Por favor, que lean los que no pueden olvidar a Cuba

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

En Cuba se supo casi desde siempre, pero del otro lado, en Miami, parece que debió esperarse a que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos hiciera una de sus desclasificaciones de documentos secretos y que el El Nuevo Herald tuviera a bien corroborar lo que medio mundo sabía.Luis Posada Carriles, una especie de héroe para el anticastrismo radical en esa ciudad, “era informante de la CIA pero tan peligroso que la propia agencia lo tenía estrechamente vigilado. Lo entrenó y lo utilizó en sus planes para derrocar a Fidel Castro pero también para que espiara a sus amigos, otros exiliados cubanos anticastristas”, escribió el Herald

“Y cuando explotó el avión de Cubana de Aviación en Barbados en octubre de 1976, un acto del cual el gobierno cubano siempre lo ha responsabilizado, la CIA estuvo muy preocupada de que su relación con él se hiciera pública”. Por ese bombazo en pleno vuelo murieron 73 personas, es decir, la totalidad de los pasajeros y los cinco tripulantes.

Basado en las revelaciones de hace pocas semanas, el diario recuerda que este personaje -ahora con 90 años y residente en un hogar para veteranos en el norte de Miami-Dade- “recibió entrenamiento paramilitar en Guatemala auspiciado por la CIA, previo a la invasión de abril de 1961 (Bahía de Cochinos), y era considerado un experto en demoliciones, según un resumen preparado por la CIA para el FBI”.

“Los documentos desclasificados dejan en claro que la CIA –prosigue el diario- consideraba como terrorismo los planes de Posada para derrocar a Castro, y lo mantuvo bajo estrecha vigilancia, incluso dentro de la DISIP (la policía secreta venezolana antes del chavismo), donde la CIA tenía otros agentes”.

El matutino desgrana solo un fragmento de la larga hoja de servicios de este “luchador por la libertad de Cuba”, como solía ser calificado allá, y siempre citando a la compañía agrega que “según la investigación del BNDD, antecesor de la DEA, Posada estaba involucrado (además) en tráfico de cocaína desde Colombia hacia Venezuela, con destino a Miami”.

Los informes de la CIA, que reitero solo son revelaciones allá, no en la isla -que puso los muertos-, dejan fuera del conocimiento público en Florida la probada participación de Posada Carriles en los atentados con bombas contra hoteles en la isla –un turista muerto y decena de heridos-  en 1997, pocos meses antes de que el Papa Juan Pablo II visitara el país, que entonces trataba de sortear la crisis que generó la desaparición de su antiguo y poderosos aliado soviético, apelando al turismo internacional.  Por aquellos días los apagones eran de 12 a 16 horas diarias, en mi casa desayunábamos infusión de hojas de naranja agria, y los anticastristas duros aseguraban: “ha llegado la hora de pasar la cuenta”.

Y tampoco abarca el plan de atentado con bombas contra Fidel Castro en la Cumbre Iberoamericana de 2000 en Panamá. El lugar escogido para las detonaciones era el Paraninfo de la Universidad, donde el entonces mandatario cubano se iba a reunir –y se reunió- con cientos de jóvenes.

Posada y sus asociados fueron detenidos antes de cometer el crimen y comenzó un rocambolesco proceso judicial que terminó con el “indulto” de todos los implicados, por gestiones de los anticastristas de Miami.

Estas etapas no fueron recogidas en los documentos desclasificados –quién sabe cuándo les tocará-, pero después del indulto panameño, este personaje entró clandestinamente a Estados Unidos, fue detenido, se transformó en centro de otro proceso judicial tan falso como el registrado en el istmo, y siguió viviendo tranquilamente en Miami.

El Nuevo Herald se refirió a esta farsa en los términos siguientes: “En el 2005 encaró un proceso de deportación en El Paso, Texas, y el Departamento de Seguridad Interna lo declaró un “riesgo a la seguridad nacional de Estados Unidos”. Su deportación a un tercer país que no sea Cuba ni Venezuela —donde las autoridades estadounidenses creen que no hay garantías legales para un juicio en su contra— está pendiente”.

Escribo esta nota para NOM cuando ya los europeos duermen la madrugada de este jueves, pero opté por escribirla con rabia, con mucha rabia por los que desde aquí han pedido justicia sin nunca haber sido escuchados en Washington, porque estas barbaridades no pueden ser desconocidas y, sobre todo, cuando la humanidad tiene al mando del imperio más poderoso del mundo, a un magnate como Donald Trump, quien hace muy pocos meses se reunió con el exilio cubano radical, el que ha aplaudido siempre a Posada Carriles, para desde ese entorno político anunciar el endurecimiento de su política hacia Cuba. ¿Habrá nuevos luchadores por la libertad, de este tipo?

 

 

Autor entrada: onmagazzine