenéticos y de más crepitante percusión. En sus luengas estadas la gente marinesca de las flotas junta con los esclavos bullangueros y las mujeres del rumbo, en los bodegones de las negras mondongueras, en los garitos o tablajes puestos por generales y almirantes para la tahuería, y en los parajes menos santos. El aguardiente de caña, el tabaco habano, los bailes y canciones de tres mundos, al son de la música más sensual, excitante y libre que las pasiones sin freno lograban arrancar a la entraña humana”

Eso que describe Fernando Ortiz es lo que llamamos: ambiente, clima emocional. Cuba y, especialmente La Habana contaba con más teatros, cines, salones de baile, sociedades de recreo, cines, club, cabaret, centros nocturnos, bailes, fiestas, carnavales, charangas, parrandas, que ningún otro país o ciudad en el mundo. Baste decir que solamente en la Habana Vieja de cuatro km2, existían 237 bares. En la colonia se contaban más de 50 bailes diarios, en casi todas las casas se bailaba con entrada libre.

  MÚSICAS Y MÚSICOS

Cuba ha sido productora de incontables ritmos y “modos” musicales triunfadores; pero lógicamente, todo país productor de ritmos, por vía de consecuencia produce también músicos. Cuando hay clima, ambiente, agón (palabra inventada por los griegos), aparecen los músicos, remolino trae remolino. Cuba es el país de más músicos per cápita del mundo. Los medios administrativos todavía no han podido contabilizar la cantidad de músicos y agrupaciones musicales con las que cuenta el país. Porque, existe una enorme cantidad de agrupaciones independientes –por cuenta propia- y muchos músicos aficionados, percusionistas de congas y rumbas arrabaleras de barrios populares que participan en carnavales y rumbas de solar que también hay que catalogarlos como músicos empíricos. Ellos son los que mantienen a buen resguardo los ritmos cubanos, en momentos de crisis musical. Algunos de los ritmos triunfadores de Cuba: conga, rumba, habanera, criolla, danzón, guaracha, son, mambo, cha cha chá, pachanga, Mozambique, dengue, pa´cá, pilón, salsa, timba.

LA GENTE ALEGRE Y DIVERTIDA DE CUBA:

Los cubanos tienen una mezcla de muchas culturas, de cuatro continentes. Toda esa amalgama de culturas crea una nueva cultura. Toda la gracia del sabor español, se liga con la sabrosura del africano, un verdadero gozador de la vida. Como dice el intelectual Miguel Barnet, sin los negros, el país sería muy aburrido. Es proverbial el Aché de los cubanos, tienen “naipe natural” (utilizando una palabra de José Luis Cortés, rey de la salsa cubana) Esa mezcla invencible de español o europeo, con negra y china, da un toque mágico a los cubanos. Son los “heraldos de la civilización, usando una expresión de uno de esos heraldos: el pintor Wifredo Lam.

Con el tiempo, el sabio Fernando Ortiz escribiría: “No se podrá achacar a petulancia patriótica si un escritor cubano dice que la popular música bailable de Cuba ha tenido desde hace siglos una gran resonancia, así en el Nuevo Mundo como en el Viejo, pues tal hecho es innegable. Cuba tiene una musicalidad nacional genuina y de cosmopolitas valores… Los cubanos hemos exportado con nuestra música más ensoñaciones y deleites  que con el tabaco, más dulzuras y energías que con el azúcar. La música  afrocubana es fuego, sabrosura y humo; es almíbar, sandunga y alivio; como un ron sonoro que se bebe por los oídos, que en el trato iguala y junta a las gentes y en los sentidos dinamiza la vida”.

Cuba es la meca de los ritmos, muchos llegan a este país en busca de la autenticidad de las músicas, lugar de peregrinaje, como si llegaran a la meca para tocar la piedra negra de la Kaaba.

 

Autor entrada: onmagazzine