Tiempo muerto en la cuestión catalana

Marc de Fels | Maqueta Sergio  Berrocal Jr

Los independentistas catalanes se aprestaban este martes a un “día histórico” esperando a que el president de la Generalitat, Carles Puigdemont proclamara la declaración unilateral de la independencia (DUI), contra vientos fuertísimos y mareas altas y de intensas oleadas. En las últimas horas ya empezó a circular la especie de que los de “unilateral” iba a quedar afuera, al parecer por exigencias de la parte más moderada del tripartito en el poder, los anteriormente nacionalistas moderados del Pedecat, la antigua Convergencia i Unió que lideró durante 23 años el ahora imputado Jordi Pujol.

El pleno convocado para el festival, que congregó mucha gente y banderas en las exteriores fuertemente custodiados del Parlament catalá (que está ubicado en el exuberante parque de la Ciudadela y en un edificio modernista), sufrió un retraso a pedido del propio Puigdemont que se reunió con sus socios, el tercero la ultraizquierda de la CUP, y al parecer debatieron el texto, con enfado final de estos últimos.

El enfado de los radicales se comprendió cuando el president , tras valorar los resultados del polémico, ilegal referéndum del 1 de octubre, dijo que el pueblo catalán se había hecho valedero de un estado propio con forma de república para, inmediatamente después decir que señalaba al parlamento la necesidad de suspenderlo para poder iniciar negociaciones que lo hagan posible.

Tal como le dijo el portavoz de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, “señor presidente, no puede usted suspender algo que no se ha proclamado”. Esa es en resumen la situación en la que se encuentra Cataluña, que ahora espera la reacción del gobierno central que seguramente será una intervención recurriendo al articulo 155 de la Constitución.

El gobierno de derechas de Mariano Rajoy, en lugar de recoger el guante y responder positivamente a la invitación al diálogo, lo más seguro es que recurra una vez más a la tetosterona, exigido por los más intransigente de sus correligionarios y para intentar cautivar más votos en el resto de España, y plasmar como una derrota el paso atrás del líder catalán.

Ni la matización del president catalán, ni las medidas de fuerza del Estado de derecho, darán solución a este dilema planteado entre la comunidad más rica de España y la ambición de sus nacionalistas y el Estado en manos del más fuerte representante del nacionalismo español.

Se puede considerar un tiempo muerto, que será también muy convulso y que –salvo que la insistencia proveniente del exterior, especialmente de Europa—haga mella en los empecinamientos de uno y otro bando.

Se puede decir, que con limitaciones, sin legalidad, sin justificante alguno, Cataluña declaró su independencia poco menos de 48 horas antes de que se celebre el Dia de la Hispanidad, el 12 de octubre, donde Rajoy deberá aparecer junto al monarca, presidiendo el desfile de las fuerzas armadas.

 No subirá a ese palco sin antes dar una prueba de su voluntad de defender la unidad de España y su constitución contra quienes intentan sacar de España a una de sus mas prosperas autonomias.

Autor entrada: onmagazzine