Por encima de todo desafío, mi vida

 

Sergio Berrocal Jr. | Maqueta Sergio Berrocal Jr

A sus 77 años de edad, uno de los más populares personajes del cine y de las artes marciales, el norteamericano Chuck Norris, sigue entusiasmando en los cinco continentes, donde sigue estando presente con su serie televisiva Walker Texas Ranger y con su autobiografía, publicada en Francia con el título de Au délà de tout défi, ma vie (Por encima de todo desafío, mi vida).La autobiografía es ejemplar. Con seis títulos de campeón mundial de karate, Chuck Norris  nos cuenta lo que ha sido hasta ahora lo esencial de existencia. Sin cortapisas ni poses va al grano y culmina así una extraordinaria carrera.

Con seis copas del mundo de karate en su haber, el antiguo campeón del mundo, de origen irlandés pero con sangre cheroqui en las venas, confiesa sus más íntimos secretos y, sobre todo, da algunas claves sobre el maestro de maestros de las artes marciales, Bruce Lee.

Dice en esas memorias que siendo estudiante de karate del estilo Tang soo Do, el llamado karate coreano, fue socio de otro personaje muy conocido entonces en el mundillo que ambos frecuentaban, Bob Wall. Juntos montaron varias escuelas de karate. El se ocupaba de las clases y su amigo del marketing.Sin embargo, al cabo de tres años, en 1970, decidieron vender el negocio a una importante firma. El acuerdo comercial se firmó mediante un contrato de 60.000 dólares para cada uno de los dojos y 3000 dólares por mes. Una fortuna que desapareció rápidamente ya que el dinero ganado rápidamente más rápido se va.

Fundador del estilo Chun Kuk Do, Norris conoció a la estrella y padre de las artes marciales mundiales, Sijo Bruce Lee, en Nueva York en 1967.Bruce Lee quería que fuese su adversario en una película que iba a rodar con el título de “El Furor del Dragón”. Un filme que no tardaría en dar sus frutos taquilleros. El antiguo campeón Lee iba a encontrar un verdadero filón.La escena final de esta cinta más que clásica para los amantes de las artes marciales marcaría a varias generaciones. Una marca indeleble que nadie ha podido borrar.

Norris cuenta en su autobiografía cómo se produjo aquel encuentro cumbre y cinematográfico entre Bruce Lee y él. Corría el año 1972 y estaba muy deprimido por su separación matrimonial. Y justo en ese momento, cuando la vida parecía acabarse para él, Bruce Lee le telefoneó para confirmarle su deseo de que participase en el proyecto cinematográfico que hoy todo el mundo conoce.Chuck Norris revela que aunque habían hablado en Nueva York y frente a frente de la película, le convenció finalmente por vía telefónica.

“Quiero que seas mi adversario en el combate final que se rodará en Roma. Seremos dos gladiadores modernos… Una lucha a muerte…”, le dijo.Cuando Norris preguntó a Bruce Lee quién ganaría aquella lucha, el mítico padre de las artes marciales le contestó en medio de una carcajada: “Ganaré yo, yo soy la estrella”.

Animado por el desafío, Norris viaja a Europa en compañía de su socio Bob Wall, que días más tarde se incorporaría también al reparto de la cinta.La famosa escena del combate fue difícil de filmar. En conseguirlo se invirtieron tres días y tres noches.Chuck Norris asegura en uno de los capítulos más importantes del libro que aunque Bruce era un realizador con pocas tablas sabía muy bien lo que andaba buscando.Si la escena final tardó en filmarse tres días y tres noches fue porque aquel muchachito de origen chino quería realismo y se negaba a que su película formase parte de las que él llamaba despectivamente “peliculas fantasmales” refiriéndose al cine chino.La película tuvo enormes repercusiones para Chuck Norris.

Poco después de ser estrenada en el mundo entero, estaba de gira por Hong Kong cuando fue desafiado en la prensa a un combate sin reglas.Su adversario era su mismísimo socio, Bob Wall, quien resultó medio groggy al recibir una patada circular que le lanzó sin miramientos, delante de millones de telespectadores de un programa máxima audiencia, The tonight show.Entretanto, El Furor del Dragón proseguía su carrera por las salas de los cinco continentes y recaudaba más de ochenta millones de dólares.Bruce Lee y Chuck Norris volverían a encontrarse en los estudios en 1978 con El juego de la muerte.Lejos ya del cine, al menos por ahora, Norris sigue encantando a los amantes de artes marciales con su serie televisiva Texas Rangers, en la que como representante de la ley soluciona casi todos los problemas con sus músculos y su habilidad de karateca.Pero el recuerdo de El Furor del Dragón es imborrable para él. Quizá porque fue entonces cuando nació la leyenda de una amistad y, por supuesto, la leyenda de dos mitos.

Autor entrada: onmagazzine