Cubanos vuelven a sentir la soga al cuello

Manuel Juan Somoza | Maqueta Sergio Berrocal Jr

La Habana

Como en los momentos duros de la Guerra Fría, cuando Cuba se vio urgida a apostar por Moscú en el enfrentamiento global con Estados Unidos, y le costó caro, los isleños vuelven a sentir que se le tensa la soga al cuello, con la que han aprendido a subsistir durante más de medio siglo. El gobierno, no obstante, aún tiene posibilidades de maniobra ante la vuelta atrás adoptada por la administración de Donald Trump, que poco a poco va desmontando todos los puentes tendidos entre los dos países por su antecesor Barack Obama.

La Feria Internacional de La Habana que arrancó el lunes con la presencia de empresarios de unos 63 países, la mayoría europeos y algunos estadounidenses, es una de las variantes puestas sobre la mesa por el gobierno de Raúl Castro para atraer inversión extranjera.

Si los del norte vuelven a estar atados por su gobierno, los europeos tienen las puertas abiertas de par en par y, con cautela, están aprovechando la coyuntura, que parece calculada al detalle por las autoridades locales.

Igual ocurrió durante las primeras reformas económicas emprendidas en la isla como respuesta a la crisis del decenio de los años 90 del siglo pasado –cuando despareció la aliada Unión Soviética y aquí se vivó pidiendo el agua por señas- y la cadena española Sol Meliá apostó por la mayor isla del Caribe, arrastrando con su gesto a diversas empresas españolas.

Entre las variantes del gobierno, se mantiene además la alianza con Venezuela –hace un par de meses parecía que se iba del aire por el avance de la derecha-. De allá sigue llegando el petróleo con facilidades de pago que satisface casi la mitad de las necesidades nacionales.

Y el gobierno, asimismo, se las ha arreglado para en octubre entregar la segunda cuota de un pago renegociado de dos mil 600 millones de dólares a sus acreedores, aunque al costo, según entendidos, de reducir el dinero fuerte destinado este año a las importaciones.

No hay confirmación oficial, pero el hecho cierto es que el país padece –desde antes incluso de los azotes del huracán Irma a casi 70% del territorio nacional- un desabastecimiento pronunciado. Hoy desaparece el papel higiénico, mañana quizá le toque a la mantequilla y pasado mañana a cualquier otro producto.

El gobierno cubano se ha entrenado durante década en responder las presiones de Estados Unidos y en los primeros decenios después del triunfo de la revolución en 1959 contó con el apoyo de la gente de a pie, partidaria de poner al país por delante al precio que fuera necesario en busca “de un futuro mejor”.

No obstante, han pasado los años, han muerto o envejecido los protagonistas y las dificultades de hoy no se asimilan, a nivel de calle, con la esperanza de ayer, según ha constatado NOM al menos, en la capital del país, donde el lunes muchos bromeaban con las nuevas facilidades migratorias anunciadas a bombo y platillo por el gobierno, como respuesta al cierre aplicado por Washington.

Eliminar la habilitación del pasaporte en los viajes a Cuba de los emigrados cubanos –lo que equivale a reducir solo uno de los caros procedimientos burocráticos que padecen esos cubanos- y autorizar la entrada y salida dela isla de los nacionales residentes en el exterior en embarcaciones de recreo, son dos de las cuatro nuevas disposiciones.

“Eso está muy bien, pero y a nosotros (los residentes en la isla) cuándo nos permitirán subirnos a un barco, cuándo nos toca a nosotros”, comentó Dagoberto Martínez, 54 años, quien espera porque el gobierno vuelva a autorizar el negocio de alquilar su apartamento a visitantes extranjeros, una de las actividades concebidas en las reformas en curso y suspendidas desde hace meses.

La tramitación de visas para EU “no se está realizando hasta que lleguen las directrices del gobierno de Colombia”, decía el lunes un comunicado colgado en la entrada del consulado de ese país en la capital cubana. – ¿Y cuándo esperan las directrices ¿-, preguntó NOM a un funcionario. –No sabemos- fue su respuesta.

Y es que al desabastecimiento, al recorte del trabajo por cuenta propia –ilusionó a muchos con la eventualidad de convertirse en mini empresarios-, a la falta de liquidez de la economía, al decrecimiento de la producción agrícola –por una intensa sequía primero y los destrozos del huracán Irma después-  Trump ha sumado el cierre de una especie de válvula de escape: los viajes a EU donde radica la mayor parte de los cubanos que viven en el exterior, pendientes de los familiares que le quedan en la isla.

Ahora para emigrar a EU hay que viajar a Colombia y gestionar la visa en la embajada estadounidense allá, y para ir de visita hay que tramitar el permiso de entrada, personalmente, en cualquier otro país que no sea Cuba. Una decisión “perversa” en el decir de un diplomático latinoamericano, que forma parte de las sanciones aplicadas contra Cuba por Washington a raíz de los supuestos “ataques sónicos” que habría sufrido una veintena de diplomáticos estadounidenses en la capital cubana, curiosamente, desde que en 2016 el cambio de política de Obama iba dado resultados.

El gobierno tiene variantes para responder a Trump. Empero a nivel de calle la cotidianidad vuelve a complicarse.

 

Autor entrada: onmagazzine