Trump da otro apretón a los cubanos

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr.

La Habana

La administración de Donald Trump prohibió a compañías de Estados Unidos hacer negocios con unas 180 empresas cubanas que considera vinculadas a las fuerzas armadas y que los viajeros estadounidenses se alojen en instituciones como el hotel Ambos Mundos de La Habana, lugar preferido de su compatriota Ernest Hemingway (1899-1961).Las nuevas restricciones, que aprietan más la soga en torno a la economía cubana –incluido el sector privado-, fueron anunciadas el miércoles y provocaron de inmediato el aplauso de los sectores duros del anticastrismo en Miami y el rechazo de congresistas y empresarios de EU que abogan por la mejoría de relaciones bilaterales.

“Esta es una nueva escalada en la confrontación”, dijeron los cubanos, en tanto el secretario del Tesoro de EU, Steven Mnuchin, consideró que la Casa Blanca “ha fortalecido” su política hacia Cuba “para alejar a las actividades económicas de las fuerzas militares e instar al gobierno a avanzar hacia una mayor libertad política y económica para el pueblo”.

El paquete de medidas prohíbe los negocios con el Grupo de Administración Empresarial (GAESA). —incluidas tiendas, agencias de viaje y fábricas de ron-, así como con la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, que constituye la principal apuesta del gobierno de Raúl Castro para atraer inversión extranjera.

Se estima que GAESA tiene presencia en unos 80 hoteles de alto estándar y controla las más importantes marinas del país, que reactivaron de forma sustancial sus relaciones con EU luego de que en diciembre de 2014 La Habana y Washington iniciaran un inédito deshielo bajo el mandato de Barack Obama.

“Es profundamente lamentable que esta decisión se base en la política y la agenda personal de dos miembros del Congreso, y no en una preocupación genuina por el pueblo cubano, que apoya el acercamiento a Estados Unidos”, expresó el miércoles James Williams, titular de la coalición estadunidense Engage Cuba, que cabildea a favor de la mejoría de las relaciones bilaterales.

William hizo alusión, sin mencionarlos, al senador Marco Rubio y al congresista Mario Díaz-Balart “considerados los principales responsables de la posición de Trump hacia la isla”, afirmó por su parte la web oficial Cubadeate.

Las nuevas prohibiciones no afectarán a empresas como el gigante Caterpillar, que firmó la semana pasada un acuerdo para el suministro de equipos a Cuba, y a empresas aéreas y de cruceros que lograron las respectivas autorizaciones de Washington antes de los anuncios del miércoles. Tampoco a la mayoría de los viajes personales organizados antes de la publicación de las regulaciones.

No obstante, quedan prohibidos los viajes individuales bajo la categoría de contacto pueblo a pueblo, así como los educativos no académicos. A partir de ahora solo se permitirán viajes en grupos, encabezados por alguien que represente a la organización patrocinadora.

Asimismo quienes se trasladen a la isla en la categoría de “apoyo a los cubanos” deberán hacerlo a partir de un cronograma previamente diseñado en EU que “apoye a la sociedad civil promueva la independencia del pueblo cubano”.

Durante el deshielo, la administración Obama permitió los viajes a la isla de 12 categorías de estadunidenses y más de medio millón de norteamericanos desembarcaron en el país caribeño.

Los viajeros autorizados a trasladarse a la isla deberán llevar a partir de las nuevas reglas un pormenorizado registro de dónde hacen sus gastos para evitar que le entre dinero a alguna subsidiaria de las compañías prohibidas, lo que equivale a un verdadero dolor de cabeza para cualquier extranjero.

Las nuevas reglas no afectarán a otras nueve categorías de viajes aprobadas por Obama, incluidas las visitas de los cubanoamericanos a la isla. Hacer turismo en Cuba sigue estando prohibido para los estadounidenses y todas las demás disposiciones del embargo se mantienen en pie.

Los legisladores republicanos de Miami dieron su apoyo el miércoles a las nuevas regulaciones, aunque consideraron que “no fueron lo suficientemente fuertes como para castigar al gobierno cubano”.

“Las regulaciones anunciadas incluyen algunos primeros pasos positivos”, dijo el representante Mario Díaz-Balart en un comunicado. “Estoy decepcionado, sin embargo, de que las regulaciones no implementen completamente lo que ordenó el presidente. Está claro que las personas dentro de la burocracia que apoyan la política de la administración anterior hacia Cuba siguen socavando al presidente Trump”, agregó.

 

 

Autor entrada: onmagazzine